
¡NO lo sabías! SECRETOS NUNCA REVELADOS de FREDDIE MERCURY ¡AL FIN REVELADOS! 👀 🚫 Documental
El 23 de noviembre de 1991, el mundo se detuvo por un segundo cuando el vocero de Freddie Mercury anunció que era portador del virus del VIH y llamaba al mundo a luchar contra esa enfermedad. Si bien en los últimos tiempos había tenido un aspecto desmejorado que preocupaba a sus fans, nadie esperaba esta noticia. Lamentablemente, no hubo tiempo de procesarlo porque tan solo un día después, la reina murió a sus 45 años en su casa de Kensington, la misma que hasta el día de hoy sus fans de todo el mundo le dejan mensajes y ofrendas en su honor.
A partir de ese entonces, moría el hombre y nacía la leyenda. Más de 30 años han pasado desde que el mundo perdió al artista que tocó lo más alto de la fama, pero que también enfrentó un lado oscuro del que pocos hablan y que su película biográfica “Bohemian Rhapsody” trató de suavizar: drogas, voracidad sexual y SIDA. Hoy hablaremos de los aspectos más polémicos y de los que poco se habla del cantante de Queen, uno de los grupos más importantes del siglo XX.
Durante su carrera, Mercury se enfrentó a una homofobia desenfrenada. Sin embargo, esto no se ve en la película. Nadie en “Bohemian Rhapsody” es abiertamente homofóbico; cuando aparece la homofobia, es en formas más sutiles, suavizando la realidad que vivió. ¿Cuántos de los fanáticos que llenaron los estadios para verlos tocar “We Are the Champions” sabían que el heroico cantante no era solo un dios del rock, sino también un fabuloso ícono LGBT? No muchos, en la década de 1980, momento en que en los Estados Unidos se aprobó la ley contra los homosexuales, que declaraba oficialmente que la homosexualidad no debía promoverse.
Mercury abandonó su look glam rock de cabellos largos y ropa brillante y se cortó el cabello en un estilo popular en la subcultura gay. Se puso una chaqueta de cuero negra y lució un envidiable y frondoso bigote. Esto fue un shock para muchos de sus fanáticos, que hasta llegaron a odiarlo, olvidándose de su talento y solo viendo su imagen. En el país norteamericano, hasta le lanzaron navajas de afeitar al escenario en varios eventos.
Luego de esta liberación, Freddie Mercury se convirtió en un símbolo de la cultura gay. Era abiertamente homosexual en el mundo de la farándula y se burlaba de la discriminación. Un claro ejemplo de esto fue la canción “I Want to Break Free”, clave para el orgullo gay, pues Mercury planteó su aspiración de libertad. El video es una parodia de la telenovela británica “Coronation Street” y generó tanto disgusto que fue censurado por MTV en los Estados Unidos y no se presentó hasta el año 1991.
Pero su homosexualidad no fue lo único que generó polémica en esos tiempos. Freddie era un habitual del sexo, las drogas y el rock and roll. De las decenas de salidas nocturnas hasta altas horas de la noche, hubo una secreta junto a una joven princesa, nada más y nada menos que la amada Lady Di. Freddie Mercury y Diana Spencer eran buenos amigos. Ambos eran rebeldes y querían tener la libertad de ser como eran, sin cánones establecidos. Él seguramente fue su confidente y cómplice.
Un claro ejemplo de esto fue una icónica noche en la que la disfrazó para ir a un bar antes de la fiesta. Desafortunadamente, Diana se encontraba con el artista y unos amigos teniendo una noche tranquila cuando preguntó cuáles eran los planes para la noche. El cantante de “We Are the Champions” respondió que irían a un bar gay llamado “Bowl Hall Tavern”. La cara de Diana se iluminó pícaramente y pidió ir con ellos. Todos pensaron que eso no era una buena idea e intentaron disuadirla, señalando que a veces ocurrían peleas, pero Diana insistió. A lo que Freddie dijo: “Vamos, dejemos que la mujer tenga algo de diversión”.
La princesa solo quería la emoción de entrar sin ser detectada, pedir un trago y luego irse de inmediato. Y fue así como todos pusieron manos a la obra y vistieron a Diana con una chaqueta militar de camuflaje. Se recogió el cabello, se puso una gorra y lentes oscuros de aviador. Y así, atravesando una multitud de cuero y tangas, llegaron a la barra. Diana pidió un vino blanco y una cerveza, y se quedó riendo con Freddie. Una vez que se completó la aventura, todos festejaron triunfantes; ninguna persona los descubrió esa noche, y es un misterio si alguna vez se repitió una velada tan curiosa y, además, libre de paparazzi.
Si bien Freddie tenía una relación estrecha con la princesa, no se podía decir lo mismo con el rey del pop. En el año 1983, Mercury y Michael Jackson, quien recién salía del éxito de “Thriller”, estaban planeando grabar un álbum de duetos. Era una idea perfecta; esta unión potencial de Queen y el naciente rey del pop era lo que todos estaban deseando escuchar. Incluso ya habían escrito tres pistas, pero las sesiones del estudio finalmente fallaron, principalmente porque Jackson, siendo siempre un personaje extravagante y extraño, llevó lo que se llama una mascota al estudio de grabación. Mercury quedó muy sorprendido y se negó rotundamente a seguir con el proyecto si no se llevaban al animal.
Lamentablemente, nunca sabremos cómo hubiese sido esa colaboración entre este rey y la reina de la música. Sin embargo, Michael Jackson no fue el único problemático. Al parecer, el rey del pop también tuvo sus quejas, y es que a Michael Jackson no le gustaba el supuesto hábito de la cocaína que tenía Freddie. Así que finalmente tuvieron una discusión porque Mercury habría consumido el polvo blanco en la sala de estar de Jackson.
Entonces, el consumo de drogas se volvió una tradición para Freddie. Elton John, quien habló con franqueza sobre su propio uso de drogas y su adicción, dijo una vez que Freddie Mercury podía hacer una fiesta y estar despierto toda la noche, sentados en un mismo lugar hasta las 11 de la mañana, volando muy alto por el efecto de las sustancias. Los allegados sabían que a Freddie Mercury no le importaba dar esta imagen de hombre problemático y fiestero. Él mismo dijo una vez: “No voy a ser una Eva Perón”. No quería pasar a la historia preocupado por la opinión de los demás. Lo único que le importaba era su música, y después de muerto, que todos supieran que solo se estaba divirtiendo.
Si bien Freddie Mercury amaba ir a bares gays, también le gustaba organizar sus propias fiestas, de las cuales nadie jamás se olvidaría. En ellas sucedían gigantescas orgías, donde enanos convidaban cocaína de modo gratuito a todos los invitados. Además, decían que Freddie tenía un apetito sexual imposible de satisfacer. Una de estas celebraciones quedó archivada como una de las más grandes del rock and roll, y se la nombró “Sábado a la Noche en Sodoma”. Este evento ocurrió en 1978 en Nueva Orleans para festejar la salida del álbum “Jazz”. Esa noche comenzó con un demoledor concierto de Queen en el auditorio cívico de la ciudad, el tercer show en su gira norteamericana. Luego, todos regresaron al hotel Fairmont, donde unos 400 invitados exclusivos participaron de una fiesta llena de excesos, la más grande del rock and roll.
Grandes músicos de la época llamaron a las fiestas de Freddie Mercury como películas de Fellini rodadas en nubes de cocaína. Y cuando hablo de grandes músicos, me refiero a artistas de la talla de Paul McCartney y David Bowie. Cada 5 de septiembre se realizaban las legendarias fiestas de cumpleaños de Mercury, que se podían extender hasta por 3 días seguidos de pura locura. De todas, la más famosa fue la de sus 30 años, en el año 1985, en la cual nacieron todas las historias sobre sus extravagancias y sus excesos. Ese cumpleaños, creado a sugerencia de su pareja Jim Hutton, fue una fiesta de blanco y negro, pero Freddie agregó que debía ser también de temática travestí. La invitación tenía un título muy sugerente: “A Black and White Drag Ball”.
El lugar elegido fue Henderson, un famoso club gay de Múnich en Alemania, decorado solo con rosas blancas y negras. El asistente personal del músico, Peter Freestone, quien se vistió como gitana, reveló que durante la fiesta vio gente teniendo sexo en todos lados, frente a la mirada de todos los invitados. Si bien esto parece un escándalo, no era nada raro en esa época. La mayor parte de los invitados, pertenecientes al colectivo LGBT de distintos rincones de Alemania, usaban muy poca ropa y se la fueron sacando a medida que avanzaba la noche.
La fiesta no tuvo excesos deliberados; fue una noche lúdica, elegante y llena de disfraces, cabaret, luchas en el barro, acrobacias y vestidos. Cuando llegó el momento de cantar “Feliz Cumpleaños”, la torta de cumpleaños no fue menos; de repente apareció un plano de cola hecho de dulce y era tan grande que alcanzó para los 400 invitados. La única bebida que se sirvió durante toda la fiesta fue el champán, el mejor de todos, pero no venía solo. El líquido se mezclaba con drogas de todo tipo. Si bien todos sabían que la bebida estaba adulterada, el anfitrión se había pasado, debido a que el músico siempre consumía cocaína, lo que terminó siendo una mezcla peligrosa.
Su pareja fue testigo de lo destrozado que quedó por esta experiencia, que pudo haber terminado de la peor manera. Freddie estaba tan drogado y tan fuera de sí que tuvo algo parecido a un ataque de ansiedad que lo llevó a una pelea con alguien que nunca se supo quién fue en una habitación del club. Cuando se recuperó, gracias a la ayuda de Jim, el cantante siguió como si nada y grabó algunas escenas para su documental, que fue prohibido en los Estados Unidos por su obscenidad.
Si bien todos estaban al tanto de su consumo de cocaína y las grandes cantidades que rodaban por sus fiestas, Freddie Mercury nunca fue adicto. Solo tomaba cocaína para socializar y nunca lo hacía en forma solitaria. Tampoco la consumía a diario y nunca interfirió con su trabajo o sus actuaciones. Peter Hince, el encargado del equipo de Freddie de toda la vida, dijo que en los años 70, cuando empezó a trabajar para el grupo, todos estaban en contra del consumo de drogas, especialmente Freddie Mercury. Sin embargo, todo esto cambió en los años 80, cuando la presión recibida por ser una banda de tanto éxito y continuamente de gira les hizo cambiar esa postura. Todos, excepto Brian May, comenzaron a tomar drogas, pero jamás fueron tan extremos como otros grupos, como los Rolling Stones, por ejemplo. Además, nunca las tomaron durante sus actuaciones, como sí hicieron muchos otros grupos.
Lo que sí es cierto es que a veces bebieron demasiado alcohol antes de la actuación, pero eso ocurrió en muy pocas ocasiones. Si bien Freddie era habitual de consumir sustancias en sus fiestas, llegó un momento en el que dejó las drogas, el alcohol y el tabaco de golpe. Este fue un cambio abrupto en su vida. Una noticia inesperada había irrumpido en su éxito: su médico le recomendó dejar las drogas si quería vivir un poco más de tiempo. En ese momento, el líder de Queen, la leyenda, se enteró de que tenía el SIDA.
Freddie Mercury, junto a todos los demás hombres y mujeres que dieron positivo al VIH en la década de los 80, fue víctima de la enfermedad y, además, fue víctima de los fracasos de sus propios gobiernos y del desprecio de sus ciudadanos. El desinterés como respuesta por parte del gobierno ayudó a sellar el destino de Mercury. Con el anuncio público sobre su enfermedad, el líder de Queen visibilizó la larga y silenciosa lucha y la agonía que enfrentaba desde hacía varios años, y confirmó los rumores sobre su salud que venían acaparando la prensa desde tiempo atrás.
Solo tres personas conocían en forma directa sobre su enfermedad: su peluquero, su pareja Jim Hutton, con quien comenzó una relación en 1984 y duró 6 años, Mary Austin, el amor de su vida, exnovia de su juventud y eterna amiga, y Jim Beach, el manager de Queen. Si bien Freddie trató de ocultarlo lo más posible, cuando los síntomas y el deterioro de su salud se hicieron más que evidentes en su cuerpo, decidió reunirse con el resto de los integrantes de la banda para informarles lo que sucedía. A petición del cantante, Brian May, Roger Taylor y John Deacon mantuvieron en secreto su enfermedad a sus familias y, sobre todo, a sus fans.
Debemos recordar que para el año 1991, las terapias eran apenas incipientes. Aún se sabía poco de la enfermedad y, para quienes la contraían, la expectativa de vida era sinceramente muy poca. Según su pareja, lo diagnosticaron en 1987, pero negó durante muchos años el padecimiento, a pesar de los rumores que circulaban en la prensa británica y los cuestionamientos acerca de la suspensión de conciertos y giras de la banda.
Lamentablemente, Freddie Mercury no vivió lo suficiente para el desarrollo de un tratamiento que podría haberle salvado la vida. A principios de la década de 1980, cuando la epidemia de VIH afectó por primera vez a unos pocos centros de población en los Estados Unidos, el Reino Unido y otros lugares, los gobiernos no organizaron casi ninguna respuesta de salud pública. Los médicos notaron inicialmente el virus en grupos de personas que ya habían sido estigmatizadas por otras razones: hombres que tenían sexo con hombres, usuarios de drogas, y debido al racismo, haitianos y haitianos estadounidenses.
La respuesta inicial de salud pública asumió que muchas de estas personas contrajeron el virus debido a lo que supuestamente ya estaba mal con ellos. Según el gobierno, los gays estaban obteniendo el virus debido a los comportamientos riesgosos, como tener muchos compañeros sexuales. Con estas declaraciones, el VIH no era, por lo tanto, una amenaza para las personas heterosexuales.
La opinión de la profesión médica sobre el VIH estaba tan influida por la idea de que era intrínsecamente gay que al principio llamaron al virus GRID, un acrónimo de “Inmunodeficiencia Relacionada con los Gays”. Dos años antes de ser diagnosticado, una encuesta del diario *Los Angeles Times* encontró que la mayoría de los estadounidenses querían poner en cuarentena a personas con VIH positivo y el 42% quería cerrar los bares gay.
El problema no era solo la estigmatización, sino la escasa información de salud pública sobre cómo tener relaciones sexuales seguras para así disminuir o evitar en su totalidad el riesgo de contraer cualquier infección de transmisión sexual. La realidad de aquellos tiempos era que los gobiernos y el público en general dejaron a las personas con VIH a su suerte, como si fuera una especie de castigo que debían soportar por sus gustos sexuales.
Dos años después de la crisis del VIH, el gobierno de los Estados Unidos había gastado más para llegar al fondo de una especie de misteriosas intoxicaciones en Chicago que mataron a siete personas que en la investigación del VIH, que ya había matado a cientos de personas solo en los Estados Unidos. El primer informe sobre el VIH en el Reino Unido fue del año 1981. No hubo pruebas para el virus hasta 1985 y no hubo un tratamiento que sea realmente efectivo hasta 1996.
En el año 1985, la primera ministra Margaret Thatcher intentó bloquear una campaña de salud pública que promovía el sexo seguro, creyendo que esto alentaría a los adolescentes a tener relaciones sexuales. Según ella, no corrían riesgo de infección. Luego de esto, la catástrofe estalló, causando la muerte de 36 millones de personas en todo el mundo, aproximadamente la cantidad de personas que murieron en la Primera Guerra Mundial.
Todo esto dejó a Mercury y a otros hombres en un lugar terrible y de abandono. Freddie Mercury enfrentó no solo una enfermedad mortal, sino también un prejuicio contra las personas con VIH y SIDA. Como parte de una respuesta al VIH, fue lanzada la canción “Let Me In Your Heart Again”, que en español significa “Déjame entrar en tu corazón nuevamente”, un tema grabado en uno de los mejores momentos de la banda, pero que permaneció inédito hasta el año 2014, cuando los fans de Queen pudieron escuchar de nuevo la voz de su ídolo.
Su personalidad y todos sus logros ayudaron a entender al mundo que no importa quiénes debemos ser, sino quiénes debemos ser. En las últimas estrofas de esta inédita canción se escucha: “Déjame entrar en tu corazón otra vez. Oye vida, déjame vivir”. Luego, la canción termina dejándonos con el corazón roto y deseando que Freddie pudiera vivir un poco más. A más de 30 años de su prematura partida, los seguidores de Freddie no tienen dónde llorarlo o recordarlo. Hasta hoy, es un verdadero misterio el paradero de sus cenizas.
Pero así lo quiso él. Se dijo que sus restos se esparcieron en su mansión en Garden Lodge, en el lago Lemán de Suiza, pero nada ha sido confirmado. La banda, con su formación original, tocó por última vez en público el 9 de agosto de 1986. Ese día, Queen brindó un concierto ante al menos 120,000 personas en el Wembley Park en Londres, en el cierre de su gira “Magic Tour”, un día memorable que quedará para la historia como uno de los momentos más icónicos de la música y del que muchos tuvieron la suerte de presenciar.
Si bien su muerte tomó por sorpresa a todos, muchos seguidores de Queen dicen que una canción en particular fue la forma de Mercury para decir adiós: “The Show Must Go On” (en español, “El show debe continuar”). Fue escrita y grabada durante sus últimos meses de vida. Allí, Freddie narra una despedida inminente con un mensaje esperanzador: “Por dentro, mi corazón se rompe, mi maquillaje se puede estar descamando, pero la sonrisa todavía permanece”. Y es así la vida de un artista prodigio, con una voz única y que nos dejó decenas de temas que hasta el día de hoy nos hacen palpitar el corazón. Fue muy corta, sin embargo, aunque nos duela, el show debe continuar.
News
A Los 17 Años, La Hija De Brad Pitt FINALMENTE Admite Lo Que Todos Sospechábamos
A Los 17 Años, La Hija De Brad Pitt FINALMENTE Admite Lo Que Todos Sospechábamos Con solo 17 años, Shiloh Pitt ya ha enfrentado un torbellino de drama y momentos decisivos que la han moldeado en la persona que es hoy. Ahora su vida está al borde de un cambio significativo, con la sorprendente noticia […]
Tina Turner murió hace un año, ahora su esposo rompió su silencio
Tina Turner murió hace un año, ahora su esposo rompió su silencio Tina Turner parecía tener la vida perfecta. Tenía una carrera increíble que abarcó décadas, durante las cuales ganó nada menos que ocho premios Grammy. Estuvo casada con un hombre maravilloso en los últimos años de su vida y tenía una multitud de admiradores. […]
A sus 73 años, Mary Austin ROMPE su SILENCIO dejando al mundo CONMOCIONADA
A sus 73 años, Mary Austin ROMPE su SILENCIO dejando al mundo CONMOCIONADA A lo largo de un tiempo, la historia del líder de Queen, Freddie Mercury, y su amor eterno por su mejor amiga y alma gemela, Mary Austin, es una de las más conmovedoras y únicas en la historia de la música británica. […]
¿Cómo Terminó Sinéad O’Connor? Una Vida Luchando Contra el Trastorno Bipolar y Depresión
¿Cómo Terminó Sinéad O’Connor? Una Vida Luchando Contra el Trastorno Bipolar y Depresión En el fatídico año de 2022, una tragedia sacudió la vida de la cantante. Su hijo, Shane, de 17 años, puso fin a su propia vida. Pero esa no fue la única desgracia que persiguió a Sinéad hasta su final. El 26 […]
Amy Winehouse murió hace 13 año, ahora su esposo rompió su silencio
Amy Winehouse murió hace 13 años, ahora su esposo rompió su silencio La cantante británica Amy Winehouse fue una de esas vocalistas cuyas palabras y notas saltaban de sus labios. Sus sonidos eran tan vibrantes y agradables que decenas de miles de personas acudían diariamente a verla actuar. Amy Winehouse dejó una huella profunda en […]
Madonna Is Now About 70, How She Lives Is Sad
Madonna Is Now About 70, How She Lives Is Sad Madonna tiene ahora unos 70 años y cómo vive es triste. ¿Realmente sabes sobre lo trágico? La vida detrás del foco de atención de Madonna, la reina del pop, ciertamente no es tan glamorosa como uno podría imaginarse. Acercándose a los 70 años de edad, […]
End of content
No more pages to load








