Cómo Israel se Apoderó del Avión Más Peligroso de la URSS y Dejó en Ridículo a la KGB

16 de agosto de 1966, un caza MIG 21 iraquí atraviesa el cielo de Jordania a más de 1000 km porh. Su piloto, el capitán Munir Retfa, tiene órdenes claras. Realizar una misión de rutina y regresar a la base. Pero algo extraordinario está a punto de suceder. En menos de una hora, este avión dejará de pertenecer a Irak y se convertirá en el mayor trofeo de inteligencia de la Guerra Fría.

Los radares jordanos detectan el movimiento. Damasco asegura que es solo un vuelo de entrenamiento. Pero en las montañas de Israel, dos Mirage ya despegan hacia el punto de intercepción. Lo que nadie sabe todavía es que esta operación, conocida como operación diamante, cambiará el destino de los conflictos en Medio Oriente y dejará al mundo atónito.

Esta es la historia de cómo Israel logró hacerse con el avión más temido de la Unión Soviética y humilló a la KGB en su propio juego. Entre 1963 y 1964, una sombra oscura se extendió sobre los cielos de Israel. No era una amenaza imaginaria, sino tecnología militar soviética de última generación, el MIG 21 Fishbet.

Este casa interceptor revolucionó la aviación militar con capacidades que superaban todo lo conocido hasta entonces. podía alcanzar velocidades de match 2, 0 más de 2,000 km/h y operara altitudes de hasta 18,000 m. Su radar RP21 Sapfir permitía rastrear objetivos a 30 km de distancia y sus misiles aire aire R3S tenían capacidad para destruir cualquier aeronave enemiga antes de que pudiera reaccionar.

era el arma definitiva de la Guerra Fría en el aire. La Unión Soviética, en su estrategia de expandir su influencia en Medio Oriente, comenzó a distribuir estos casas entre sus aliados árabes. Egipto recibió los primeros escuadrones en 1962. Siria e Irak siguieron poco después. Para Israel, rodeado por enemigos equipados con esta tecnología superior, el MIG2 representaba una amenaza existencial.

Los informes de inteligencia eran claros. En un enfrentamiento aéreo directo, los Mirage franceses y los casas israelíes tendrían serias dificultades para competir contra estos aviones soviéticos. En 1963, Meiramit asumió el control del Mossad, la agencia de inteligencia israelí. Amit era un general de carrera conocido por su pensamiento estratégico audaz y su capacidad para ejecutar operaciones de alto riesgo.

Su primera orden fue tajante. Necesitamos un MIG 21. No bastaba con estudiar fotografías o leer informes técnicos filtrados. Israel necesitaba el avión completo, funcional para desmantelarlo, estudiarlo y encontrar sus puntos débiles. Pero conseguir uno parecía imposible. El primer intento fracasó de forma trágica. En diciembre de 1962, Jean Tomás y Adib Hann, dos agentes del Mossad, infiltrados en Egipto, fueron capturados mientras intentaban acercarse a un piloto egipcio.

El plan era simple, sobornar al piloto para que defeccionara con suige 21. Pero la operación fue descubierta por la inteligencia egipcia. Ambos agentes fueron juzgados en un tribunal militar y ejecutados mediante ahorcamiento público en enero de 1963. El mensaje del régimen de Náser era claro. Cualquier intento de robar tecnología soviética sería castigado con la muerte.

El fracaso egipcio dejó al Mossad sin opciones aparentes. Los pilotos egipcios y sirios estaban fuertemente vigilados. La KGB soviética había desplegado asesores militares en todas las bases aéreas árabes, precisamente para evitar defecciones o sabotajes. Pero Meamit no se rindió. Si Egipto y Siria eran fortalezas impenetrables, entonces había que buscar en otro lugar.

Había que mirar hacia Irak, donde la inestabilidad política y las tensiones religiosas podían ofrecer una oportunidad única. París, primavera de 1964. Un hombre de aspecto nervioso entró en la embajada israelí en la Rui Rabelé. Se identificó como Salmán, un judío iraquí que trabajaba en Europa para una familia cristiana de Bagdad.

Lo que traía era información explosiva. Conocía a un piloto iraquí cristiano que odiaba al régimen musulmán de Irak y podría estar dispuesto a desertar. El nombre del piloto era Munir Redfa, capitán de la Fuerza Aérea Iraquí, uno de los mejores pilotos de MIG 21 del país árabe. Munir Redfa no era un piloto cualquiera. Nacido en 1934 en Mosul.

Era cristiano asirio, una minoría étnica y religiosa fuertemente discriminada en el Irak, dominado por musulmanes sunitas. A pesar de su talento excepcional como aviador, Redfa había sido ignorado sistemáticamente para ascensos y misiones importantes. Mientras pilotos menos experimentados eran promovidos por sus conexiones políticas o religiosas, Redfa permanecía estancado.

La humillación era constante. En una ocasión le ordenaron bombardear aldeas curdas en el norte de Irak, aldeas habitadas por civiles, incluidos cristianos como él. Redfa obedeció las órdenes, pero algo se rompió dentro de él ese día. El Moossad vio en Redfa la oportunidad perfecta.

No se trataba solode un piloto descontento, era un hombre con acceso directo al MIG 21 y con motivos personales para traicionar a su país, pero acercarse a él requería delicadeza extrema, un movimiento en falso y Redfa podría denunciar el intento a sus superiores. El Mossad envió a una de sus mejores agentes, conocidas solo como Cherill para establecer contacto.

Sheril era una mujer joven, atractiva y políglota, entrenada en técnicas de seducción y manipulación psicológica. Su misión era simple, pero peligrosa. Enamorar a Redfa, ganarse su confianza y convencerlo de desertar. Los primeros encuentros ocurrieron en Bagdad, en lugares públicos donde una conversación casual no levantara sospechas.

Shery se presentó como una turista europea fascinada por la cultura iraquí. Las conversaciones derivaron en temas personales. Redfa le habló de su frustración, de la discriminación que sufría, de su deseo de escapar. En 1965, Shery convenció a Redfa de viajar a Europa bajo pretexto de unas vacaciones. El destino era París, pero el verdadero objetivo era Atenas, donde agentes del Mossad esperaban para negociar.

Durante tres días, Redfa se reunió con oficiales israelíes en un apartamento seguro. Le mostraron fotografías satelitales de bases aéreas israelíes. Le explicaron cómo sería su nueva vida. Le ofrecieron un millón de dólares. Ciudadanía israelí, una nueva identidad y la evacuación completa de su familia. Redfa aceptó.

Pero había un problema enorme. Su esposa Betty y sus hijos estaban en Bagdad, vigilados por la inteligencia ir aquí. Si Redfat desaparecía sin ellos, serían ejecutados. Si todavía estás viendo, eres parte de la historia misma. Suscríbete a Archivos de la Segunda Guerra Mundial para más secretos militares que cambiaron el mundo.

La evacuación de la familia Redfa fue una operación dentro de otra operación. El Mossad diseñó un plan en dos fases. Primero, Bety Redfa y los niños saldrían de Irak hacia Europa bajo el pretexto de unas vacaciones familiares. Los documentos fueron falsificados por expertos del Mossad, incluyendo visados franceses y reservas de hotel en París.

Betty no sabía nada sobre los planes de su esposo, solo seguía instrucciones que le llegaban a través de intermediarios de confianza. En julio de 1966, Betty y los niños abordaron un vuelo comercial desde Bagdad hacia París sin levantar sospechas, pero los padres de Redfa presentaban un desafío mayor. Ancianos y sin documentación válida.

no podían viajar por vías oficiales. El Mossad contactó con guerrilleros del norte de Irak, enemigos del régimen de Bagdad, quienes acordaron sacar a los padres de Redfa por las montañas hacia Irán. La operación tomó tres semanas, atravesando terreno hostil y evitando patrullas militares iraquíes. Finalmente, los padres de Redfa cruzaron la frontera iraní y fueron trasladados en secreto a Israel vía Turquía.

Con su familia a salvo, Redfa podía concentrarse en la parte más peligrosa del plan, robar el MIG 21. Los detalles técnicos fueron estudiados con precisión milimétrica. El MIG 21 tenía un alcance operativo de aproximadamente 100 km con tanques internos de combustible. Desde la base iraquid de Rashid, cerca de Bagdad hasta el norte de Israel, había unos 600 km en línea recta.

Era factible, pero requería volar bajo para evitar radares y atravesar espacio aéreo jordano sin autorización. El Mossad coordinó con la CIA estadounidense, que también tenía interés en estudiar el MIG-21. Washington proporcionó inteligencia satelital sobre las defensas aéreas jordanas y sirias. Israel preparó una ruta segura.

Redf despegaría hacia el este como si fuera una misión de entrenamiento. Luego giraría bruscamente hacia el oeste, cruzaría Jordania a baja altura y entraría en espacio aéreo israelí cerca del Mar Muerto. Dos Mirage israelíes lo escoltarían hasta la base de Hatzsor, en el sur de Israel. Redfa visitó Israel en secreto dos veces durante 1966 para familiarizarse con el terreno y los procedimientos.

Le mostraron mapas detallados, le enseñaron códigos de radio y señales visuales. La señal definitiva sería bajar el tren de aterrizaje antes de cruzar la frontera, un gesto universal de rendición en aviación militar. El plan estaba listo, pero la fecha exacta de ejecución dependía de las condiciones meteorológicas y las patrullas aéreas enemigas.

El momento llegó en agosto de 1966. Redfa recibió órdenes de realizar un vuelo de entrenamiento sobre el desierto occidental Iraquí. Era la oportunidad perfecta. El 16 de agosto a las 8 de la mañana, Redf se presentó en la base de Rashid. Realizó las verificaciones previas al vuelo con normalidad, saludó a sus compañeros pilotos y subió a la cabina del MIG 21 con matrícula 007.

Los motores rugieron, las turbinas alcanzaron temperatura operativa. Redfa despegó hacia el este, como esperaban sus superiores, pero después de 30 minutos giró bruscamente hacia el oeste.El plan estaba en marcha. No había vuelta atrás. 8:30 de la mañana, hora de Bagdad, el MIG 21, con matrícula 007 volaba a 500 m de altura sobre el desierto Iraquí.

Dentro de la cabina, Munir Retfa dificultad. Sabía que en cualquier momento el control aéreo iraquí notaría su cambio de rumbo. Sabía que cazas sirios o jordanos podrían interceptarlo. Sabía que si algo salía mal sería derribado o capturado y ejecutado públicamente, pero también sabía que no había marcha atrás. A las 9:10, el radar jordano de Mafrac detectó un contacto no identificado, cruzando su espacio aéreo a velocidad subsónica.

Los operadores jordanos alertaron inmediatamente a Damasco. La respuesta de Siria fue tranquilizadora. Es uno de nuestros aviones en misión de entrenamiento. No se preocupen. Los sirios asumieron que era un MIG2 sirio realizando maniobras cerca de la frontera. Nadie imaginaba que era un piloto iraquí desertando hacia Israel.

Esta confusión le dio a Redfa los minutos cruciales que necesitaba. Mientras tanto, en la base aérea de Hatzor, dos pilotos israelíes de Mirage esperaban en alerta máxima. Sus órdenes eran claras. interceptar el Mig 21 ir aquí y escoltarlo hasta tierra sin abrirle fuego. Si Retfa mostraba hostilidad o intentaba atacar, debían derribarlo.

Pero si mostraba la señal acordada, el tren de aterrizaje desplegado, debían protegerlo de cualquier perseguidor enemigo. A las 9:20, Redfa cruzó la frontera israelí. Sus manos temblaban mientras reducía la velocidad y descendía a 300 m de altura. Los dos Mirage aparecieron a ambos lados de su cabina, tan cerca que podía ver los cascos de los pilotos israelíes.

Redfa activó el sistema hidráulico y bajó el tren de aterrizaje. Las ruedas se desplegaron con un ruido metálico. Era la señal. Los pilotos israelíes entendieron inmediatamente. No era una amenaza, era el desertor esperado. El vuelo hacia Hator duró solo 10 minutos más. Redfa siguió las instrucciones de radio en hebreo que apenas entendía, guiándose por las maniobras de los Mirage.

A las 9:35, el MIG 21 tocó tierra en suelo israelí. Las turbinas se apagaron lentamente. Red Fa permaneció inmóvil en la cabina durante casi un minuto, incapaz de creer que había sobrevivido. Cuando finalmente abrió la cubierta y descendió, fue recibido por oficiales del Mossad y técnicos de la Fuerza Aérea israelí.

Uno de ellos le entregó una botella de agua fría y le dijo en inglés, “Bienvenido a Israel. Has hecho historia.” El MIG 21 fue inmediatamente trasladado a un hangar subterráneo. Un equipo de ingenieros comenzó a desmantelarlo pieza por pieza. Fotografiaron cada componente, analizaron el sistema de combustible, estudiaron el radar y los sistemas de armas.

Descubrieron debilidades críticas. El MIG 21 tenía un ángulo muerto en su radar trasero. Sus maniobras a alta velocidad consumían combustible rápidamente y su tasa de viraje era inferior a la del Mirage en combates cerrados. Esta información valía más que oro. Durante 6 meses, el MIG21 Iraquí fue sometido a pruebas exhaustivas en Israel.

Pilotos de élite de la Fuerza Aérea Israelí volaron el avión en simulaciones de combate contra Mirage y Supermes. Descubrieron que aunque el MIG 21 era superior en velocidad máxima y techo operativo, tenía limitaciones graves en combate maniobrado. Su radio de viraje era amplio, lo que significaba que en un giro cerrado perdía energía rápidamente.

Su autonomía era limitada, obligándolo a regresar a base después de solo 20 minutos de combate intenso. Y lo más importante, su radar trasero tenía un cono ciego de casi 45 gr, lo que permitía ataque sorpresa desde atrás y abajo. La información fue compartida con la CIA estadounidense en enero de 1968. El MIG 21 fue enviado a Estados Unidos bajo el programa ultrasecreto Hal Dog Note, donde pilotos de prueba de la Fuerza Aérea y la Marina lo evaluaron en combates simulados contra F4 Phantom.

Los resultados confirmaron las conclusiones israelíes. El MIG 21 era peligroso en interceptaciones de largo alcance, pero vulnerable en combates cercanos contra pilotos bien entrenados. El 7 de abril de 1967, menos de un año después de la deserción de Redfa, Israel puso a prueba sus nuevos conocimientos.

En una batalla aérea sobre los altos del Golán, cazas israelíes enfrentaron a seis MIG21 sirios. Utilizando las tácticas desarrolladas a partir del análisis del avión de Redfa, los israelíes derribaron los seis MIG sin perder un solo avión. Fue una demostración devastadora de superioridad táctica. Damasco quedó en shock.

La Unión Soviética exigió explicaciones. ¿Cómo era posible que sus aviones más avanzados fueran derribados con tanta facilidad? La respuesta llegó dos meses después, durante la guerra de los 6 días de junio de 1967. En solo seis días de combate, Israel destruyó más de 400 aviones árabes, la mayoría en tierra durante ataques preventivos, pero muchos también encombate aéreo.

Los Mig 21 egipcios, sirios y jordanos, cayeron uno tras otro ante los Mirah israelíes. superioridad aérea fue absoluta y todo comenzó con un piloto cristiano iraquí discriminado, un avión robado y una operación de inteligencia perfectamente ejecutada. Munir Redfa nunca regresó a Irak. Vivió en Israel durante algunos años bajo una identidad falsa, protegido por el Mossad.

En la década de 1970 se mudó a Estados Unidos, donde vivió tranquilamente hasta su muerte. en 1998. Nunca habló públicamente sobre su deserción. El intermediario Joseph permaneció en Irak y nunca fue descubierto. El Mig2 con matrícula 007 está actualmente en exhibición en el Museo de la Fuerza Aérea Israelí en Hatserim como recordatorio permanente de una de las operaciones de inteligencia más audaces de la historia moderna.

La operación Diamante no solo entregó a Israel un avión, entregó conocimiento, ventaja táctica y confianza. Demostró que incluso las superpotencias podían ser vencidas con inteligencia, paciencia y valentía individual. La KGB soviética nunca perdonó la humillación. Pero para Israel, el Mig 21 de Munir Redfa, se convirtió en el símbolo de que lo imposible era solo cuestión de encontrar a la persona correcta en el momento correcto.

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