
Mucha atención colombianos. El temblor que sacude a la casa de Nariño, la extradición de alias Fito y el secreto de Manta que podría hundir a Gustavo Petro. Lo que muchos temían y otros intentaron ocultar bajo la alfombra del poder, hoy está ya en la cara del gobierno del cambio. No estamos hablando de chismes de pasillo ni de rumores de cafetería.
Estamos ante un terremoto judicial y político de proporciones bíblicas que tiene al presidente Gustavo Petro caminando sobre cáscaras de huevo. La noticia que sacude las estanterías del Palacio de Nariño llega directamente desde los tribunales internacionales. La extradición de Adolfo Macías Villamar, el temible alias Fito, hacia los Estados Unidos, es una realidad que ha puesto a sudar frío a más de un alto funcionario en Bogotá.
¿Por qué un criminal ecuatoriano tendría tan nervioso al mandatario de los colombianos? La respuesta está en los archivos, en las bitácoras de vuelo y en un viaje misterioso a la ciudad de Manta que hoy más que nunca huele a azufre. Aquí en Colombia sin censura no tenemos miedo de destapar la olla podrida y por eso te pedimos desde ya comenta, opina y comparte este video masivamente porque la información que vamos a revelar es la que ellos no quieren que sepas.
Para entender la magnitud de este escándalo, hay que ir a los hechos puros y duros, a la cronología que la justicia norteamericana ya tiene en su poder. Alias Fito no es un simple gíbaro de esquina. Es el capo de capos, el líder de los choneros, una estructura criminal transnacional que convirtió a Ecuador en su centro de operaciones y que, según reportes de inteligencia, ha tejido redes que atraviesan la frontera hacia Colombia con una facilidad pasmosa.
Pero el punto de quiebre, el detalle que ha encendido las alarmas en Washington y que tiene con insomnio al círculo cero de Petro es la coincidencia, si es que se le puede llamar así, de tiempos y lugares. Recordemos ese viaje oficial a Ecuador, supuestamente protocolario, donde la agenda del presidente colombiano tuvo un vacío inexplicable, un agujero negro de 48 horas en la ciudad de Manta.
Analicemos esto con Lupa, porque aquí es donde la paz total empieza a verse como una impunidad total. Mientras la prensa oficialista nos vendía la imagen de un presidente preocupado por la integración regional, los reportes de seguridad indicaban otra cosa. Gustavo Petro no se quedó en cualquier lugar.
Se alojó en el exclusivo condominio Marina Blue, una fortaleza de lujo frente al mar. Y saben quién tenía su centro de operaciones, su búnker y su zona de influencia directa exactamente en esa misma área. Bingo. Adolfo Masías Villamar, alias Fito. No estamos hablando de que estaban en la misma ciudad, estamos hablando de una proximidad geográfica y temporal que en el mundo del crimen organizado y la inteligencia militar no existe por casualidad.
Las casualidades en estos niveles de poder no existen, existen las causalidades. La extradición de Fito a Estados Unidos cambia las reglas del juego por completo. En Ecuador o en Colombia, los capos pueden seguir manejando sus negocios desde las cárceles, pueden comprar silencios, pueden amenazar testigos o como ya hemos visto, pueden fugarse caminando por la puerta grande cuando las cosas se ponen feas.
Pero en una prisión federal de máxima seguridad en Estados Unidos, la historia es a otro precio. Allá no hay guardias que se compren con un fajo de billetes. Allá no hay visitas clandestinas de políticos en la madrugada. Allá solo hay dos opciones. O te pudres en una celda de 2 por dos el resto de tu vida.
O empiezas a cantar como un tenor para buscar una rebaja de pena. Y eso, compatriotas, es lo que tiene temblando a Gustavo Petro. La justicia norteamericana no está interesada en los delitos menores de Fito. Ellos van por la cabeza de la serpiente, por los nexos políticos, por la financiación de campañas y por las alianzas estratégicas que han permitido que la cocaína inunde sus calles.
Aquí entramos en el terreno de la investigación judicial pura. Documentos filtrados y análisis de movimientos migratorios sugieren que la estadía de Petro en Manta para escribir un libro ni para contemplar el mar, como ridículamente intentaron justificar algunos alfiles del gobierno. Las fuentes de inteligencia señalan que en esos días la seguridad del capo ecuatoriano estaba en alerta máxima, protegiendo reuniones de alto nivel.
[música] ¿Qué se discutió en esas sombras? ¿Hubo emisarios? ¿Hubo pactos de no agresión? o acuerdos subterráneos relacionados con la mal llamada paz total que busca beneficiar a narcotraficantes con el disfraz de gestores de paz. La DEA no come cuento[música] y la información que Fito tiene en su cabeza vale su peso en oro.
Si el capo decide prender el ventilador para salvar su propio pellejo, podríamos estar ante el inicio del fin de la legitimidad de este gobierno. Es indignante ver cómo se maneja el doble discurso. Mientras aquí persiguen a la oposición, a los empresarios y a la gente de bien con reformas tributarias asfixiantes y discursos de odio de clases, por debajo de la mesa parecen tenderse puentes con la criminalidad más abecta.
El silencio de la cancillería colombiana frente a la extradición de Fito es ensordecedor. En cualquier otro gobierno esto habría ameritado un pronunciamiento oficial, una felicitación al gobierno ecuatoriano y a la justicia estadounidense por sacar de circulación a un criminal de esta calaña.
Pero no, desde la casa de Nariño solo hay silencio. Un silencio cómplice, un silencio de miedo. ¿Saben que cada paso que da fito hacia el estrado de un juez en Nueva York o Florida es un paso más cerca de que se destape la verdad sobre las presuntas alianzas que llevaron a este gobierno al poder. No podemos olvidar el contexto. Estamos hablando de un gobierno cuyo círculo más íntimo ya ha sido salpicado por escándalos de dineros ilícitos con el propio hijo del presidente admitiendo la entrada de dineros calientes a la campaña. Ahora sumen a esa ecuación a
un capo internacional que operaba en la frontera, que tenía control territorial y que coincidió en tiempo y espacio con el líder del pacto histórico. La matemática no falla. Los fiscales estadounidenses son expertos en unir puntos, en seguir la ruta del dinero y en desmoronar coartas políticas.
La extradición es el mecanismo más temido por los narcos, pero también por los narcopolíticos, porque rompe el blindaje de la soberanía nacional, que muchas veces se usa para garantizar la impunidad. Este es un llamado a la alerta máxima. No se dejen distraer con cortinas de humo, con peleas artificiales en Twitter o con anuncios populistas que solo buscan desviar la atención.
Lo que está pasando con alias Fito es el verdadero jaque mate. La información que manejan las agencias federales indica que los choneros no operaban solos. Necesitaban la avenia, la protección o al menos la ceguera voluntaria de las autoridades en ambos lados de la frontera para mover toneladas de mercancía.
Y justo cuando se intensifican los operativos, justo cuando Ecuador le declara la guerra frontal al narco, aparece esta conexión que apunta directamente a la cabeza del ejecutivo colombiano. Continuando con este análisis forense de la situación, es imperativo desglosar qué es lo que FITO podría entregar específicamente a los fiscales norteamericanos.
No se trata solo de nombres de socios criminales, se trata de la estructura de protección política. En el sistema judicial de Estados Unidos, la figura de la conspiración es clave. Si Fito puede probar con audios, bitácoras, mensajes encriptados o testimonios corroborados que hubo funcionarios del gobierno colombiano o el mismo presidente facilitando, ignorando o coordinando acciones que beneficiaron su empresa criminal, la acusación formal sería inminente.
Y aquí es donde el viaje a Manta una relevancia jurídica letal. No existe inmunidad presidencial que valga. ante una corte federal de los Estados Unidos si se demuestran vínculos con el narcotráfico. Profundicemos en el aspecto técnico de la coincidencia en el condominio Marina Blue. Los protocolos de seguridad de un jefe de estado son estrictos.
La avanzada presidencial revisa cada milímetro del lugar donde se alojará el mandatario. Es inverosil, por no decir imposible, que la seguridad de Gustavo Petro no supiera que en ese mismo complejo residencial de lujo operaba el círculo de seguridad de uno de los criminales más buscados de América Latina.
Si lo sabían y permitieron el alojamiento, es grave. Si no lo sabían, es incompetencia criminal. Pero la tesis que manejan los investigadores independientes es que la elección del lugar no fue un error logístico, sino una decisión deliberada para facilitar encuentros lejos de los ojos de la prensa y de los registros oficiales del palacio.
Esa zona gris es donde se cocina la traición a la patria. El temor en el gobierno es palpable también por el efecto dominó. Si Fito habla, no cae solo, cae toda la red de apoyo logístico que incluye a políticos regionales, jefes de policía corruptos y potencialmente a los arquitectos de la estrategia política que necesitaba financiación rápida y abundante.
La extradición rompe la cadena de lealtades. En una cárcel de máxima seguridad en los Estados Unidos, la lealtad se cambia poraños de libertad. Y Fito, un hombre acostumbrado a la buena vida, al poder y al lujo, no tiene el perfil de un mártir que se sacrificará por proteger la imagen de un político colombiano. Su instinto de supervivencia lo llevará a negociar y la moneda de cambio en esa negociación es la información de alto nivel.
La joya de la corona para la DEA sería vincular a un presidente en ejercicio con el narcotráfico internacional. Además, hay que mirar el espejo retrovisor. No es la primera vez que surgen sombras sobre las relaciones del actual gobierno con grupos al margen de la ley en las cárceles. Recordemos las visitas del hermano del presidente a los pabellones de extraditables, ofreciendo el famoso perdón social.
¿Era perdón social una oferta anticipada de impunidad para evitar que capos como Fito hablaran? La extradición de este criminal ecuatoriano es la prueba feaciente de que el perdón social fracasó, de que la justicia internacional no se traga ese cuento y de que ahora, sin la protección de las fronteras latinoamericanas, los secretos están a punto de salir a la luz pública.
La estrategia de defensa del gobierno se desmorona porque ya no controlan el escenario. El escenario ahora es una corte federal donde la retórica populista de Petro no tiene ningún valor. Los hechos son tosudos. La captura y posterior envío de Adolfo Masías a suelo norteamericano no es un evento aislado.
Es parte de una ofensiva mayor contra el crimen organizado que no distingue ideologías políticas. Mientras Petro se dedica a pelear con el fiscal, a atacar a los medios y a victimizarse en cada discurso, la realidad judicial avanza implacable. La inteligencia norteamericana lleva años monitoreando la frontera colomboecuatoriana, una zona que se convirtió en un colador bajo la mirada complaciente de las autoridades.
La hipótesis de que la campaña presidencial pudo haber recibido inyecciones de capital de estos grupos para asegurar una política de brazos caídos en la lucha antidrogas cobra cada vez más fuerza y sentido lógico. No estamos ante una simple noticia judicial, estamos ante un jaque a la gobernabilidad. La sola posibilidad de que se abra un indictment, acusación formal, contra allegados al presidente o contra el mismo mandatario basado en el testimonio de Fito, paralizaría al país, generaría una crisis institucional sin
precedentes y deslegitimaría cada decreto, cada reforma y cada palabra que salga de la casa de Nariño. Por eso el nerviosismo, por eso los ataques preventivos a la prensa que investiga, por eso el intento desesperado de desviar la atención hacia conflictos internacionales o crisis fabricadas.
Saben que la bomba de tiempo está activada y el reloj corre en cuenta regresiva desde el momento en que el avión de la DEA despegó con fito a bordo. Colombianos, la situación es crítica. No podemos permitir que nos vendan una realidad paralela. La extradición de Fito es la pieza que faltaba en el rompecabezas de la corrupción y la narcopolítica.
Exigimos saber qué pasó en Manta. Exigimos saber por qué se eligió ese lugar, con quién se reunió el presidente y qué compromisos se adquirieron a espaldas del país. La verdad o temprano sale a flote y parece que esta vez llegará en inglés y con el sello del Departamento de Justicia.
Manténganse alertas porque esto apenas comienza. Cada declaración que salga de esa corte en Estados Unidos será un misil directo a la línea de flotación del pacto histórico. Nosotros seguiremos aquí al pie del cañón informando lo que otros callan. Gracias por estar conectados con Colombia sin censura.
Recuerden que su voz es nuestra fuerza. Comenten, opinen y compartan, porque la verdad es un derecho que nadie nos puede quitar. Hasta la próxima y que Dios proteja a Colombia.















