Dos excursionistas desaparecen en Oregón; 6 años después, hallan algo inquietante en una cueva.
La mañana del 10 de octubre de 1998 amaneció fría y clara en Portland, Oregon. Jake Morrison cargaba su mochila North Face azul en el Jeep Wrangler mientras Emma, su esposa, observaba desde el porche con los brazos cruzados. ¿Estás seguro de que tienen todo? Ella preguntó por tercera vez. Jake sonrió. Cariño, hecho esto 100 veces.
Tyler y yo estaremos bien. Cinco días es mucho tiempo. Volveremos el 15, te lo prometo. Emma se acercó y lo abrazó fuerte. Ten cuidado allá arriba. Las montañas han estado impredecibles este año. Siempre tengo cuidado. Jake la besó. Te amo. Tyler Chen llegó 20 minutos después en su Honda Civic lleno de equipo fotográfico.
A sus 26 años llevaba el cabello largo recogido en una cola de caballo y una chaqueta de mezclilla desgastada sobre su suéter de lana. Morrison, listo para conquistar las three sisters? Nací listo, Chen. Se despidieron de Ema y partieron hacia el este. El viaje de tres horas los llevó desde la ciudad hasta las montañas de Cascade Range.
La carretera serpenteaba a través de bosques de pinos Douglas, el aire volviéndose más frío y delgado con cada milla. “Mi mamá casi no me deja venir”, Tyler dijo mientras conducían. “Sigue pensando que las montañas estadounidenses son peligrosas. Deberías oírla hablar de las montañas en China donde creció. Tu mamá siempre se preocupa, Jake, respondió.
Es su trabajo. Lo sé. Le dije que estaría contigo. Eso la calmó un poco. Confía en ti más que en mí. Llegaron al inicio del sendero alrededor del mediodía. El área de estacionamiento estaba casi vacía, solo otro vehículo visible. La temporada de senderismo estaba terminando, el clima volviéndose demasiado impredecible para la mayoría de los excursionistas casuales. Cargaron sus mochilas.
Cada una pesando cerca de 40 libras con comida, agua, equipo de campamento y ropa extra. Tyler llevaba además su cámara Nikon y varios rollos de película. “Vamos a capturar algunas tomas increíbles”, él dijo, verificando su equipo. El otoño aquí es perfecto. Comenzaron la caminata alrededor de la 1 de la tarde.
El sendero ascendía constantemente a través de bosques densos, el suelo cubierto de agujas de pino y hojas caídas. Después de dos horas de caminata constante, llegaron a un claro con vistas impresionantes de las Three Sisters, tres picos volcánicos que dominaban el horizonte. “Aquí”, Jake dijo dejando caer su mochila.
“Acampemos aquí esta noche.” Montaron su tienda, encendieron una pequeña fogata y cocinaron una cena simple de arroz y frijoles enlatados. Mientras el sol se ponía, las temperaturas cayeron bruscamente. Se metieron en sus sacos de dormir y hablaron durante horas sobre trabajo, vida, planes futuros. “Ema quiere que tengamos hijos.
” Jake confesó mirando las estrellas a través de la abertura de la tienda. “¿Y tú qué quieres?” “No sé, todavía me siento joven, como si tuviera tiempo. Tienes 28 años, amigo. Yo tengo 26. No somos exactamente jóvenes. Habla por ti mismo. Se rieron y eventualmente se durmieron con el sonido del viento soplando entre los pinos.
Los siguientes dos días fueron perfectos. Exploraron senderos remotos, Tyler tomando cientos de fotos. Vieron alces, águilas, la naturaleza salvaje en su máximo esplendor. En la noche del 12 de octubre estaban acampados cerca de una formación rocosa cuando Tyler notó algo. Jake, mira eso. Señaló una abertura oscura en la base de un acantilado, parcialmente oculta por arbustos. Una cueva. Vamos a revisar.
Jake dudó. No tenemos equipo de espeleología. Solo echaremos un vistazo. Podría haber fotos increíbles allá dentro. Caminaron hacia la abertura con sus linternas. La entrada era lo suficientemente grande para pasar agachados. Adentro, la cueva se abría en un túnel que descendía suavemente hacia la oscuridad. “Esto es un tubo de lava”, Jake, dijo examinando las paredes.
“Foración volcánica antigua. ¿Es seguro?” “Probablemente. Estas cosas han estado aquí durante miles de años.” Comenzaron a descender sus linternas cortando la oscuridad absoluta. El aire era frío y húmedo. Después de unos 100 pies, el túnel se abría en una cámara más grande. “¡Increíble!”, Tyler, susurró su voz haciendo eco.
Tomó varias fotos con Flash. Las paredes mostraban formaciones minerales brillantes, estalactitas colgando del techo. “Deberíamos volver”, Jake, dijo después de 10 minutos. Está oscureciendo afuera. Comenzaron a caminar de regreso hacia la entrada. Fue entonces cuando escucharon el sonido, un retumbar profundo, el de rocas moviéndose, tierra cayendo.
¿Qué fue eso? Tyler se congeló. Corrieron hacia la entrada, pero donde había estado la abertura, ahora había solo oscuridad y el sonido de rocas asentándose. Llegaron al final del túnel y encontraron una pared sólida de tierra y rocas bloqueando completamente la salida. No. Jake susurró presionando sus manos contra los escombros.
No, no, no. Tyler iluminó el derrumbecon su linterna. Toneladas de tierra y rocas habían caído, sellando la entrada por completo. Fue un deslizamiento, Jack, dijo su voz tensa. La lluvia de anoche debe haber debilitado la tierra arriba, nuestro peso al entrar. Podemos cavar.
Tyler interrumpió ya tratando de mover rocas. Trabajaron frenéticamente durante una hora, pero por cada roca que movían más tierra caía para llenar el espacio. Era inútil. Finalmente se detuvieron sin aliento y aterrorizados. “Nadie sabe que estamos aquí”, Tyler dijo lentamente. “Nadie sabe de esta cueva.” Jake se deslizó por la pared hasta sentarse en el suelo frío.
La realidad se instalaba como el frío mismo. Estaban atrapados. Las primeras horas fueron las peores. Jake y Tyler intentaron de todo para escapar. Cavaron hasta que sus dedos sangraron. Golpearon las rocas con piedras más pequeñas. Gritaron hasta quedar roncos, aunque sabían que nadie podía escucharlos. bajo metros de tierra y roca.
Tenemos que pensar con claridad. Jake finalmente dijo, sentándose y obligando a su respiración a calmarse. Entrando en pánico, solo desperdiciamos energía. Tyler se deslizó por la pared junto a él, sus manos temblando. ¿Cuánto tiempo crees que tenemos? Jake sacó su linterna y la apagó para conservar las baterías. La oscuridad los envolvió completamente.
Hagamos un inventario. ¿Qué tenemos? Con una sola linterna encendida revisaron sus mochilas, dos botellas de agua casi llenas, cuatro barras energéticas, un paquete de mezcla de frutos secos, dos linternas con baterías de repuesto, un encendedor, un pequeño kit de primeros auxilios, la cámara de Tyler, un mapa inútil y una brújola.
Comida para tal vez tres días y racionamos. Tyler calculó, el agua durará menos, dos días máximo. Y después Jake no respondió. Ambos sabían la respuesta. Alguien vendrá a buscarnos Tyler dijo tratando de convencerse. Cuando no regresemos el 15, Ema reportará que faltamos. Enviarán equipos de búsqueda, pero no saben de esta cueva. No está en ningún mapa.
Entramos sin decirle a nadie. encontrarán nuestro campamento. Verán las huellas que conducen aquí. Tal vez Jake dijo, pero su voz carecía de convicción. Se sentaron en silencio durante mucho tiempo. Tyler eventualmente habló de nuevo. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Primer año en la universidad, orientación de ingeniería.
Te perdiste tratando de encontrar el edificio correcto. Tú me ayudaste. dijiste que parecía que necesitaba un ingeniero. Jake sonrió en la oscuridad y luego descubrimos que éramos compañeros de cuarto. Peor semestre de mi vida. Tyler bromeó. Tus hábitos de estudio eran insoportables. Mis hábitos te hicieron aprobar cálculo.
Justo. Hablaron durante horas recordando momentos más felices, fiestas universitarias, viajes de campamento anteriores. El día que Jake conoció a Ema. Era una forma de mantener el miedo a raya, de fingir que esto era solo otra aventura. Cuando finalmente intentaron dormir, compartiendo el único saco de dormir que Jake había traído, la realidad se asentó nuevamente.
La temperatura en la cueva era constante alrededor de 40º Fahrenheit, lo suficientemente fría para ser incómoda, pero no inmediatamente mortal. Jak Tyler susurró en la oscuridad. Tengo miedo. Yo también. ¿Crees que saldremos? Jake quería mentir. Quería ofrecer falsas esperanzas, pero Tyler era su mejor amigo. Se merecía la verdad.
No lo sé, pero vamos a luchar cada día. De acuerdo. De acuerdo. El segundo día exploraron más profundamente la cueva buscando otra salida. El túnel continuaba hacia abajo durante otros 200 pies antes de terminar en una pared sólida de roca. No había otra manera de salir. Tyler sacó su cuaderno Molskin, el que siempre llevaba para anotar ideas fotográficas.
“Voy a documentar esto,”, él dijo. “Si no salimos, al menos alguien sabrá qué pasó.” Comenzó a escribir. Día uno, “Día dos, detalles de cómo entraron, el derrumbe, sus intentos de escape. Jake lo observaba escribir a la luz parpade de la linterna. Escribe que lo siento, Jake”, dijo de repente.
“Por Ema, por tus padres, que lo lamento.” “Aún no Tyler” respondió. “Todavía no es tiempo para despedidas. Para el día 3 la sed se volvió brutal. Habían racionado el agua cuidadosamente, pero sus cuerpos exigían más. El aire seco de la cueva, el esfuerzo físico de intentar cabar, todo conspiraba contra ellos. “Hay humedad en las paredes.
” Tyler observó tocando la roca. Tal vez podamos lamerla. Lo intentaron presionando sus bocas contra la piedra fría, pero apenas era suficiente para humedecer sus lenguas. Día 4. Una barra energética cada uno, un sorbo de agua. Las baterías de una linterna se agotaron. Encendieron el mechero solo para tener luz, pero el humo en el espacio cerrado los hizo toser violentamente.
“Cuéntame sobre tu próximo proyecto fotográfico”, Jake dijo tratando de mantener sus mentes ocupadas. Iba a hacer una serie sobre inmigrantes enPortland. Tyler respondió su voz débil. Historias de personas como mis padres. ¿Cómo llegaron aquí? ¿Qué sacrificaron? ¿Qué construyeron? Suena hermoso. Nunca lo haré ahora.
No digas eso. Pero ambos sabían. El día 5 la última agua se había ido. El día 6 la última comida consumida. Sus cuerpos comenzaban a debilitarse rápidamente. Tyler escribía en su diario cada día. Su letra volviéndose más temblorosa. Documentaba todo, la temperatura, sus síntomas físicos, las conversaciones que tenían, los recuerdos que compartían.
Si alguien nos encuentra, él dijo, “quiero que sepan que no nos rendimos, que luchamos hasta el final.” “Lo sabrán,” Jake prometió. Día 7. Tyler era ahora demasiado débil para sostener el lápiz de manera constante. Jake lo ayudó a escribir sosteniendo su mano. “Escribe esto, Tyler”, susurró. “Ema, si estás leyendo esto, Jake amaba más que nada.
Habló de ti hasta el final. Señor y señora Chen, lo siento por no ser el hijo que merecían. Traté de vivir bien. Graté.” Jake lloró mientras escribía las palabras. En la oscuridad absoluta de la cueva, dos amigos se aferraban el uno al otro enfrentando el fin juntos. Emma Morrison llamó a la oficina del sherifff del condado de De Shutis a las 8 de la mañana del 16 de octubre de 1998.
Su voz temblaba cuando habló con el despachador. Mi esposo se suponía que volvería ayer. Él y su amigo fueron de excursión a Three Sisters Wilderness. No han regresado. El sherifff David Torres tomó el caso personalmente. A sus 52 años había coordinado docenas de rescates en las montañas. Conocía el terreno. Conocía los peligros.
Señora Morrison, ¿cuándo fue la última vez que habló con su esposo? La mañana del 10, cuando se fue, se suponía que regresarían el 15 por la tarde. Dejó un plan de ruta. ¿Alguna indicación de dónde exactamente planeaba acampar? Solo dijo Three Sisters, la región general. Jake es era es muy experimentado.
Ha hecho este viaje antes. Torres notó el desliz entre los tiempos verbales. Ya estaba mentalmente usando el pasado. Y el amigo Tyler Chen también experimentado. Han estado haciendo excursiones juntos durante años. Torres organizó un equipo inmediatamente. Para el mediodía, 20 voluntarios, tres equipos de perros de búsqueda y un helicóptero estaban en camino hacia la región de Three Sisters.
Los padres de Tyler, Lyn Chen llegaron a la oficina del sherifff esa tarde. El inglés de la señora Chen era limitado, pero su miedo era universal. “Mi hij”, ella dijo agarrando la mano de Torres. “por favor encuentre mi hijo. Haremos todo lo posible, señora.” La búsqueda comenzó al amanecer del 17 de octubre.
El helicóptero sobrevoló la zona buscando señales de campamentos, equipos, cualquier cosa. Los equipos terrestres recorrieron las rutas de senderismo más populares, llamando los nombres de Jake y Tyler. Para el tercer día habían cubierto un radio de 10 millas sin encontrar nada. Es como si se hubieran evaporado.
Uno de los buscadores le dijo a Torres, “Nadie se evapora.” Torres respondió, “Están en algún lugar.” Emma pasaba sus días en la oficina del sherifff, incapaz de irse a casa, incapaz de hacer otra cosa que esperar. La señora Chen se sentaba junto a ella, ambas mujeres unidas por el terror compartido.
Cuando eran pequeños, la señora Chen dijo en inglés entrecortado. Tyler siempre cuidaba a otros niños, siempre ayudaba. Buen chico, buen corazón. Emma tomó su mano. Jake también se conocieron en la universidad, mejores amigos desde entonces. Ellos cuidan uno al otro. Estarán bien, deben estar bien. Pero a medida que pasaban los días, esa certeza se desvanecía.
El día 5 encontraron algo. Un equipo de búsqueda localizó un campamento abandonado cerca de una formación rocosa. Dos tiendas, equipo de cocina, señales claras de ocupación reciente. Es de ellos, Emma confirmó cuando le mostraron fotos. Esa es la tienda de Jake. Torres y su equipo examinaron el sitio meticulosamente. Las tiendas estaban cerradas correctamente.
No había signos de lucha o pánico. Parecía que Jake y Tyler simplemente habían salido a explorar y nunca regresaron. “Busquen en un radio de 2 millas.” Torres ordenó. Rastré en cada sendero, cada arroyo, cada área donde podrían haber ido. Los perros de búsqueda trabajaron incansablemente, pero las pistas se habían enfriado. Varios días de lluvia habían lavado cualquier olor.
“Hay cientos de formaciones rocosas aquí.” El coordinador de búsqueda le dijo a Torres, “Cuevas, acantilados, barrancos, podrían estar en cualquier parte. Entonces buscaremos en todas partes. Para el día 10, la búsqueda oficial estaba perdiendo impulso. Los recursos eran limitados. Otros casos demandaban atención.
Torres se reunió con las familias para darles la noticia que ninguna familia quiere escuchar. No estamos abandonando la búsqueda, él explicó. Pero tenemos que reducir los equipos. Mantendremos patrullasperiódicas en el área. Si hay cualquier nueva información, cualquier pista, volveremos en fuerza completa. No pueden detenerse, emarrogó.
Él está allá afuera. Sé que lo está. Señora Morrison, hemos buscado en 200 millas cuadradas. Hemos verificado cada sendero, cada campamento conocido, cada área accesible. Si están allá afuera, están en algún lugar que no podemos alcanzar. ¿Qué significa eso? Torres no quería decirlo, pero tenía que hacerlo. Significa que pueden haber caído en un barranco profundo o estar en una cueva que no conocemos.
O se detuvo o están muertos. Ema terminó su voz plana. No sabemos eso, pero tengo que ser honesto con usted sobre nuestras limitaciones. La búsqueda oficial terminó el 30 de octubre. 20 días de esfuerzo intensivo, cientos de horas de hombre, miles de millas cubiertas y nada. Emma regresó a una casa vacía.
Las pertenencias de Jake estaban por todas partes. Su taza de café aún en el fregadero, donde la había dejado esa última mañana. su cepillo de dientes aún en el baño. Ella se sentó en el piso de su dormitorio y lloró hasta que no quedaron más lágrimas. Los Chen establecieron un pequeño altar en su casa con una foto de Tyler.
Cada día encendían incienso y oraban por su regreso. La señora Chen dejó de comer adecuadamente, consumida por la culpa. “Le dije que tuviera cuidado,” repetía. Le dije. Los meses pasaron. Invierno llegó a las montañas haciendo imposible cualquier otra búsqueda. Día 8, en la cueva. Jake apenas podía levantar la cabeza.
Tyler yacía a su lado respirando superficialmente, sin agua durante dos días, sin comida durante tres. El frío constante de 40 gr había penetrado hasta sus huesos. Tyler Jake susurró. Tienes que mantenerte despierto. Estoy tan cansado. Lo sé. Yo también, pero tenemos que seguir hablando, mantenernos despiertos. Tyler tosió débilmente. No creo que importe. Ya importa.
Cuéntame algo. Cualquier cosa. ¿Cómo qué? Tu primer recuerdo, el más antiguo que tengas. Tyler cerró los ojos buscando en su memoria fragmentada. Mi abuela en China, antes de que emigráramos, ella me enseñó a hacer bolitas de masa. Yo tenía tal vez 4 años. Mis manos eran tan pequeñas. ¿Cómo era ella? Amable.
Olía jengibre y té. Cantaba canciones en mandarín mientras cocinaba. Su voz se quebró. Murió antes de que pudiéramos volver a visitarla. Nunca la volví a ver. Lo siento. Hay muchas cosas que nunca hice. Tyler continuó. Nunca tomé las fotos que realmente importaban. Nunca le dije a Sara Chen que me gustaba en la escuela secundaria.
Nunca llevé a mis padres de vuelta a China como prometí. ¿Todavía puedes? No, Jake, no puedo. Y tú tampoco tendrás hijos con Ema. No verás cumplir 30. No construirás esa casa con tus propias manos como siempre hablaste. Jake sintió lágrimas heladas en sus mejillas. No quiero morir aquí. Yo tampoco, pero creo que vamos a hacerlo. Día 9. Tyler desarrolló fiebre.
Su cuerpo temblaba violentamente, incluso cuando Jake lo envolvió en ambos sacos de dormir y toda la ropa extra que tenían. “Necesito escribir”, Tyler, dijo, sus dientes castañando. “Pásame el cuaderno.” Jake sostuvo la linterna mientras Tyler escribía con manos temblorosas. Las palabras eran casi ilegibles. Ahora, día 9.
No lo lograremos. Lo siento a todos. Mamá, papá. Lo siento por no ser más cuidadoso. Jake está aquí conmigo. No estoy solo. Eso es algo. Eres el mejor amigo que alguien podría pedir. Jake dijo. Lo sabes. Tú también. Gracias por quedarte conmigo. Por no dejarme solo. Nunca te dejaría. Día 10. Tyler apenas estaba consciente.
Jake lo sostenía tratando de mantenerlo caliente con su propio cuerpo debilitado. Jake Tyler murmuró. ¿Puedes hacer algo por mí? Cualquier cosa, cuando te encuentren, diles que traté de ser valiente. Dile a mi mamá que no tuve miedo al final. Miente si es necesario. No te están encontrando solo a ti. Nos encontrarán a ambos.
Tyler sonrió débilmente. Siempre fuiste mal mentiroso. Días 11 y 12 pasaron en una neblina. Jake perdió la noción del tiempo. La oscuridad era absoluta ahora. Las baterías de la linterna finalmente muertas. Solo tenían el mechero, pero Jake lo guardaba conservando cada gota de combustible. Tyler apenas se movía ahora.
Su respiración era superficial y áspera. Jake hablaba con él constantemente, contándole historias, cantando canciones, cualquier cosa para mantenerlo conectado. “¿Recuerdas la vez que nos arrestaron por entrar a la piscina del campus de noche?”, Jake preguntó. Un leve sonido, tal vez una risa. El guardia de seguridad estaba tan enojado, pero luego vio que Tyler tenía su cámara y solo estaba tomando fotos de las estrellas reflejadas en el agua.
Nos dejó ir con una advertencia. Buena noche, Tyler susurró. La mejor. Día 15. Tyler no había hablado en dos días. Jake encendió el mechero solo por un momento para verlo. Su rostro estaba demacrado, labios agrietados ysangrantes, piel grisácea. “Por favor, no me dejes, Jake” rogó. “Tyler, por favor.” Pero Tyler estaba más allá de escuchar ahora. Día 18.
Jake sostenía a Tyler en la oscuridad total, sintiendo el ascenso y descenso débil de su pecho. Había dejado de hablar días atrás, pero Jake continuaba de todos modos. Ema y yo íbamos a nombrar a nuestro primer hijo por ti, él susurró. Tyler Morrison. Suena bien, ¿verdad? Él habría tenido un padrino increíble.
Le habrías enseñado fotografía. Le habrías mostrado cómo ver la belleza en las cosas comunes. El pecho de Tyler subió, bajó, subió de nuevo apenas. Y nuestros hijos habrían crecido juntos. Jake continuó. Habrían ido de campamento como nosotros. Habrían sido mejores amigos como nosotros. Bajó. No subió de nuevo.
Tyler. Jake presionó su oído contra el pecho de Tyler. Nada. Sin latido, sin respiración. No, no, no. Jake sacudió a su amigo suavemente, luego más fuerte. Tyler, despierta, por favor, despierta. Pero Tyler se había ido. Jake encendió el mechero con manos temblorosas. A la luz parpade, vio el rostro de su mejor amigo, finalmente en paz después de días de sufrimiento.
Lo siento, Jake Olloso. Lo siento mucho. Tomó el diario de Tyler y escribió con letra temblorosa. Día 19. Tyler murió esta noche. Fue tranquilo al final. No estaba solo. Nunca estuvo solo. Ahora soy solo yo. No sé cuánto tiempo más puedo aguantar, pero me quedaré con él. No lo dejaré aquí solo en la oscuridad.
Jake acostó a Tyler con cuidado, cubriendo su cuerpo con todas las ropas extra. Luego se acostó a su lado, sosteniendo la mano fría de su amigo. En la oscuridad absoluta, Jake lloró por su amigo, por sí mismo, por las vidas que nunca vivirían. Marcus Web había explorado cuevas durante 20 años, pero la región de Three Sisters siempre ofrecía nuevas sorpresas.
El 12 de octubre de 2004, exactamente 6 años después de que Jake y Tyler desaparecieran, él y su equipo de tres exploradores notaron algo inusual. Miren esto. Marcus llamó a sus compañeros. Esta fisura no estaba aquí la última vez que pasamos. La grieta en la formación rocosa era estrecha, pero profunda, apenas lo suficientemente ancha para que una persona pasara de lado.
Marcus iluminó su linterna en ella y vio que descendía en un ángulo. ¿Creen que conecta con algo?, preguntó Sarakim, una de las exploradoras. Solo hay una forma de averiguarlo. Equipados adecuadamente con arneses, cuerdas y múltiples fuentes de luz descendieron por la fisura. Después de 40 pies se abrió en un túnel más grande.
Esto es un tubo de lava, Marcus dijo examinando las paredes. Clásico. Probablemente tiene miles de años. Siguieron el túnel mapeando cuidadosamente su progreso. Después de 100 pies, el túnel se abría en una cámara. Marcus barrió su luz alrededor de la habitación y se congeló. Oh, Dios mío. ¿Qué? Sara se acercó.
Luego también se detuvo abruptamente. En el suelo de la cámara, dos esqueletos humanos yacían uno al lado del otro. Uno parecía estar abrazando al otro. Alrededor de ellos había mochilas, sacos de dormir y otros equipos de camping. “No toquen nada”, Marcus, dijo. Su entrenamiento tomando el control.
“Esto es una escena de crimen o al menos un sitio de muerte.” Iluminó cuidadosamente el área. Las mochilas eran viejas, estilo finales de los 90. Una era azul, North Face. Vio una cámara Nikon, su cuerpo ahora cubierto de mojo, un encendedor, botellas de agua vacías. Marcus Sara dijo con voz temblorosa. Mira esto, señaló una de las mochilas escrito con marcador permanente en el costado.
Tyler Chen, necesitamos llamar a la policía ahora. Tomó 30 minutos escalar de vuelta a la superficie donde tenían señal de celular. Marcus marcó el 911. Habla Marcus Web. Soy espeliólogo. Acabamos de encontrar restos humanos en una cueva en Tree Sisters Wilderness. Dos cuerpos y creo creo que podrían ser esos excursionistas que desaparecieron hace años.
El sherifff David Torres, ahora con 58 años y más cerca de la jubilación, recibió la llamada en su oficina. Cuando escuchó la ubicación y la descripción, su corazón se hundió. Morrison y Chen, él dijo, “tiene que ser ellos. organizó un equipo de recuperación inmediatamente. El antropólogo forense del condado, la doctora Sara Klein, fue llamada.
Para la tarde habían establecido un perímetro alrededor del sitio. La operación de recuperación tomó dos días. La cueva era difícil de acceder y cada pieza de evidencia tenía que ser documentada y removida cuidadosamente. La docutora Klein examinó los restos initu primero, masculinos ambos. Ella confirmó. Edad aproximada correcta sin signos de trauma.
Esto parece ser muerte por exposición e inanición. Encontraron el diario de Tyler entre los restos. Estaba protegido en una bolsa ziplock de plástico, increíblemente bien preservado. Torres lo abrió con manos enguantadas y comenzó a leer. Las primeras páginas documentaban la entradaa la cueva, el derrumbe, los intentos de escape.
Luego las entradas se volvían más desesperadas, la letra más difícil de leer. Día 8. El hambre es constante ahora. El frío también. No creo que salgamos. Día 12. Tyler apenas puede moverse. Estoy tratando de mantenerlo caliente. Día 19. Tyler murió esta noche. Ahora estoy solo. Torres tuvo que detenerse, componerse. Había buscado a estos hombres 6 años atrás.
Había mirado a sus familias a los ojos y les había dicho que haría todo lo posible. Y aquí habían estado todo el tiempo bajo tierra, muriendo lentamente. Las entradas posteriores eran de Jake, su letra cada vez más irregular. Día 20. Hablé con Tyler toda la noche. Sé que no puedes escucharme, pero necesito hablar.
Le conté sobre el día que conocí a Ema, cómo ella olía a la banda, cómo su risa llenaba una habitación. Día 21. Muy débil ahora. Sed es peor que hambre, lamiendo humedad de las paredes. No es suficiente. Nada es suficiente. Día 22. Emma, si alguna vez encuentras esto, te amé desde el momento que te vi. Cada día contigo fue un regalo. Cuida de los padres de Tyler.
Ellos perdieron un hijo. Diles que estuvo valiente. Diles que no sufrió al final. Esa es la única mentira que pido que les digas. La última entrada era apenas legible. Día 23. No puedo escribir más. demasiado débil. Tyler, espero que donde estés haya luz. Emma, recuerda que te amé. Mamá, papá, lo siento. A todos, lo siento.
No había más entradas después de eso. La doctora Klein examinó la posición de los esqueletos. Miren cómo yacen. Ella dijo. Jake está abrazando a Tyler. Cubrió el cuerpo de su amigo con ropa extra y luego se acostó a su lado y murió. También se negó a dejarlo solo. Torres dijo en voz baja. Sí. Incluso al final identificaron oficialmente los restos a través de registros dentales y ADN.
Emma Morrison recibió la llamada seis años después de que su esposo desapareciera. “Lo encontramos, Torres”, le dijo. Ella no preguntó si estaba vivo. Supo por su tono. ¿Dónde? En una cueva. Quedaron atrapados por un derrumbe. Sufrió. Torres no supo cómo responder eso. La doctora Sarah Klein presentó su informe forense el 25 de octubre de 2004.
Emma Morrison y los padres de Tyler estaban sentados en la sala de conferencias de la oficina del sherifff, preparándose para escuchar la verdad final. Ambos sujetos masculinos murieron de hipotermia combinada con deshidratación severa e inanición. Klein comenzó su voz profesional, pero no sin compasión. Basado en el estado de descomposición y la evidencia contextual, estimo que Tyler Chen murió aproximadamente 19 días después de quedar atrapado.
Jake Morrison sobrevivió aproximadamente cuatro a cco días más. La señora Chen soyó, su esposo sosteniéndola. Sintieron dolor, Emma preguntó su voz apenas audible. Klein eligió sus palabras cuidadosamente. La muerte por hipotermia e inanición es gradual. Hay debilidad creciente, confusión, eventualmente inconsciencia.
Al final es como quedarse dormido. Está mintiendo, Emma, dijo sin emoción. Para hacernos sentir mejor. Señora Morrison, está bien. Necesito escucharlo. Necesito saber. Klein asintió. Sí. Hubo sufrimiento, hambre, sed, frío constante, pero basado en el diario también hubo momentos de paz. Hablaron, compartieron recuerdos, no estaban solos.
Torres colocó el diario sobre la mesa. Hemos leído todo. Con su permiso, nos gustaría compartir partes con los medios, no los detalles gráficos, sino los mensajes finales. Otros excursionistas necesitan entender los riesgos. ¿Qué dice?, preguntó el señor Chen, su inglés todavía limitado después de todos estos años en Estados Unidos. Torres abrió el diario a la última entrada de Tyler.
Tyler escribió sobre ustedes. Dijo, “Mamá, papá, lo siento por no ser más cuidadoso. Traté de hacerlos orgullosos. Espero haberlo logrado.” La señora Chen tomó el diario con manos temblorosas mirando la letra de su hijo. “Mi hijo, mi bebé.” Y Jake Torres se volvió hacia Ema. “Escribió esto para ti en su última entrada. Emma, si alguna vez encuentras esto, te amé desde el momento que te vi.
Cada día contigo fue un regalo. Emma cerró los ojos, lágrimas corriendo por sus mejillas. ¿Puedo quedarme con el diario después de que la investigación esté cerrada? Sí, es suyo. El sherifff Torres presentó su informe final al jefe de policía y a los medios dos días después. Jake Morrison y Tyler Chen entraron a una cueva no cartografiada el 12 de octubre de 1998.
Un deslizamiento de tierra selló la entrada poco después. Pasaron aproximadamente tres semanas y media atrapados antes de sucumbir a los elementos. No hubo juego sucio, fue un trágico accidente. ¿Por qué no los encontraron en 1998?, preguntó un reportero. La entrada que usaron fue completamente sellada por el derrumbe.
La cueva no estaba en ningún mapa. Buscamos durante 20 días, cubrimos 200 millas cuadradas. Simplemente nosabíamos que estaba allí. La única razón por la que los encontramos ahora es que la erosión abrió una nueva fisura que conecta con el mismo sistema de cuevas. Si hubieran tenido equipos de comunicación de emergencia. Sí, Torres interrumpió.
Si hubieran tenido balizas de emergencia, localizadores GPS, o incluso simplemente le hubieran dicho a alguien exactamente dónde planeaban ir ese día, podrían estar vivos hoy. Esa es la lección que necesitamos que la gente aprenda de esto. La recuperación de los cuerpos fue una operación delicada. Tomó a un equipo de espele profesionales dos días de trabajo cuidadoso.
Cada hueso fue documentado, cada pieza de equipo catalogada. Emma insistió en estar presente cuando sacaron los restos. Torres trató de disuadirla, pero ella fue inflexible. Estuvo solo en la oscuridad durante 6 años. Ella dijo, “Lo menos que puedo hacer es estar aquí cuando salga a la luz.” Cuando finalmente emergieron con las bolsas que contenían los restos de Jake, Ema se derrumbó.
Torres la atrapó sosteniéndola mientras lloraba. “Lo siento”, ella soyó. Lo siento mucho por no insistir en que me dijera exactamente dónde iba, por no hacer que llevara una baliza de emergencia. Por señora Morrison Torres dijo firmemente. Esto no fue su culpa. Fue un accidente trágico, evitable tal vez, pero un accidente.
La familia Chen llevó a cabo una ceremonia budista tradicional cuando recuperaron el cuerpo de Tyler. Monjes cantaron sutras, quemaron incienso. La señora Chen colocó una foto de Tyler cuando era niño junto a sus restos. Siempre mi bebé, ella susurró en mandarín. Siempre. Emma y los Chen acordaron un entierro conjunto.
Jake y Tyler habían sido mejores amigos en vida. Habían muerto juntos. Debían descansar juntos. El funeral se llevó a cabo el 5 de noviembre de 2004. Un frío día de otoño, muy parecido al día que habían desaparecido. Más de 200 personas asistieron, amigos de la universidad, colegas, miembros de la familia e innumerables extraños tocados por la historia.
Emma leyó un pasaje del diario de Jake, su voz quebrándose pero firme. Tyler y yo hablamos de todo en estos últimos días. Planes que teníamos, sueños que nunca cumpliremos, pero también nos reímos, recordamos buenos tiempos. Si este es el fin, al menos no estoy solo, al menos estoy con mi mejor amigo. El señor Chen habló en mandarín, traducido por su hija mayor.
Mi hijo eligió un buen amigo, un amigo que se quedó con él hasta el final, un amigo que se negó a dejarlo solo en la oscuridad. No hay mayor amor que ese. Bajaron dos ataúdes en la tierra lado a lado. Tal como Jake y Tyler habían yacido en la cueva. Emma colocó una rosa sobre el ataúd de Jake. Te veré de nuevo ella susurró. Espérame. Después del funeral, Torres se acercó a Emma. Hay algo más que deberías saber.
Él dijo. La posición de los restos. Jake murió abrazando a Tyler. Lo cubrió con toda la ropa extra que tenían. La tragedia de Jake Morrison y Tyler Chen nos enseña verdades dolorosas sobre vulnerabilidad humana, amistad y la delgada línea entre aventura y desastre sobre seguridad en actividades al aire libre.
Jake y Tyler eran excursionistas experimentados, no novatos imprudentes. Tenían equipo adecuado, conocimiento del terreno, años de experiencia, pero cometieron errores fatales que cualquiera puede cometer. Error uno. No informaron a nadie sobre su plan de explorar una cueva. Sus familias sabían que estaban en Three Sisters, pero no los detalles específicos.
Cuando desaparecieron, los equipos de búsqueda tenían 200 millas cuadradas que cubrir. Error dos. Entraron a una cueva sin equipo de espeleología apropiado, sin cascos, sin cuerdas, sin experiencia en exploración de cuevas. La curiosidad los llevó a tomar un riesgo innecesario. Error tres.
No tenían dispositivos de comunicación de emergencia. En 1998 la tecnología era limitada, pero las balizas personales existían. Hoy dispositivos GPS de emergencia son baratos y accesibles. La lección siempre deja un plan detallado con alguien. Incluye coordenadas GPS específicas, horarios de checkin, planes de contingencia.
Lleva comunicación de emergencia. Nunca explores cuevas sin entrenamiento apropiado, sobrenaturaleza impredecible. El deslizamiento que selló la cueva fue causado por lluvias recientes que desestabilizaron la Tierra. No fue predecible. La naturaleza no tiene malicia, pero tampoco tiene misericordia. Cuevas, particularmente tubos de lava volcánicos, son formaciones antiguas, pero no necesariamente estables.
El agua erosiona, las raíces de árboles fracturan roca, el tiempo cambia todo. La lección respeta la naturaleza, entiende que incluso lugares que parecen seguros pueden volverse mortales en instantes. El ambiente salvaje es exactamente eso, salvaje, indomable, indiferente a la supervivencia humana. Sobre preparación psicológica, el diario de Tyler documenta no solo deterioro físico, sino también colapsopsicológico.
Los primeros días muestran optimismo, determinación, intentos activos de escape. Para el día 10, las entradas reflejan desesperación, aceptación de muerte inevitable. Jake sobrevivió días más que Tyler, parcialmente porque su cuerpo era más resistente, pero también porque encontró propósito. Cuidar a su amigo, documentar lo que pasó, escribir mensajes finales.
La lección en situaciones de supervivencia extrema, la fortaleza mental es tan importante como la física. Tener propósito, razones para seguir luchando puede extender la vida, pero también saber cuándo aceptar lo inevitable tiene su propia dignidad. Sobre amistad y dignidad humana. El aspecto más conmovedor de esta tragedia es como Jake y Tyler murieron.















