Mi padre desahuciado viajó para despedirse de su hija, pero la encontró conectada a máquinas en terapia intensiva. El esposo millonario brindaba en Las Lomas, repitiendo entre risas que ella simplemente se cayó sola aquella noche. Ignacio solo quería verla antes de morir, pero una enfermera le mostró pruebas que le partieron el alma. El celular roto de Catalina guardaba un video donde Arturo humillaba a la mujer que juró proteger siempre. Entonces un viejo favor de 2007 regresó como deuda, y la familia Arteaga empezó a temblar desde arriba. Nadie imaginaba que un hombre con dos meses de vida podía destruir un imperio completo.
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