Florida en shock: esposo enfrenta un desenlace fatal tras descubrir traición matrimonial a los 7 días de casados

Esposo acaba con la vida de su esposa infiel y su amante en Florida — 7 días después de la boda descubrió todo

 

La madrugada del 23 de junio del año 2000, una camioneta azul salió del garaje de una residencia en Coral Springs, Florida. Marcos Delgado, conducía solo. En el asiento trasero, cubiertos con lonas industriales, yacían dos cuerpos sin vida. Si días antes, Marcos había regresado de su luna de miel en las Bahamas junto a Teresa Morales, su esposa recién casada.

La ceremonia había sido íntima, pero emotiva. Amigos cercanos, familiares y compañeros de trabajo celebraron la unión de la pareja que llevaba 3 años de noviazgo. Teresa, de 29 años, trabajaba como asistente administrativa en una firma de abogados. Marcos, de 32 años, era supervisor en una empresa de construcción.

 El sábado 20 de junio, apenas 48 horas después de volver del Caribe, ambos fueron invitados a una reunión informal en casa de un amigo común. La noche transcurría con normalidad. cerveza, música, conversaciones triviales. Cerca de las 10 de la noche, Diego Ruiz, amigo de la infancia de Marcos, tomó más alcohol de lo prudente. En medio de una discusión sobre fidelidad matrimonial, Diego soltó una frase que eló el ambiente.

 “Pregúntale a Teresa sobre Andrés”, dijo mirando directamente a Marcos. El silencio fue inmediato. Teresa palideció. Marcos se puso de pie sin decir palabra, no gritó, no empujó a nadie, simplemente salió de la casa, subió a su camioneta y desapareció en la oscuridad. Teresa corrió tras él, pero no logró alcanzarlo.

 Los invitados intercambiaron miradas incómodas. Diego balbuceó una disculpa incoherente. La fiesta terminó minutos después. ¿Qué había escuchado Marcos en esas palabras? ¿Y qué ocurrió durante los dos días siguientes en los que nadie supo dónde estaba? Teresa Morales y Marcos Delgado se conocieron en 1997 durante un curso de primeros auxilios organizado por el condado de Browart.

Ella acababa de terminar sus estudios en administración y buscaba estabilidad laboral. Él llevaba 5 años trabajando en el sector de la construcción y aspiraba a convertirse en ingeniero civil. La atracción fue gradual, construida sobre conversaciones largas y una conexión genuina. Durante 3 años, la relación transcurrió sin escándalos.

Marcos era descrito por quienes lo conocían como una persona tranquila, reservada, poco conflictiva. Teresa, en cambio, era extrovertida, sociable, con un círculo amplio de amistades. Esa diferencia de temperamento no generó conflictos evidentes, al menos no hasta el año 2000. En febrero de ese año, Teresa comenzó a trabajar en el despacho de abogados Martínez Añas Asociados, ubicado en Fort Lauderdale.

 Allí conoció a Andrés Campos, de 35 años, propietario de una empresa de importación de equipos electrónicos. Andrés visitaba frecuentemente el bufete por asuntos contractuales. Era carismático, exitoso, económicamente, soltero. Según declaraciones posteriores de colegas de Teresa, ambos comenzaron a frecuentar el mismo gimnasio.

Luego aparecieron almuerzos esporádicos. Finalmente encuentros fuera del horario laboral. Marcos no sospechó nada. Teresa mantenía una rutina doméstica estable. regresaba a casa en horarios razonables, participaba en las decisiones sobre la boda, mostraba entusiasmo por el futuro matrimonial.

 Sin embargo, entre marzo y junio, Teresa había intercambiado más de 400 mensajes de texto con Andrés. El contenido de esos mensajes recuperados posteriormente por la policía, confirmaba una relación sentimental y física. El 15 de junio del año 2000, Marcos y Teresa contrajeron matrimonio en una iglesia católica del oeste de Coral Springs.

 La ceremonia fue sencilla, 80 invitados aproximadamente. Fotografías muestran a ambos sonriendo, abrazados, rodeados de familiares. Inmediatamente después volaron a Nasau Bahamas. Pasaron 5co días en un resort frente al mar. Según registros del hotel, no hubo incidentes. Pagaron sus cuentas, dejaron propina al personal, participaron en actividades turísticas, regresaron a Florida el 18 de junio.

Marcos retomó su trabajo el lunes siguiente. Teresa tenía programado volver a la oficina el martes 21, pero el sábado 20, durante esa fiesta en casa de Diego Ruiz, todo cambió. Diego Ruiz declaró más tarde ante las autoridades que conocía el romance entre Teresa y Andrés desde hacía aproximadamente dos meses.

 Un conocido mutuo se lo había comentado. Diego no sabía si contárselo a Marcos o permanecer en silencio. El alcohol eliminó esa indecisión. Cuando soltó la frase sobre Andrés, no calculó las consecuencias. Marcos salió de la residencia cerca de las 10:15 de la noche. No respondió llamadas telefónicas.

 Teresa intentó contactarlo durante horas sin éxito. Regresó sola a la casa que compartían, ubicada en un vecindario residencial tranquilo al norte de Coral Springs. Marcos no apareció esa noche, tampoco el domingo. El lunes 22 de junio, Teresa llamó a la oficina de Marcos para preguntar si había ido a trabajar.

 Le informaron queno había aparecido y que no había avisado. Preocupada, Teresa contactó a familiares y amigos. Nadie sabía dónde estaba. Su camioneta tampoco estaba en el garaje. Cerca del mediodía, Teresa recibió un mensaje de texto desde el teléfono de Marcos. El contenido era breve. “Necesito tiempo. No me busques.” Teresa respondió múltiples veces. Ninguno de sus mensajes fue contestado.

Angustiada llamó a Andrés Campos. Según registros telefónicos, ambos hablaron durante 11 minutos. Testigos posteriores indicaron que Teresa le contó a Andrés lo ocurrido en la fiesta y la desaparición de Marcos. Andrés intentó calmarla. Le sugirió esperar un día más antes de involucrar a las autoridades.

 Esa misma tarde, cerca de las 4, Teresa recibió otra llamada. Esta vez era Marcos. La conversación duró menos de 2 minutos. Marcos le dijo que estaba bien, que necesitaba procesar lo sucedido, que regresaría pronto. Su tono era calmado, casi inexpresivo. Teresa le pidió que volviera a casa, que hablaran, que resolvieran las cosas.

Marcos cortó la llamada sin responder. El martes 23 de junio amaneció con cielo despejado en el sur de Florida. Teresa salió de su residencia cerca de las 7:30 de la mañana. Según una vecina, parecía cansada, pero no alterada. Subió a su automóvil, un sedán gris ona accord, y se dirigió hacia el oeste. No llegó a su lugar de trabajo, no respondió llamadas de su empleador.

 Su teléfono dejó de emitir señal cerca de las 10 de la mañana. Andrés Campos tampoco apareció en su empresa ese día. Su secretaria intentó localizarlo sin éxito. A las 11 de la mañana, preocupada por la ausencia de ambos, la secretaria llamó al teléfono de Andrés repetidamente. Las llamadas iban directamente al buzón de voz.

 A las 2 de la tarde, un conductor que transitaba por una carretera secundaria cerca de los Everglades reportó un vehículo abandonado. Era el onda Acord de Teresa. Estaba estacionado en un área sin pavimentar. rodeada de vegetación densa a poco más de 30 km al oeste de Coral Springs. Las puertas estaban cerradas con seguro.

 Las llaves no estaban en el interior. No había señales evidentes de lucha o violencia dentro del automóvil. La policía del condado de Browar fue notificada. Oficiales llegaron al lugar cerca de las 3 de la tarde. Inspeccionaron el vehículo, revisaron los alrededores. No encontraron rastros inmediatos de Teresa ni de ninguna otra persona.

 Sin embargo, en el suelo, junto a la puerta del conductor, hallaron un teléfono celular. Era el de Teresa. La pantalla estaba agrietada. Minutos más tarde, otro reporte llegó a la central policial. A aproximadamente 5 km de distancia, en otra ruta secundaria fue localizada una camioneta pickup negra. Pertenecía a Andrés Campos.

 Estaba estacionada en un área de acceso limitado cerca de un canal de drenaje. Las puertas también estaban cerradas. En el asiento del conductor había una billetera con documentos de identidad de Andrés. Dinero en efectivo intacto. Tarjetas de crédito sin tocar. Los investigadores establecieron un perímetro en ambas zonas.

 Equipos caninos rastrearon el área durante horas sin resultados. No había huellas claras. La vegetación y el terreno pantanoso dificultaban la búsqueda. Al caer la noche, las labores se suspendieron temporalmente porque los dos vehículos estaban abandonados en zonas cercanas pero separadas. ¿Dónde estaban Teresa y Andrés? ¿Y dónde estaba Marcos Delgado? El miércoles 24 de junio, los detectives del condado de Broward concentraron su atención en Marcos Delgado.

Su desaparición temporal, su reciente descubrimiento de la infidelidad y el abandono simultáneo de los vehículos de Teresa y Andrés lo convertían en persona de interés. Sin embargo, Marcos no era considerado sospechoso formal todavía. No había evidencia directa que lo vinculara con la desaparición. A media mañana, Marcos reapareció.

 Llegó caminando a la estación de policía de Coral Springs y solicitó hablar con un oficial. Estaba vestido con ropa limpia, afeitado, aparentemente sereno. Declaró que había pasado los últimos días en un motel cercano a la costa, procesando la traición de su esposa. Dijo que no sabía nada sobre la desaparición de Teresa y Andrés.

afirmó que asumía que ambos se habían fugado juntos. Los investigadores tomaron su declaración. Le preguntaron sobre su paradero exacto durante las últimas 72 horas. Marcos proporcionó el nombre del motel ubicado en Pompano Beach. Los detectives verificaron la información. Efectivamente, un registro a nombre de Marcos Delgado aparecía en los libros del establecimiento.

Había pagado en efectivo por dos noches. El personal del motel recordaba haberlo visto, aunque no con precisión de horarios. Marcos también autorizó voluntariamente el registro de su camioneta. Los oficiales inspeccionaron el vehículo estacionado frente a la estación. No encontraron manchas visibles de sangre,armas ni objetos sospechosos.

El interior estaba relativamente limpio. Marcos explicó que había lavado la camioneta el día anterior en un autolavado automático. Proporcionó el nombre del lugar. Los investigadores tomaron nota. Sin evidencia para retenerlo, Marcos fue liberado. Regresó a su residencia acompañado por su abogado, quien había llegado minutos antes.

 Los medios locales comenzaron a cubrir el caso. Reporteros se congregaron frente a la casa de Marcos. Él no hizo declaraciones públicas. Sin embargo, esa misma tarde, un vecino de Marcos contactó a la policía. Declaró que en la madrugada del martes 23, alrededor de las 2, había visto la camioneta de Marcos saliendo del garaje con las luces apagadas.

El vecino no le dio importancia en ese momento, pero ahora le parecía relevante. Otro residente del vecindario mencionó haber escuchado ruidos extraños provenientes del garaje de Marcos durante el lunes por la noche. Golpes metálicos, movimiento de objetos pesados. Los detectives solicitaron una orden judicial para inspeccionar la residencia de Marcos.

 El juez aprobó la solicitud. El jueves 25 de junio, temprano en la mañana, un equipo forense ingresó a la propiedad. Marcos y su abogado estaban presentes durante el procedimiento. Los técnicos forenses trabajaron metódicamente, examinaron cada habitación, recolectaron muestras de superficies, pisos, paredes. En el garaje detectaron manchas oscuras en el concreto, cerca del área donde habitualmente se estacionaba la camioneta.

 Las manchas parecían haber sido limpiadas con algún producto químico, pero restos microscópicos permanecían. Se tomaron muestras para análisis de laboratorio. En un armario del garaje encontraron una pala con tierra fresca adherida. También localizaron un rollo de cuerda de nylon parcialmente usado y fragmentos de lona plástica. Marcos explicó que esos materiales eran normales en su línea de trabajo.

 Dijo que frecuentemente llevaba herramientas y equipos a obras de construcción. Los investigadores revisaron registros de compras recientes de Marcos. Descubrieron que el domingo 21 de junio, un día después de la fiesta, Marcos había adquirido en una ferretería local dos palas nuevas, 50 m de cuerda, lonas impermeables de gran tamaño y tres bolsas de cal agrícola.

El recibo fue localizado en el basurero de la cocina. El empleado de la ferretería recordó la transacción. dijo que Marcos pagó en efectivo y cargó los productos en su camioneta sin ayuda. Cuando los detectives confrontaron a Marcos con esta información, él respondió que había planeado iniciar un proyecto de jardinería en el patio trasero.

 Dijo que quería mantener sus manos ocupadas para distraerse del dolor emocional. Su abogado intervino recordando a los oficiales que comprar herramientas no constituía evidencia de crimen alguno. No obstante, las pruebas preliminares de las manchas en el garaje resultaron positivas para sangre humana. Los análisis de ADN tomarían días, pero la presencia de hemoglobina era inequívoca.

Además, técnicos en informática forense examinaron el teléfono celular de Marcos entregado voluntariamente. Descubrieron que el historial de llamadas había sido parcialmente borrado. Software de recuperación logró rescatar algunos registros eliminados. Entre esos registros apareció una llamada saliente al número de Andrés Campos.

 La llamada se realizó el lunes 22 de junio a las 8:20 de la mañana. Duró 3 minutos con 40 segundos. Marcos no había mencionado esa comunicación en su declaración inicial. Los detectives volvieron a interrogar a Marcos. Esta vez el ambiente fue menos cordial. Le preguntaron directamente por qué había llamado a Andrés.

 Marcos, tras consultar con su abogado, admitió la llamada. dijo que contactó a Andrés para pedirle que se reunieran, que necesitaba hablar con él como hombres, que quería entender qué había pasado entre él y Teresa. Afirmó que Andrés aceptó encontrarse, pero que luego nunca apareció al punto acordado. Los investigadores preguntaron dónde era el punto de encuentro.

 Marcos respondió que en un área industrial abandonada al oeste de la ciudad. dijo que esperó durante una hora, que Andrés nunca llegó, que se frustró y regresó a su motel. No había testigos de esa versión. La presión mediática aumentaba. Familias de Teresa y Andrés exigían respuestas. Carteles con fotografías de ambos desaparecidos aparecieron en postes y comercios de Coral Springs y localidades cercanas.

 Voluntarios organizaron búsquedas en áreas pantanosas sin resultados. Si quieres saber cómo termina esta historia, suscríbete al canal y deja tu like para apoyar este contenido. El sábado 27 de junio, 4 días después de la desaparición, un pescador aficionado que recorría un sendero poco transitado en la región de los Everglades, aproximadamente a 40 km al suroeste de Coral Springs, notó un olor penetrante proveniente de un área boscosa.decidió investigar.

 A unos 50 m del camino, parcialmente ocultos bajo ramas y tierra removida, encontró lo que parecían ser restos humanos. El pescador contactó de inmediato al servicio de emergencias. Unidades del departamento del sherifff del condado de Broward llegaron al lugar cerca de las 11 de la mañana. Acordonaron la zona.

 Equipos forenses especializados iniciaron la excavación cuidadosa del sitio. Los restos estaban en estado de descomposición temprana debido al calor y la humedad características del sur de Florida en junio. A medida que los técnicos trabajaban, quedó claro que había dos cuerpos. Ambos estaban envueltos en lonas plásticas similares a las encontradas en el garaje de Marcos.

Los cadáveres habían sido colocados en una zanja poco profunda, cubiertos con tierra y cal. La cal, contrario a la creencia popular, no acelera la descomposición, sino que intenta controlar el olor. Las primeras observaciones indicaban que ambas víctimas habían sufrido traumatismos cráneoencefálicos severos.

No se encontraron armas en el lugar. Los cuerpos fueron transportados a las instalaciones de la oficina del médico forense del condado para autopsia formal. Al día siguiente, domingo 28 de junio, mediante comparación de registros dentales y características físicas, los cuerpos fueron identificados oficialmente como Teresa Morales Delgado y Andrés Campos Rivera.

 La noticia se difundió rápidamente. Medios nacionales comenzaron a cubrir el caso. La autopsia reveló detalles específicos. Teresa presentaba múltiples fracturas en el cráneo, consistentes con impactos repetidos de un objeto contundente y pesado. Heridas defensivas en antebrazos y manos indicaban que intentó protegerse.

 Andrés mostraba fracturas similares en la región occipital y parietal del cráneo. No presentaba heridas defensivas significativas, lo que sugería que el primer golpe pudo haberlo incapacitado inmediatamente. El informe forense también señaló la ausencia de signos de violencia sexual en el cuerpo de Teresa. No se encontraron sustancias tóxicas o drogas en el sistema de ninguna de las víctimas.

 La causa de muerte en ambos casos fue determinada como traumatismo cráneoencefálico con hemorragia intracraneal masiva. El tiempo estimado de muerte coincidía con la madrugada del martes 23 de junio, aproximadamente entre las 2 y las 4 de la mañana. Con esta información, los investigadores obtuvieron una orden de arresto contra Marcos Delgado.

 Cargos, dos homicidios en primer grado. El arresto se ejecutó el lunes 29 de junio a las 6 de la mañana. Marcos no opuso resistencia. Fue esposado frente a su residencia mientras decenas de cámaras de televisión grababan la escena. Marcos Delgado fue trasladado a la cárcel del condado de Broward. Durante su comparecencia inicial ante el tribunal, se declaró no culpable de ambos cargos.

Su abogado defensor, Richard Brenan, argumentó que la evidencia circunstancial no era suficiente para sostener una condena. Solicitó fianza. La fiscalía se opuso enfáticamente. El juez negó la fianza citando la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga. Mientras tanto, los investigadores continuaron construyendo el caso.

Revisaron cámaras de seguridad de comercios y gasolineras en las rutas entre Coral Springs y el área donde fueron hallados los cuerpos. En una estación de servicio ubicada en State Road 525, aproximadamente a medio camino, apareció grabación de la camioneta de Marcos. El video mostraba el vehículo pasando frente a la estación en dirección oeste exactamente a las 2:37 de la madrugada del martes 23 de junio.

 Otro video de una gasolinera diferente más al oeste capturó la misma camioneta regresando en dirección este a las 4:52 de la mañana. En ambas grabaciones, Marcos era el único ocupante visible del vehículo. Análisis de ADN confirmaron que la sangre encontrada en el garaje de Marcos coincidía con el perfil genético de Andrés Campos.

 Pequeñas muestras adicionales de sangre halladas en la cama de la camioneta, pese al lavado, también correspondían a Andrés y Teresa. Fibras textiles extraídas de las lonas que envolvían los cuerpos eran idénticas a las lonas encontradas en el garaje. La reconstrucción de eventos comenzó a tomar forma.

 Los fiscales teorizaron que Marcos, tras la revelación en la fiesta, pasó el domingo planeando. Compróes necesarios. El lunes por la mañana llamó a Andrés proponiéndole una reunión. Andrés aceptó, probablemente creyendo que Marcos deseaba una conversación civilizada. Marcos le indicó que fuera al garaje de la residencia, quizás con el pretexto de privacidad.

 Andrés llegó solo. Según la teoría fiscal, Marcos lo atacó con un objeto contundente, posiblemente una pala o una barra metálica sin previo aviso. Andrés murió o quedó incapacitado rápidamente. Teresa, que estaba en la casa, escuchó el ruido y acudió al garaje. Al ver lo ocurrido, intentó defenderse o escapar.

Marcos la golpeó repetidamente hasta matarla. Después, Marcos envolvió ambos cuerpos en las lonas, los cargó en la camioneta, condujo durante la madrugada hasta el área remota en los Everglades. Excavó la zanja, enterró los cuerpos, regresó a Coral Springs antes del amanecer, limpió el garaje y la camioneta lo mejor posible. Luego condujo los vehículos de Teresa y Andrés hasta las ubicaciones donde fueron encontrados para simular una fuga voluntaria.

 Finalmente se presentó en la estación de policía días después proyectando inocencia. El juicio de Marcos Delgado comenzó en febrero del año 2001 en la corte del circuito del condado de Browart. La fiscalía estuvo a cargo de la asistente del fiscal estatal, Linda Martínez. La defensa fue liderada por Richard Brenan, abogado criminalista con experiencia en casos de homicidio.

 Durante la fase de selección del jurado, la defensa intentó excluir a candidatos que admitieran prejuicios contra personas acusadas de crímenes pasionales. La fiscalía buscó jurados que valoraran la evidencia científica y forense. Finalmente, un jurado de 12 personas fue conformado. El proceso duró 3 semanas. La fiscalía presentó su caso metódicamente.

Llamó al estrado al detective principal Miguel Torres, quien detalló la cronología de la investigación. Mostró fotografías del garaje, las manchas de sangre, las herramientas encontradas. Presentó los videos de las cámaras de seguridad. El jurado observó en silencio mientras las imágenes de la camioneta de Marcos circulando en la madrugada se reproducían en pantallas.

Expertos forenses testificaron sobre los análisis de ADN. Explicaron cómo las muestras de sangre del garaje y la camioneta coincidían con las víctimas. Un ingeniero forense reconstruyó la secuencia de golpes basándose en las fracturas craneales. Describió cómo el patrón de impacto sugería ataques desde arriba hacia abajo, consistentes con una persona de pie golpeando a víctimas en posición inferior.

 El médico forense que practicó las autopsias declaró durante dos días. Describió las heridas de Teresa y Andrés con detalle clínico. Mostró fotografías de los cráneos fracturados. explicó que la cantidad de fuerza necesaria para causar tales lesiones indicaba intencionalidad homicida, no accidente ni defensa propia.

 Diego Ruiz, el amigo que reveló la infidelidad en la fiesta, testificó sobre los eventos de aquella noche. Describió la reacción de Marcos, silenciosa, controlada, inquietante. Admitió sentirse culpable por haber provocado la cadena de acontecimientos, pero reafirmó que no podía haber previsto lo que ocurriría. La defensa intentó sembrar duda razonable.

 Argumentó que la evidencia era circunstancial. que nadie había presenciado los homicidios, que Marcos había cooperado con la policía desde el principio, que la compra de herramientas y materiales podía tener explicaciones legítimas, que el dolor emocional por la traición no equivalía a intención asesina. llamaron a psicólogos que testificaron sobre el impacto traumático de descubrir una infidelidad de forma pública y humillante.

Sugirieron que Marcos pudo haber actuado en un estado de enajenación mental transitoria. Sin embargo, bajo contrainterrogatorio admitieron que planificar, comprar materiales, ejecutar y ocultar dos homicidios requería funciones cognitivas complejas incompatibles con enajenación total.

 La fiscalía presentó su argumento final durante 4 horas. Linda Martínez detalló cada pieza de evidencia. Señaló que Marcos no solo había matado, sino que había premeditado, ejecutado y ocultado los crímenes de manera calculada. Argumentó que la traición no justificaba ni excusaba el asesinato. Recordó al jurado que dos personas habían perdido la vida por decisiones de un solo hombre.

El momento más dramático del juicio ocurrió cuando Marcos Delgado decidió testificar en su propia defensa. Contra el consejo de su abogado, insistió en tomar el estrado. Juró decir la verdad. Se sentó frente al jurado, manos cruzadas, expresión neutra. Bajo interrogatorio directo de su defensor, Marcos relató su versión.

 Admitió haber llamado a Andrés. confirmó que le pidió reunirse en el garaje. Dijo que cuando Andrés llegó, inicialmente hablaron con calma. Marcos le preguntó cuánto tiempo había durado la relación con Teresa. Andrés, según Marcos, respondió con arrogancia, minimizando la traición, sugiriendo que Teresa nunca había amado realmente a Marcos.

 Marcos declaró que en ese momento algo se rompió dentro de él. Vio la pala apoyada contra la pared. La tomó. golpeó a Andrés en la cabeza. Andrés cayó al suelo. Marcos dijo que no recordaba con claridad cuántos golpes dio. Solo recordaba rabia, dolor, humillación. Teresa escuchó el ruido y bajó al garaje.

 Al ver a Andrés en el suelo, gritó. Corrió hacia Marcos intentando detenerlo. Marcos, aún sosteniendo la pala, giró hacia ella.dijo que en ese instante no veía a su esposa, sino a la fuente de su sufrimiento. Golpeó. Teresa intentó cubrirse. Marcos golpeó repetidamente hasta que ella dejó de moverse. El silencio en la sala era absoluto.

 Marcos continuó voz monótona. Describió cómo entró en pánico tras darse cuenta de lo que había hecho. Pensó en llamar a la policía, pero el miedo lo paralizó. decidió ocultar los cuerpos, envolvió a ambos en lonas, los cargó en la camioneta, condujo hasta los Everglades, siguiendo mapas de construcción que conocía de su trabajo.

 encontró el área remota, excavó durante más de una hora, enterró los cuerpos, regresó, limpió las evidencias lo mejor posible, luego condujo los vehículos de Teresa y Andrés hasta las ubicaciones donde fueron hallados. Tomó un taxi de regreso. Después permaneció oculto en el motel tratando de decidir qué hacer. Finalmente, creyendo que su estrategia de simular una fuga había funcionado, se presentó ante la policía.

 Durante el contrainterrogatorio, la fiscal Martínez fue implacable. Preguntó a Marcos por qué, si todo fue un arrebato momentáneo, había comprado herramientas y materiales el día anterior. Marcos respondió que sí había considerado confrontar a Andrés, pero no matar a nadie. Martínez señaló la contradicción. Si no planeaba matar, ¿por qué comprar lona? Marcos no tuvo respuesta convincente.

Martínez le preguntó por qué no llamó a una ambulancia cuando Teresa cayó herida. Marcos permaneció en silencio. La fiscal preguntó si en algún momento, durante las horas posteriores, había sentido remordimiento suficiente para confesar. Marcos respondió que sí sentía remordimiento, pero que el miedo fue más fuerte.

La fiscal concluyó su interrogatorio preguntando directamente, “¿Usted planificó estos asesinatos?” Marcos negó con la cabeza. “¿Usted compró herramientas para ocultar cuerpos antes de que existieran cuerpos que ocultar?” Marcos intentó explicar, pero sus palabras sonaron confusas. El daño estaba hecho.

 Si esta investigación te atrapa, suscríbete al canal y deja tu like para más contenido de True Crime. El jurado deliberó durante dos días completos. El jueves 8 de marzo del año 2001 regresaron con un veredicto. La sala estaba repleta. Familiares de Teresa y Andrés ocupaban las primeras filas. Marcos permaneció de pie junto a su abogado, rostro inexpresivo.

El presidente del jurado leyó el veredicto. Culpable de homicidio en primer grado en el caso de Teresa Morales Delgado. Culpable de homicidio en primer grado en el caso de Andrés Campos Rivera. No hubo reacción audible de Marcos. Sus hombros se hundieron levemente. Su abogado colocó una mano sobre su hombro.

 La fase de sentencia se llevó a cabo tres semanas después. La fiscalía solicitó dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. La defensa argumentó circunstancias atenuantes, falta de antecedentes penales, el impacto emocional de la traición, cooperación parcial con las autoridades. Solicitaron sentencias concurrentes con posibilidad de revisión después de 25 años.

El juez escuchó los argumentos de ambas partes. Permitió declaraciones de impacto por parte de las familias de las víctimas. La madre de Teresa, María Morales, describió el dolor de perder a su hija 7 días después de verla casarse. El padre de Andrés, Roberto Campos, habló sobre el vacío dejado por su hijo.

Ninguno mostró compasión hacia Marcos. El juez pronunció la sentencia el 29 de marzo del año 2001. Marcos Delgado fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato de Teresa Morales Delgado. Adicionalmente, recibió otra cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato de Andrés Campos Rivera.

Ambas sentencias serían cumplidas consecutivamente. Marcos fue trasladado al sistema correccional del estado de Florida. Actualmente cumple su condena en una prisión de máxima seguridad. Su apelación automática fue negada en el año 2003. Intentos posteriores de revisión judicial no prosperaron. Teresa Morales fue sepultada en el cementerio de Coral Springs.

 Su lápida incluye su nombre completo, fechas de nacimiento y muerte, y la frase hija amada. Andrés Campos fue cremado. Sus cenizas fueron esparcidas en el océano Atlántico, según deseos expresados previamente a su familia. El caso quedó cerrado oficialmente en abril del año 2001. Los archivos policiales y judiciales permanecen disponibles como registro público.

 7 días de matrimonio, una traición revelada en público, dos vidas terminadas violentamente, un hombre que cambió todo por venganza y perdió su libertad para siempre. Yeah.