Mansiones Lujosas y Malditas del Cine de Oro Mexicano

¿Alguna vez te has preguntado dónde vivían las grandes estrellas de la época de oro del cine mexicano? ¿Cómo eran las mansiones donde María Félix tomaba su café cada mañana o los jardines donde Dolores del Río recibía Diego Rivera y Frida Calo. Durante décadas, estas residencias fueron testigos silenciosos de historias fascinantes, romances prohibidos, reuniones intelectuales que cambiaron la cultura mexicana, serenatas memorables y también tragedias que marcaron para siempre el imaginario colectivo. Desde mansiones imponentes en

Polanco hasta casas coloniales escondidas en Coyoacán, cada hogar reflejaba la personalidad única de quienes lo habitaban. Algunas de estas propiedades se conservan museos llenos de nostalgia, otras fueron demolidas sin piedad y unas pocas permanecen abandonadas guardando secretos entre sus paredes desconchadas.

En este recorrido exclusivo del canal Historias e biografías del cine, te llevaremos por las residencias más emblemáticas de los iconos que definieron la edad dorada del séptimo arte mexicano. Conocerás los detalles arquitectónicos, las anécdotas íntimas, los objetos personales que decoraban cada rincón y los momentos históricos que ocurrieron dentro de esos muros cargados de memoria.

Prepárate para descubrir camas diseñadas por Diego [música] Rivera, grifería bañada en oro, jardines con albercas de mosaico veneciano, bibliotecas repletas de libros de ocultismo, [música] estudios donde se pintaron obras maestras y salones que recibieron a las personalidades más influyentes del siglo XX.

Cada casa cuenta una historia [música] diferente: lujo desmedido, bohemia intelectual, amor apasionado o soledad devastadora. Todas, sin excepción, forman parte esencial del legado cultural que México heredó al mundo. Antes de comenzar, déjanos en los comentarios desde qué ciudad nos estás viendo y suscríbete al canal para más contenido exclusivo sobre las leyendas del cine mexicano.

Jorge Negrete, el charro cantor cuya voza terciopelada conquistó continentes [música] enteros, nació el 30 de noviembre de 1911 en una cazona señorial ubicada en la pintoresca Plazuela del Ropero, en pleno centro histórico de [música] Guanajuato, entre las calles Matabacas y Manuel Doblado. Aquella construcción colonial de muros gruesos y patios tradicionales fue el escenario de su infancia temprana antes de que la familia se trasladara a la Ciudad de México.

Décadas más tarde, en pleno apogeo de su carrera cinematográfica y musical, Jorge construyó en 1944 una hermosa residencia para su madre, Emilia [música] Moreno, en la calle del Ángel número 44, esquina con la colonia San José Insurgentes. Este gesto de amor filial reflejaba la profunda devoción que el ídolo sentía por quien lo había apoyado incondicionalmente durante sus años de formación artística.

La casa de estilo californiano con detalles art deco se convirtió en un hogar cálido donde doña Emilia recibía visitas de familiares, amigos cercanos y ocasionalmente figuras del medio artístico que Jorge llevaba personalmente para presentarle. Los vecinos recordaban verlo llegar en su automóvil de lujo, siempre impecablemente vestido, para pasar tardes enteras conversando con su madre en el jardín frontal.

Tristemente, a pesar de su valor histórico y sentimental, la propiedad fue demolida décadas después para dar paso a un desarrollo inmobiliario moderno. Como consuelo simbólico, las autoridades culturales instalaron una estatua de bronce de Jorge Negrete en el mismo lugar, intentando preservar al menos la memoria del espacio donde el ídolo demostró su amor incondicional hacia la mujer que le dio la vida.

Mario Moreno Cantinflas, el genio cómico que trascendió fronteras y se convirtió en el mexicano más reconocido internacionalmente durante décadas, construyó en 1968 su residencia principal en la calle Lomalinda, colonia Vista Hermosa, Cuajimalpa de Morelos, Ciudad de México. Esta impresionante propiedad diseñada con amplios espacios y rodeada de vegetación abundante reflejaba el éxito monumental [música] que Cantinflas había alcanzado no solamente como actor, sino también como empresario cinematográfico y productor.

La mansión contaba con múltiples habitaciones, salones de recepción elegantemente decorados, una biblioteca personal donde guardaba guiones originales y contratos históricos, además de espacios recreativos para disfrutar en familia. Cantinflas vivió allí durante las últimas décadas de su vida compartiendo momentos entrañables con su círculo más cercano y recibiendo ocasionalmente visitas de personalidades del espectáculo internacional que admiraban su trabajo.

A pesar de su fama mundial, Mario Moreno mantenía un estilo de vida relativamente discreto dentro de su hogar, prefiriendo la tranquilidad y el contacto con la naturaleza que le ofrecía aquella zona residencial alejada del bullicio del centro capitalino. Fueprecisamente en esa casa de Lomalinda, donde el comediante más querido de México falleció el 20 de abril de 1993, [música] dejando un vacío imposible de llenar en la historia del cine latinoamericano.

La propiedad permaneció durante años bajo resguardo familiar, convirtiéndose en un espacio cargado de nostalgia donde se preservaron fotografías, vestuarios icónicos y recuerdos invaluables del hombre que hizo reír a generaciones completas con su inigualable verbo enredado. Sara García, la abuelita entrañable del cine mexicano, cuya presencia maternal conquistó el corazón de millones de espectadores.

Vivió durante muchos años en una casa ubicada en el número 929 de la calle Concepción Beistegui, en una tranquila colonia de la Ciudad de México que conservaba ese aire provinciano tan característico de las zonas residenciales antiguas. Originaria de Orizaba, Veracruz. Sara transformó aquella vivienda en un verdadero hogar lleno de calidez, donde recibía constantemente visitas de las figuras más emblemáticas de la época de oro.

Directores como Ismael Rodríguez, actores como Pedro Infante y Joaquín Pardabé y actrices como Marga López frecuentaban su sala, donde se servían cafés interminables acompañados de pan dulce mientras conversaban sobre proyectos cinematográficos, anécdotas de rodajes y la evolución de la industria fílmica nacional. Uno de los momentos más emotivos y recordados por vecinos y familiares ocurría cada 10 de mayo, día de las madres en México.

En esas fechas, Pedro Infante llegaba puntualmente con su guitarra y un grupo de mariachis para cantarle las mañanitas a Sara García en la puerta de su casa. El ídolo del pueblo, siempre respetuoso y cariñoso, expresaba así su admiración profunda por la actriz que interpretaba a su madre en múltiples películas, creando un vínculo artístico y humano que trascendía las pantallas.

La fachada de aquella residencia, aunque modificada superficialmente con el paso de las décadas, aún se conserva en pie. Caminar frente a ella es como detenerse en el tiempo [música] e imaginar viívidamente cómo era la vida cotidiana de la abuelita más querida del cine mexicano. Siempre dispuesta a recibir con brazos abiertos, siempre generosa con su sonrisa maternal que iluminaba cada rincón de aquel hogar lleno de historia cinematográfica.

Ninón Sevilla, la rumbera sensual que incendió pantallas con su presencia magnética y bailes hipnóticos, adquirió un edificio completo de departamentos situado estratégicamente en avenida Colonia del Valle en la colonia del mismo nombre, a pocos pasos de la emblemática Plaza de Toros México. La actriz cubana mexicana, conocida por su inteligencia financiera, además de su talento artístico, habitaba personalmente el tercer piso en un departamento amplio y luminoso que reflejaba su personalidad extravagante y su pasión por las artes. Al entrar, lo

primero que llamaba la atención era un elegante piano de cola [música] donde ocasionalmente interpretaba melodías nostálgicas de su cuba natal, rodeado de fotografías enmarcadas que documentaban su brillante trayectoria cinematográfica. Las paredes exhibían pinturas de artistas mexicanos contemporáneos que Ninón coleccionaba con verdadero conocimiento, además de los múltiples reconocimientos y premios que había acumulado durante décadas de trabajo incansable.

El cuarto piso del edificio lo había transformado estratégicamente en una especie de bodega privada, espacio donde resguardaba celosamente su impresionante colección de vestuarios utilizados [música] en películas emblemáticas, vestidos con lentejuelas brillantes, plumas exóticas, zapatillas de baile desgastadas por ensayos interminables [música] y accesorios que habían acompañado sus interpretaciones más memorables.

Tras el fallecimiento de Ninón Sevilla en enero de 2015, todo este patrimonio material y simbólico pasó legalmente a manos de su hijo Genaro, quien heredó no solamente propiedades y objetos valiosos, sino también la responsabilidad de preservar la memoria de una mujer que desafió convenciones sociales. Construyó un imperio propio [música] y dejó una huella imborrable en la historia del cine de ficheras y cabareteras que marcó toda una época del séptimo arte mexicano. Dolores del Río.

La diosa etérea del cine silente hollywoodense que regresó triunfalmente a México para consolidarse como icono absoluto de la época [música] de oro. Eligió Coyoacán como su refugio personal al instalarse en una propiedad que hasta hoy se conoce con el evocador nombre de la casa escondida.

Ubicada en la calle Salvador Novo. Esta majestuosa construcción de cantera rosa ocupaba casi una manzana completa rodeada estratégicamente por frondosos arbustos de bugambilias, jacarandas y árboles frutales que le otorgaban frescura, privacidad. absoluta y una distinción aristocrática que armonizaba perfectamente con [música] laestética tradicional del barrio colonial.

La entrada principal presumía de un impresionante portón de madera tallada a mano y herrería con detalles de inspiración romana que aún conserva su imponente presencia original. La propiedad formó parte originalmente de un antiguo rancho que Dolores transformó meticulosamente en una lujosa mansión al regresar definitivamente de Estados Unidos durante los años 40, contratando arquitectos y decoradores que respetaron el estilo neocolonial mexicano.

El interior contaba con espacios amplísimos, salas de estar con techos altos y vigas de madera aparente, comedor formal donde servía banquetes memorables, cocina tradicional equipada con utensilios de cobre y talavera [música] poblana. Además de un patio central estilo birreinal con fuente de cantera, donde Dolores cultivabachos gigantes y orquídeas delicadas.

Los muros de piedra contrastaban elegantemente con detalles de hierro forjado diseñados por artesanos locales. Muebles coloniales auténticos del siglo XVII que adquirían subastas especializadas, textiles finos bordados a mano y abundante [música] vegetación interior que integraba la naturaleza en cada rincón habitable.

Aquella residencia fue escenario privilegiado de inolvidables reuniones intelectuales [música] donde la diva preparaba personalmente banquetes que congregaban a figuras legendarias como Frida Calo, Diego Rivera, el director Emilio Fernández, quien vivía a pocas cuadras obsesionado con estar cerca de su amor platónico, y otros artistas, escritores y diplomáticos de la época que encontraban en la casa escondida un espacio perfecto para conversaciones profundas sobre arte, política y cultura [música] mexicana. Germán Valdés, Tin

Tan, el Pachuco irreverente que revolucionó la comedia mexicana con su estilo único de hablar, bailar y vestir. Compartió su vida familiar en una casa ubicada al sur de la Ciudad de México, específicamente en la calle Margaritas, colonia Florida, donde se instaló junto a su esposa Rosalía Julián y sus hijos en 1958.

Aquella residencia de estilo californiano con toques modernistas se convirtió rápidamente en el epicentro de reuniones memorables, pues Tintán era reconocido como un anfitrión generoso, alegre y espontáneo, [música] que llenaba su hogar constantemente de música en vivo, amigos del medio artístico, comida abundante y ese buen humor contagioso que lo caracterizaba tanto dentro como fuera de las pantallas cinematográficas.

Los vecinos recordaban perfectamente las tardes donde los sonidos de mambo, swing y boleros escapaban por las ventanas abiertas, mezclándose con carcajadas y el tintineo de copas durante fiestas improvisadas que se extendían hasta el amanecer. Tin Tan disfrutaba profundamente viendo crecer a sus hijos en aquel ambiente bohemio pero afectuoso, siempre presente cuando sus compromisos profesionales se lo permitían.

[música] Lamentablemente, debido a malos manejos financieros que caracterizaron sus últimos años de vida tras el fallecimiento de Germán Valdés en junio de 1973, la propiedad pasó dolorosamente a manos ajenas. Con el transcurso inexorable del tiempo, la casa fue cambiando repetidamente de propietarios y sufrió diversas modificaciones arquitectónicas que transformaron significativamente su aspecto original.

Hoy en día, aunque el inmueble permanece en pie, poco queda visiblemente de aquella estructura que albergó momentos entrañables del comediante más querido del barrio. Las remodelaciones borraron paulatinamente la huella física de lo que alguna vez fue el hogar vibrante de Tin Tan, aunque su memoria permanece viva entre quienes conocieron la historia y el legado imborrable que dejó en la cultura popular mexicana.

María Félix, la diva indomable cuya presencia comandaba cualquier habitación donde entrara, vivió en una mansión legendar entre Campos Elicios y Tres Picos en la prestigiosa colonia Polanco de la Ciudad de México. Esta residencia fue mandada a construir expresamente en 1955 por su entonces esposo, el millonario banquero francés Alexander Berger, con la intención clara de ofrecer a María un hogar verdaderamente a la altura de su leyenda internacional.

La arquitectura de [música] la casa, informalmente atribuida al renombrado Mario Pani, reflejaba la fusión perfecta entre modernismo funcional y lujo aristocrático europeo. La planta baja albergaba cocheras espaciosas para su colección de automóviles de lujo, zona de servicio impecablemente equipada y un amplio salón de recepción con techos altos donde María recibía intelectuales, diplomáticos, coleccionistas de arte y personalidades internacionales.

El interior era absolutamente deslumbrante. Las paredes del dormitorio principal estaban forradas completamente con seda importada de león. El baño había sido construido enteramente con mármol de carrara, traído directamente desde Italia y las griferías eran de oro macizo de 18 kilates.

Pero la piezacentral indiscutible era la famosa cama de plata con detalles finamente trabajados, diseñada nada menos que por el maestro Diego Rivera, quien capturó en metal precioso la fortaleza y sensualidad que caracterizaban a la doña. Toda la casa estaba decorada meticulosamente con piezas de porcelana fina provenientes de las mejores manufacturas europeas del siglo XIX, incluyendo obras de Jacob Petti y Seba.

Las paredes exhibían grandes espejos florentinos con marcos dorados, cortinas de encaje valenciano que filtraban la luz natural creando atmósferas mágicas, muebles estilo Luis XV combinados magistralmente con [música] esculturas prehispánicas, tapices persas antiguos y pinturas de artistas reconocidos internacionalmente.

María Félix vivió en aquella mansión de Polanco hasta el último día de su existencia, falleciendo precisamente el 8 de abril de 2002, [música] día de su cumpleaños número 88, rodeada de todo aquello que amó durante su vida extraordinaria. Pedro Armendaris, el galán de mirada penetrante que conquistó Hollywood sin renunciar jamás a su mexicanidad, [música] nació y pasó parte fundamental de su infancia en una casa familiar ubicada en el barrio de Churubusco en la ciudad de México, zona que décadas después se convertiría paradójicamente

en el corazón de la industria cinematográfica nacional con la construcción de los legendarios estudios Churubusco. Aquella vivienda de arquitectura tradicional con fachada de cantera y ventanas amplias enmarcadas por Herrería Sencilla, fue testigo de los primeros años formativos del futuro actor.

Una fotografía entrañable capturada durante su niñez muestra dos figuras asomándose serenamente por una de las ventanas principales, sus padres, quienes posaron con discreta elegancia para quedar inmortalizados junto al hogar que construyeron con esfuerzo y dedicación. La imagen no solamente documenta la arquitectura doméstica típica de inicios del siglo XX en barrios populares capitalinos, sino que también revela visualmente el cálido vínculo familiar que unía profundamente al futuro ídolo cinematográfico con quienes fueron la base emocional y moral

de su vida. Un padre trabajador que inculcó valores de honestidad y esfuerzo y una madre amorosa que siempre creyó en las capacidades artísticas [música] de su hijo. Aunque Pedro Armendaris alcanzó fama internacional trabajando con directores como John Ford y protagonizando películas hollywoodenses de gran presupuesto, jamás olvidó sus orígenes humildes en aquella casa de Churubusco, donde aprendió las lecciones fundamentales que lo acompañarían durante toda su brillante pero trágica carrera cinematográfica, que terminaría

prematuramente en 1963. Blanca Estela Pavón, la actriz de sonrisa luminosa cuya vida fue truncada trágicamente a los 22 [música] años en un accidente aéreo que conmocionó a México entero. Creció en una casa histórica ubicada en la calle dormidera esquina con José Parres en la colonia Un hogar para nosotros, Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México.

Esta propiedad construida originalmente sobre terrenos de la antigua hacienda de San Jacinto fue el hogar donde la familia Pabomas concelos se estableció tras llegar desde Veracruz buscando mejores oportunidades en la capital. Allí, entre paredes modestas, pero llenas de amor, Blanca Estela pasó su infancia y adolescencia soñando con convertirse en actriz, ensayando frente al espejo y memorizando diálogos de películas que veía en los cines de barrio.

La casa de estilo californiano, con jardín frontal pequeño y fachada pintada en tonos claros, conservaba ese aire provinciano que caracterizaba a las colonias populares de mediados del siglo XX. En la sala principal decorada con muebles sencillos y fotografías familiares enmarcadas, Blanca Estela recibió la noticia de su primer contrato cinematográfico, momento que transformó completamente el destino de aquella joven veracruzana de belleza natural y talento innegable.

Fue desde esa misma casa que Blanca Estela partió el 26 de septiembre de 1949 hacia Morelia para promocionar su última película, La Borágine. Trágicamente jamás regresaría. El avión donde viajaba se estrelló durante el vuelo de retorno, arrebatando prematuramente una vida llena de promesas y dejando sumida en el dolor a una familia que perdió no solamente a su hija amada, sino también a la esperanza de días mejores que su éxito cinematográfico prometía.

Miroslava Stern, la actriz checoslovlca de belleza trágica que conquistó el cine mexicano, pero nunca logró conquistar la paz interior. Vivió sus últimos días en una residencia ubicada en la calle Kepler, colonia Polanco, Ciudad de México, propiedad que tristemente se convirtió en el escenario de su muerte prematura.

[música] El 9 de marzo de 1955, Miroslava fue hallada sin vida dentro de su habitación a los apenas 29 años de edad. Las circunstancias de su fallecimiento conmocionaronprofundamente al medio artístico nacional. [música] La actriz había ingerido una dosis letal de barbitúricos en lo que las autoridades determinaron como suicidio.

Aunque las razones exactas permanecieron envueltas en especulaciones durante décadas. La casa de estilo artíneas arquitectónicas limpias y ventanales amplios que permitían la entrada generosa de luz natural reflejaba el gusto europeo refinado de Miroslava. El interior estaba decorado con muebles modernos de diseño escandinavo, obras de arte abstracto que compraba en galerías de la zona rosa y fotografías de sus trabajos cinematográficos que documentaban una carrera breve pero intensamente brillante.

Según testimonios de empleados domésticos y vecinos cercanos, Miroslava pasaba largas horas sola en aquella residencia fumando cigarrillos junto a la ventana mientras contemplaba melancólicamente la ciudad que la había adoptado, [música] pero donde nunca logró sentirse completamente en casa. Sus amigos más cercanos notaban signos preocupantes de depresión profunda, acentuada por desilusiones amorosas y la presión constante de una industria cinematográfica que exigía perfección absoluta.

La trágica muerte de Miroslava Stern en aquella casa de Polanco marcó el final devastador de una existencia atormentada, convirtiendo el inmueble en un símbolo doloroso de cómo el glamur aparente de la fama puede ocultar sufrimientos insoportables que finalmente destruyen incluso a las almas más sensibles y talentosas. Fernando Soler, el patriarca respetado del cine mexicano, cuya versatilidad actoral abarcaba desde dramas intensos hasta comedias ligeras, vivió junto a su esposa Sagra del Río en una extraordinaria residencia ubicada en la

calle Jardines del Pedregal, construida especialmente por el arquitecto José Luis Hernández Mendoza. Esta propiedad singular destacaba por su integración arquitectónica perfecta con el entorno volcánico característico del pedregal, muros de piedra de lava natural, techos inclinados con vigas de madera aparente, amplios ventanales que enmarcaban vistas espectaculares del paisaje pedregoso y sobre todo una sala literalmente construida dentro de una gruta natural que se convirtió en la joya distintiva de la casa. Fotografías históricas de

1952 muestran a Fernando Soler junto a su esposa sagra, posando elegantemente en aquella sala de la gruta, rodeados de formaciones rocosas originales que el arquitecto respetó escrupulosamente durante la construcción. El mobiliario moderno contrastaba fascinantemente con las texturas rústicas de la piedra volcánica, creando una atmósfera única que combinaba sofisticación urbana con conexión orgánica a la naturaleza.

El patio exterior, [música] también documentado fotográficamente, exhibía jardines herófilos con cactasias, agaves [música] y plantas endémicas de la región, además de esculturas contemporáneas estratégicamente colocadas entre las formaciones petrias. Fernando disfrutaba profundamente de aquel espacio al aire libre, donde recibía visitas de colegas actores y pasaba tardes enteras conversando bajo la sombra de árboles adaptados al terreno [música] volcánico.

Actualmente la casa ha sufrido modificaciones considerables y cambios de propietarios múltiples, pero aún se mantiene en pie como testimonio arquitectónico de una época donde personalidades del cine mexicano apostaban por diseños residenciales innovadores que armonizaban vanguardia estética con respeto absoluto al entorno natural característico del pedregal.

Carmita Ignarra, reconocida actriz de reparto del cine de oro mexicano, cuya presencia cálida iluminaba películas emblemáticas como Los [música] Solterones, El monstruo en la sombra e Historia de un marido infiel. Vivió sus últimos años en una residencia ubicada en Monterrey, Nuevo León, vivienda que fue testigo silencioso de la vida de una figura entrañable del espectáculo nacional.

Nacida el 30 de marzo de 1927, Carmita construyó una carrera sólida basada en papeles secundarios memorables que complementaban perfectamente las tramas principales. En 1954 contrajo matrimonio con el influyente productor Santiago Reachi, el mismo visionario que descubrió y catapultó el talento incomparable de Cantinflas, consolidando así su posición dentro de los círculos más exclusivos de la industria cinematográfica mexicana.

La casa donde vivió en Monterrey era una construcción elegante de dos plantas con arquitectura que mezclaba elementos coloniales españoles y toques modernistas característicos de los años 50. El interior originalmente contaba con columnas ornamentales [música] que sostenían arcos de medio punto, amplios ventanales con vitrales decorativos, una chimenea señorial de cantera rosa que presidía el salón principal y papeles tapiz con intensos diseños visuales importados directamente [música] desde Europa. Tras el fallecimiento de Carmita

el primero de agosto de 2017 a los 90años de edad, la casa quedó completamente abandonada, sumida rápidamente en el [música] olvido y el deterioro progresivo. Hoy entre paredes desconchadas donde la humedad dibuja mapas fantasmagóricos, tapices desgastados que cuelgan lamentablemente y un profundo silencio roto solamente por la lluvia ocasional, y algún murmullo extraño que produce el viento al colarse por ventanas rotas, se respira la nostalgia devastadora de lo que alguna vez fue una residencia majestuosa. En el recorrido por su

interior abandonado, aún se distinguen varias habitaciones cubiertas de polvo y escombros. [música] Un salón principal donde permanecen muebles fantasmales bajo sábanas raídas, baños con acabados antiguos que muestran grietas profundas, un área de servicio invadida por vegetación salvaje y una cocina que, aunque completamente en desuso, conserva parte de su esencia original.

En la parte trasera se encuentra todavía una alberca profunda y elegante, ahora vacía y cubierta de hojas secas, acompañada por una fuente decorativa sin agua y un trampolín [música] antiguo que, increíblemente aún resiste milagrosamente el paso implacable del tiempo. Estas casas no fueron simplemente construcciones de ladrillo y cemento, fueron escenarios vivos donde se gestaron historias inolvidables, donde la genialidad artística convivió con la fragilidad humana, donde el lujo desmedido coexistió con la soledad

devastadora. [música] Desde la mansión imponente de María Félix en Polanco hasta la casa abandonada de Carmita Ignarra en Monterrey, cada residencia nos habla de triunfos alcanzados, sacrificios realizados, amores apasionados y también tragedias que marcaron para siempre la memoria colectiva mexicana.

Algunas de estas propiedades se transformaron en museos que preservan celosamente el legado de sus habitantes ilustres. Otras fueron demolidas sin contemplaciones para dar paso al progreso urbano implacable y unas pocas permanecen abandonadas convertidas en ruinas melancólicas que guardan secretos entre sus paredes desmoronadas esperando quizás que alguien las rescate del olvido definitivo.

Si este recorrido por las residencias de las leyendas del cine mexicano te conmovió, suscríbete al canal Historias e Biografías del Cine y activa las notificaciones para no perderte más contenido exclusivo. Déjanos en los comentarios cuál de estas casas te impactó más y comparte este video para que más personas conozcan dónde vivieron, quienes hicieron historia en la pantalla grande.

La memoria de la época de oro continúa viva en cada rincón que habitaron sus estrellas inmortales.