La mañana del 23 de noviembre de 2019, Guadalajara despertó bajo un cielo despejado que prometía un día perfecto. En el salón de eventos Las Jacaras, ubicado en la colonia Chapalita, los últimos preparativos para una boda estaban en marcha. Iris Montalvo, de 27 años, se miraba al espejo mientras su madre ajustaba el velo sobre su cabello oscuro recogido en un elegante moño. Las manos de Iris temblaban ligeramente, no por nervios ante el matrimonio, sino por la emoción de iniciar una nueva vida junto a Damián Fuentes, el hombre con quien había compartido tres años de noviazgo.
Damián esperaba en el altar ajustándose el nudo de la corbata por quinta vez. A sus años trabajaba como ingeniero civil en una constructora mediana que desarrollaba proyectos residenciales en la zona metropolitana. Su familia, oriunda de Tlaquepaque, había acogido a Iris con cariño desde el primer día. La joven mujer, originaria de un pequeño pueblo cerca de Tequila llamado Amatitán, había llegado a Guadalajara 5 años atrás para estudiar diseño gráfico en la Universidad de Guadalajara. Allí, en una cafetería cerca del campus, sus caminos se cruzaron cuando ambos alcanzaron la misma taza de café que el mesero había colocado en la barra.
La ceremonia transcurrió sin contratiempos. 120 invitados presenciaron el intercambio de votos bajo un arco decorado con flores blancas y follaje verde. Iris pronunció sus palabras con voz firme, mirando directamente a los ojos café de Damián. Prometo estar contigo en los días soleados y en las tormentas, ser tu compañera, tu amiga, tu refugio, dijo mientras una lágrima rodaba por su mejilla. Damián respondió con igual convicción, su voz resonando en el salón. Prometo construir contigo no solo una casa, sino un hogar lleno de risas, comprensión y amor incondicional.
Cuando el juez los declaró marido y mujer, los aplausos estallaron y la banda sinaloense comenzó a tocar el sinalo la canción favorita del padre de Damián. La fiesta se extendió hasta pasada la medianoche. Las mesas rebosaban de birria, pozole rojo y tostadas de ceviche. El tequila fluía generosamente entre los invitados y el salón se llenó de risas, historias compartidas y bailes que fueron desde cumbias hasta rancheras. Iris bailó con su padre, un hombre de manos callosas que trabajaba en los campos de Agabe, quien lloró abiertamente mientras su hija reía y le susurraba al oído que siempre sería su niña.
Damián brindó con sus amigos de la universidad, quienes lo cargaron en hombros mientras gritaban porras en su honor. La pareja cortó un pastel de tres pisos decorado con flores de azúcar y se alimentaron mutuamente entre risas. mientras los fotógrafos capturaban cada momento. Cerca de la 1 de la mañana, Iris y Damián se despidieron de los últimos invitados y subieron a un taxi que los llevaría a su nuevo departamento en la colonia Providencia.

Habían alquilado un modesto apartamento de dos recámaras en un edificio de cuatro pisos con paredes recién pintadas de blanco y ventanas que daban a una calle tranquila, bordeada de fresnos. Durante los meses previos a la boda habían amueblado el lugar con entusiasmo, un sofá gris comprado en una tienda de muebles usados, una mesa de comedor de madera que el padre de Damián había restaurado personalmente y una cama matrimonial que habían elegido juntos después de probar al menos 15 modelos diferentes en tres tiendas distintas.
El primer día como esposos transcurrió en una burbuja de felicidad doméstica. Despertaron tarde, cerca del mediodía, envueltos en las sábanas nuevas que la tía de Iris les había regalado. Prepararon juntos el desayuno en su pequeña cocina. Huevos con jamón, frijoles refritos y tortillas calentadas en el comal. Comieron en la mesa junto a la ventana, observando a los vecinos pasar por la calle mientras planeaban su futuro. Iris habló sobre el estudio de diseño que quería abrir algún día, un espacio donde pudiera trabajar con clientes locales y ayudar a pequeños negocios a mejorar su imagen.
Damián compartió su sueño de eventualmente formar su propia empresa constructora especializada en viviendas sostenibles y accesibles para familias de clase media. El lunes 25 de noviembre, ambos regresaron a sus rutinas laborales. Damián salió temprano hacia una obra en Tlajomulco de Zúñiga, donde su empresa estaba levantando un complejo de departamentos. Iris se dirigió a la agencia de publicidad donde trabajaba como diseñadora junior ubicada en la colonia americana. Durante el día intercambiaron mensajes de WhatsApp llenos de emojis de corazones y planes para la cena.
Paso por tacos al pastor en el camino a casa”, escribió Damián cerca de las 6 de la tarde. “Perfecto, mi amor, yo compro las cervezas”, respondió Iris con un emoji de abrazo. La noche del lunes fue simple, pero perfecta. Cenaron tacos sentados en el sofá mientras veían una comedia romántica en Netflix. Iris apoyó su cabeza en el hombro de Damián y comentó lo afortunada que se sentía de haber encontrado a alguien que la hiciera reír tanto. “Estos son los momentos que siempre quise.” Dijo en voz baja.
Damián besó su frente y respondió, “Tendremos miles de noches así.” Lavaron los platos juntos, ella enjuagando mientras él secaba y se fueron a dormir abrazados con el ventilador girando lentamente en el techo de su recámara. El martes 26 transcurrió de manera similar. Damián tuvo que quedarse hasta tarde en la obra debido a un problema con los cimientos que requería supervisión inmediata. llamó a Iris cerca de las 8 de la noche para disculparse. “No te preocupes, mi amor, te espero despierta”, le dijo ella.
Cuando Damián llegó al departamento cerca de las 10:30, encontró a Iris en pijama viendo videos de diseño gráfico en YouTube. Había preparado quesadillas y salsa verde. Cenaron rápidamente y se ducharon juntos riendo mientras se enjabonaban mutuamente. Esa noche hicieron el amor con ternura y Damián se quedó dormido con la mano de Iris entrelazada con la suya. El miércoles 27 de noviembre amaneció nublado. Iris despertó primero y preparó café mientras Damián se duchaba. Desayunaron pan dulce con café con leche y antes de salir, Iris recordó que tenía una reunión importante en la agencia a las 3 de la tarde para presentar propuestas de diseño a un cliente nuevo.
“Deséame suerte”, le pidió a Damián mientras se ponía sus aretes favoritos, unos pequeños aros de plata que su abuela le había regalado cuando cumplió 15 años. Vas a impresionarlos como siempre. respondió él besando sus labios. Salieron juntos del edificio, se despidieron con un abrazo en la esquina y cada uno tomó su camino. Durante ese día, Damián recibió tres mensajes de Iris. El primero llegó a las 10:23 de la mañana. Buenos días, esposo hermoso. Ya quiero que sea la hora de verte.
El segundo a las 2:47 de la tarde, justo antes de su reunión. Estoy nerviosa, pero emocionada. Te amo. El tercero llegó a las 5:15 de la tarde. Lo logré. Les encantó mi propuesta. Voy a pasar al súper a comprar cosas para hacer pasta esta noche. Nos vemos en casa. Damián respondió con emojis de celebración y un sabía que lo lograrías, mi amor. Manejo hacia allá. Llego en una hora. Damián llegó al departamento a las 6:40 de la tarde.
Abrió la puerta esperando encontrar a Iris cocinando o tal vez cambiándose de ropa, pero el apartamento estaba en silencio. Las luces estaban apagadas. Iris llamó mientras dejaba su mochila junto a la puerta. No hubo respuesta. Encendió las luces de la sala y recorrió las habitaciones. El baño estaba vacío, la recámara intacta con la cama tendida, tal como la habían dejado en la mañana. La cocina no mostraba señales de que alguien hubiera comenzado a cocinar. Damián sacó su celular y marcó a Iris.
El teléfono sonó cinco veces antes de ir al buzón de voz. Hola, mi amor. Ya llegué. ¿Dónde estás? Llámame. Colgó y esperó caminando de un lado a otro de la sala. 15 minutos después volvió a llamar. Esta vez el teléfono sonó solo dos veces antes del buzón. A las 7:30 de la tarde, después de cinco llamadas sin respuesta, Damián comenzó a sentir una inquietud que se instalaba como piedra en su estómago. Llamó a la madre de Iris, quien vivía en Amatitán.
Buenas noches, señora Montalvo. Ha hablado con Iris, no ha llegado a casa y no contesta el teléfono. La madre respondió con preocupación inmediata en su voz. No, hijo, desde el domingo no hablo con ella. ¿Qué pasó? Damián intentó mantener la calma. Seguramente se le acabó la batería del celular o se quedó en algún lado con una amiga. No se preocupe, cuando llegue le digo que le llame. Pero después de colgar, su inquietud se transformó en ansiedad. Llamó a Brenda, la mejor amiga de Iris desde la universidad, quien trabajaba como nutrióloga en una clínica privada.
Brenda, habla, Damián. Iris, ¿está contigo? Brenda respondió sorprendida. No, no la he visto desde tu boda. ¿Por qué pasó algo? Damián explicó la situación, su voz comenzando a quebrarse ligeramente. No ha llegado a casa y no contesta su teléfono. Dijo que iba al súper después del trabajo, pero ya pasaron más de 2 horas. Brenda intentó tranquilizarlo. Tal vez tuvo que quedarse tarde en la agencia o el tráfico está pesado. Ya sabes cómo se pone Guadalajara a esta hora.
Pero accedió a llamar a otros amigos comunes para preguntar. Durante la siguiente hora, Damián recibió llamadas de varias personas, confirmando que nadie había visto a Iris desde que salió de su oficina. La última persona en verla fue su jefe, quien recordaba haberla felicitado por su presentación exitosa cerca de las 5:20 de la tarde, mientras ella guardaba su laptop en su mochila y se despedía con una sonrisa. A las 90 de la noche, Damián salió del departamento y manejó hasta la agencia de publicidad donde trabajaba Iris.
El edificio estaba cerrado con solo las luces de seguridad encendidas. Caminó por la cuadra buscando con la mirada, sin saber exactamente qué esperaba encontrar. Pasó por tres supermercados en el área, entrando a cada uno para preguntar a los cajeros si habían visto a una mujer joven de cabello oscuro, aproximadamente uno, 60 m de estatura usando jeans y una blusa blanca. Nadie la recordaba. A las 10:30 de la noche, con las manos temblando, Damián condujo hasta la agencia del Ministerio Público más cercana.
La sala de espera estaba llena de personas con expresiones cansadas y desesperadas. Una gente lo atendió después de 40 minutos. “Quiero reportar a mi esposa como desaparecida”, dijo Damián. Su voz finalmente quebrándose. El agente, un hombre de unos 50 años con entradas pronunciadas y expresión aburrida, miró el reloj. ¿Cuánto tiempo lleva sin verla? Desde esta mañana dijo que vendría a casa después del trabajo hace más de 4 horas y no ha llegado. No contesta su teléfono. El agente suspiró y sacó un formulario.
Mire, joven, legalmente no podemos abrir una investigación hasta que pasen al menos 24 horas. La mayoría de las personas que se reportan como desaparecidas aparecen en las primeras horas. probablemente tuvo un problema con su celular o se quedó con una amiga sin avisar. Lamiá sintió como la frustración se mezclaba con el miedo. Es nuestra primera semana de casados. Ella no haría eso. Algo le pasó, lo sé. El agente lo miró con una mezcla de compasión y escepticismo profesional.
Entiendo su preocupación, pero el procedimiento es esperar. Si mañana a esta hora todavía no aparece, regrese y levantaremos el reporte formal. Mientras tanto, siga llamando a familiares y amigos. Damián salió de la agencia sintiéndose completamente impotente. Regresó al departamento y se sentó en el sofá con el teléfono en la mano llamando al número de Iris cada 15 minutos. El teléfono ahora iba directo al buzón como si estuviera apagado o sin batería. Cada vez que escuchaba la voz grabada de Iris diciendo, “Hola, no puedo contestar ahora.
Deja tu mensaje.” Sentía una punzada en el pecho. A las 2 de la madrugada, exhausto pero incapaz de dormir, Damián comenzó a publicar en Facebook y Twitter. Por favor, ayúdenme a encontrar a mi esposa Iris Montalvo. Desapareció esta tarde en Guadalajara, última vez vista saliendo de su trabajo en la colonia americana cerca de las 5:30 pm. Adjuntó una foto de su boda donde Iris sonreía radiante con su vestido blanco. La noche se sintió interminable. Damián caminaba de un lado a otro del departamento, revisando obsesivamente su teléfono, imaginando mil escenarios.
Habría tenido un accidente y estaba en algún hospital sin identificación. La habrían asaltado y estaba herida en algún lugar, se habría encontrado con algún problema en el camino. Cada posibilidad era más angustiante que la anterior. Cerca de las 4 de la mañana agotado, se recostó en la cama que aún conservaba el aroma del perfume de Iris y finalmente cayó en un sueño inquieto, lleno de pesadillas. El jueves 28 de noviembre, Damián despertó sobresaltado a las 6:15 de la mañana con la esperanza irracional de que todo hubiera sido una pesadilla y que Iris estuviera dormida a su lado.
Pero el espacio junto a él estaba vacío, las sábanas frías. se levantó de inmediato y revisó su teléfono. 17 notificaciones de Facebook, 11 mensajes de WhatsApp de amigos y familiares preguntando por noticias, pero ninguna llamada o mensaje de Iris. Marcó nuevamente su número, buzón de voz. A las 7:0 de la mañana llamó al jefe de Iris, Octavio Rentería, quien dirigía la agencia de publicidad. El hombre respondió con voz omnolienta, pero se despertó completamente cuando Damián explicó la situación.
Dios mío, esto es terrible. Sí, Iris salió ayer alrededor de las 5:30. La vi guardar sus cosas y despedirse de todos. Estaba de muy buen humor después de su presentación exitosa. Han revisado en hospitales. Damián no había pensado en eso específicamente. Octavio continuó. Déjame hacer algunas llamadas. Tengo contactos en la Cruz Roja y en algunos hospitales. Te mantengo informado. Durante las siguientes horas, Damián llamó a cada hospital de Guadalajara y su zona metropolitana, el hospital civil, el hospital general regional 46 del IMS, el hospital San Javier, el hospital Méxicoamericano, el hospital Puerta de Hierro.
En cada uno repetía la misma descripción. Mujer de 27 años, uno 60 m, cabello oscuro, largo, complexión delgada. Última vez vista usando jeans azules, blusa blanca y tenis blancos. Cada llamada terminaba con la misma respuesta. No tenemos registro de ninguna paciente con esa descripción sin identificar. Después de la décima llamada, Damián tuvo que detenerse porque sus manos temblaban tanto que apenas podía sostener el teléfono. A las 10:0 de la mañana, Brenda llegó al departamento acompañada de otros dos amigos de la universidad, Pablo Estrada, quien trabajaba como profesor de matemáticas, y Verónica Sánchez, una enfermera del hospital civil.
Traían café y pan, pero nadie tenía hambre. Se sentaron alrededor de la mesa del comedor y comenzaron a organizarse. “Necesitamos hacer esto de manera sistemática”, dijo Pablo sacando su laptop. Vamos a crear un documento compartido con toda la información. Línea de tiempo de ayer, lugares que Iris frecuentaba, rutas que podría haber tomado, contactos a quien llamar. Pasaron las siguientes dos horas. reconstruyendo minuciosamente el día anterior de Iris. Según su registro de entrada en la agencia, había llegado al trabajo a las 8:47 de la mañana.
Su compañera de cubículo, una chica llamada Pamela, recordaba haberla visto trabajar normalmente durante toda la mañana. Almorzaron juntas en una fonda cercana a la 1 de la tarde, donde Iris pidió enchiladas verdes y habló emocionada sobre su nueva vida de casada. “Estaba radiante”, dijo Pamela por teléfono, su voz quebrada. No parecía preocupada por nada, al contrario, dijo que se sentía la mujer más afortunada del mundo. La presentación con el cliente comenzó a las 3:00 de la tarde y terminó aproximadamente a las 5:10.
Octavio confirmó que Iris había mostrado profesionalismo impecable y que el cliente, dueño de una cadena de taquerías llamada El buen sabor, había quedado tan impresionado que firmó el contrato inmediatamente. Después de la reunión, Iris regresó brevemente a su escritorio para guardar su laptop y algunos documentos. La recepcionista del edificio, una señora de unos 60 años llamada Lupita, recordaba haberla visto salir por la puerta principal a las 5:32 de la tarde. Iba sonriendo y mirando su celular mientras caminaba, recordó Lupita.
Giró a la derecha hacia la avenida Chapultepec. Este detalle era crucial. La ruta más lógica desde la oficina de Iris hasta su casa incluía caminar tres cuadras por Chapultepec para tomar un camión o usar alguna aplicación de transporte. El supermercado más cercano estaba a dos cuadras en dirección opuesta, pero Iris podría haber decidido ir primero al súper y luego tomar transporte desde allí. Damián y sus amigos decidieron dividirse para rastrear ambas posibles rutas. A las 11:30 de la mañana, cumplidas las 24 horas desde la desaparición, Damián regresó a la agencia del Ministerio Público.
Esta vez fue atendido por una agente diferente, la licenciada Verónica Campos, una mujer de unos 40 años con expresión seria pero comprensiva. Damián llenó el reporte oficial proporcionando toda la información de Iris. Nombre completo, edad, descripción física, fotografías recientes, último lugar donde fue vista, descripción de su ropa. La licenciada Campos tomó notas detalladas y le hizo preguntas específicas. Su esposa tiene antecedentes de depresión o problemas psicológicos. Damián negó con la cabeza. ¿Algún problema financiero o deudas importantes?
No, ninguno. ¿Problemas en su matrimonio o alguna discusión reciente? Acabamos de casarnos hace 5 días. Todo era perfecto. ¿Tiene conocimiento de si alguien la estaba molestando, acosando o amenazando? Damián se detuvo. No, que yo sepa. Ella me hubiera dicho. La licenciada asintió. Llevaba dinero en efectivo o tarjetas de crédito. Su cartera con sus tarjetas y probablemente unos 500 pesos en efectivo. Su teléfono celular. Sí, pero ahora está apagado. La licenciada Campos explicó el procedimiento. Se activaría una búsqueda oficial, se emitirían boletines a todas las corporaciones policiales del estado.
Se revisarían cámaras de seguridad en el área donde fue vista por última vez y se solicitaría a la compañía telefónica el último registro de ubicación de su celular. También necesitamos acceso a sus redes sociales, correos electrónicos y registros bancarios para buscar cualquier pista sobre su paradero o sus intenciones”, agregó. Damián proporcionó todas las contraseñas que conocía y autorizó cualquier investigación necesaria. Mientras Damián estaba en la agencia del Ministerio Público, Brenda, Pablo y Verónica recorrían las calles cercanas a la oficina de Iris.
Entraron a cada negocio en un radio de seis cuadras, tiendas de abarrotes, farmacias, papelerías, fondas, cafeterías. Mostraban la foto de Iris en sus teléfonos y preguntaban si alguien la había visto el miércoles por la tarde. La mayoría de las personas negaba con la cabeza o decía que no recordaban. En una farmacia Guadalajara, la cajera estudió la foto durante varios segundos antes de negar haberla visto. En un puesto de tacos al pastor, el taquero dijo que había atendido a muchas mujeres jóvenes ese día, pero ninguna cara se le quedaba grabada.
Finalmente, en un oxo ubicado en la esquina de Chapultepec y Enrique Díaz de León tuvieron un pequeño avance. El empleado del turno de la tarde, un joven de unos 20 años llamado Iván, estudió la foto y asintió lentamente. Creo que sí vino ayer, como a las 5:30 o 6. Compró una botella de agua y preguntó si vendíamos bolsas reutilizables porque había olvidado la suya. Brenda sintió como su corazón se aceleraba. ¿Recuerdas algo más? ¿Cómo se veía? Estaba sola.
Iván se encogió de hombros. Se veía normal, tranquila, sí estaba sola. Pagó en efectivo y se fue. Este testimonio confirmaba que Iris había estado en esa área después de salir del trabajo, moviéndose en dirección a los supermercados de la zona. Prenda llamó inmediatamente a Damián para informarle. Es buena señal, dijo tratando de sonar optimista. significa que llegó hasta ahí. Bien, ahora tenemos que revisar las tiendas de esa zona. Damián sintió una mezcla de alivio y angustia. El rastro se estaba haciendo más claro, pero también más desconcertante.
¿Qué había pasado entre comprar agua en el Oxo y llegar al supermercado? El grupo expandió su búsqueda a los supermercados cercanos, un Soriana, un Superama y un mercado local llamado La económica. En el Soriana, después de insistir en hablar con el gerente y explicar la situación, les permitieron revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad del día anterior. Pasaron 2 horas sentados en la oficina del gerente, observando en una pantalla borrosa a docenas de personas entrando y saliendo del establecimiento.
Las 6:17 de la tarde del miércoles apareció en la pantalla una figura que hizo que todos se inclinaran hacia delante. Una mujer joven con cabello oscuro usando jeans y blusa blanca entraba al supermercado. “Es sella”, susurró Damián, su voz apenas audible. La grabación mostraba a Iris caminando por los pasillos del supermercado con un carrito. Se detenía en la sección de frutas y verduras. seleccionaba jitomates y cebollas. Después se movía a la sección de lácteos y tomaba un paquete de queso.
La imagen era granulosa, pero su lenguaje corporal parecía completamente normal. Nada apresurada, nada nerviosa, solo una mujer haciendo su compra cotidiana. En un momento, mientras esperaba en la fila para pesar sus verduras, sacó su teléfono y pareció escribir un mensaje. La hora en la grabación marcaba 6:24 pm. “Ese mensaje llegó a tu teléfono”, preguntó Brenda a Damián. Él revisó su historial de mensajes. El último mensaje que había recibido de Iris era el de las 5:15 de la tarde cuando le avisó sobre la pasta.
No había nada después de eso. No me llegó ningún mensaje después de las 5, dijo confundido. ¿A quién le estaba escribiendo entonces? Pablo sugirió que tal vez le había escrito a su madre o a alguna amiga, pero cuando revisaron los teléfonos de todos los contactos cercanos de Iris, nadie había recibido ningún mensaje de ella después de las 5 de la tarde. La grabación continuaba mostrando a Iris pagando en una caja a las 6:39 pm. Cargaba dos bolsas de tela con sus compras.
salió del supermercado y giró a la izquierda en la banqueta y ahí terminaba la cobertura de las cámaras del Soriana. ¿Tienen cámaras en el estacionamiento o en la calle?, preguntó Pablo al gerente. Solo en las entradas y salidas del local, respondió el hombre. Lo que pasa afuera no lo capturamos. Damián, Brenda, Pablo y Verónica salieron del supermercado y se pararon exactamente en el punto donde habían visto a Iris por última vez en la grabación. Era una calle relativamente transitada con varios negocios a ambos lados, una tintorería, una panadería, una veterinaria, una papelería.
Al otro lado de la calle había una parada de autobús. “Desde aquí podría haber tomado un camión a casa”, dijo Pablo señalando la parada. “O podría haber pedido un Uber o un taxi.” Prenda sugirió revisar la cuenta de Uber de Iris, pero cuando Damián accedió a ella desde su aplicación, no había registro de ningún viaje solicitado ese día. Tampoco había registro en Didi, la otra aplicación de transporte popular en Guadalajara. Tal vez tomó un taxi regular de la calle, sugirió Verónica.
En Guadalajara todavía era común que la gente parara taxis tradicionales en la calle, especialmente para distancias cortas. Durante el resto del jueves, el grupo visitó a todos los negocios en esa cuadra y las dos cuadras siguientes en ambas direcciones. En la panadería, una empleada recordaba haber visto a una mujer joven con bolsas del Soriana esperando en la parada del autobús alrededor de las 6:45 de la tarde. No le presté mucha atención, admitió la mujer, pero sí vi que venía un taxi y ella levantó la mano.
Creo que se subió, pero no estoy segura porque en ese momento entró un cliente y tuve que atenderlo. Este testimonio era crucial, pero también frustrante. Si Iris había tomado un taxi, ¿por qué nunca llegó a casa? El trayecto desde ese punto hasta su departamento en la providencia tomaba aproximadamente 15 minutos en tráfico normal. Incluso con tráfico pesado no debería haber tomado más de media hora. Damián hizo cálculos mentales rápidos. Si Iris tomó un taxi a las 6:45, debería haber llegado al departamento antes de las 7:15 pm.
Él había llegado a casa a las 6:40 y Iris no estaba ahí. habría pasado por algún otro lugar. Primero, la licenciada Campos, cuando Damián le informó sobre los hallazgos, explicó que rastrear un taxi sin placas o nombre de la compañía era extremadamente difícil. Hay miles de taxis operando en Guadalajara, muchos de ellos piratas sin registro oficial. Necesitamos más información, el color del taxi, el número de placas, alguna característica distintiva. Damián sentía como la frustración lo consumía. Habían encontrado el rastro de Iris hasta el momento en que supuestamente tomó un taxi, pero después de eso nada.
Era como si se la hubiera tragado la tierra. Esa noche, la familia y amigos de Iris se reunieron en el departamento de Damián para coordinar esfuerzos. Los padres de Iris habían viajado desde Amatitán, llegando con los ojos rojos de llorar y expresiones de total confusión. La madre de Iris, una mujer pequeña de 52 años llamada Lucía, abrazó a Damián durante varios minutos sin decir palabra. El padre Teodoro, un hombre curtido por el sol y el trabajo en los campos, se sentó en el sofá con las manos entrelazadas y la cabeza baja.
Brenda había impreso cientos de volantes con la foto de Iris y la información de contacto. “Mañana temprano empezaremos a pegarlos por toda la ciudad”, anunció en postes de luz, en paradas de autobús, en tiendas, en universidades, en todos lados. Pablo había creado una página de Facebook llamada Ayúdenos a encontrar a Iris Montalvo y un hashtag en Twitter. ¿Dónde está Iris? En pocas horas la publicación había sido compartida más de 2000 veces. La hermana menor de Iris, Rocío, de 19 años, llegó desde Amatitán con sus padres.
Se sentó junto a Damián y le mostró el último mensaje que había recibido de Iris. enviado el domingo después de la boda. Hermana, soy tan feliz. Damián es el amor de mi vida. No puedo esperar a que encuentres a alguien que te haga sentir así. Rocío lloraba mientras mostraba el mensaje. ¿Cómo puede haber desaparecido si era tan feliz?, preguntó entre soyozos. Damián no tenía respuesta. A medida que avanzaba la noche, las teorías comenzaron a surgir entre los presentes.
Alguien sugirió que tal vez Siris había presenciado un crimen y fue secuestrada para mantenerla callada. Otro propuso que podría haber sido confundida con otra persona por alguna organización criminal. Una tía de Iris que había llegado desde Zapopan sugirió que tal vez había tenido amnesia repentina después de un golpe en la cabeza. Cada teoría parecía más improbable que la anterior, pero la desesperación llevaba a la gente a considerar cualquier posibilidad. Cerca de la medianoche, el teléfono de Damián sonó con un número desconocido.
Contestó inmediatamente con la esperanza encendida en su pecho. Bueno. Una voz masculina respondió. Es usted esposo de Iris Montalvo soy yo. ¿Quién habla? ¿Saben algo de mi esposa? Hubo una pausa. Soy el detective Héctor Guzmán de la Fiscalía General del Estado. Necesito que venga mañana a primera hora a mi oficina. Tenemos que hablar sobre algunos hallazgos relacionados con el caso de su esposa. El tono del detective era neutro, profesional, imposible de interpretar. ¿Qué hallazgos? ¿La encontraron?, preguntó Damián con el corazón latiéndole violentamente.
Prefiero hablar en persona mañana. ¿Puede estar aquí a las 8 de la mañana? Damián aceptó y cuando colgó, todos en la sala lo miraban con expectación. ¿Quieren que vaya mañana a la fiscalía? Dicen que tienen hallazgos. Nadie supo eso era bueno o malo. La incertidumbre llenó el departamento como una presencia física y opresiva. El viernes 29 de noviembre amaneció con lluvia ligera sobre Guadalajara. Damián apenas había dormido dos horas, pasando la mayor parte de la noche mirando el techo, mientras imaginaba qué clase de hallazgos tendría el detective.
A las 6:30 de la mañana ya estaba vestido y listo para salir. El padre de Iris insistió en acompañarlo y ambos hombres condujeron en silencio a través de las calles mojadas hasta las oficinas de la Fiscalía General ubicadas en la colonia Oblatos. El detective Héctor Guzmán era un hombre de unos 45 años, complexión robusta, con una cicatriz pequeña cerca de su ceja derecha y una expresión que había visto demasiadas tragedias en su carrera. Los recibió en una oficina pequeña con paredes de color beige y un escritorio metálico cubierto de carpetas.
Tomen asiento”, dijo señalando dos sillas frente a su escritorio. Se sentó y abrió una carpeta Manila, revisando brevemente los documentos antes de mirar directamente a Damián. “Hemos estado revisando los registros de la compañía telefónica de su esposa,” comenzó el detective. La última vez que su teléfono hizo contacto con una antena fue el miércoles a las 6:53 pm. La ubicación corresponde a la zona de Chapultepec, cerca de Avenida México, exactamente donde ustedes reportaron que fue vista por última vez.
Damián asintió esperando que hubiera más y después de eso preguntó ansioso. Después de eso nada, el teléfono se apagó o la batería murió. No hay registro de actividad desde entonces. El detective continuó. También revisamos sus cuentas. bancarias. No ha habido ningún movimiento desde el miércoles por la mañana cuando compró café en una cafetería cerca de su oficina. Ningún retiro de efectivo, ninguna compra con tarjeta, nada. Teodoro, el padre de Iris, intervino con voz temblorosa. Eso, ¿qué significa?
¿Que alguien la tiene retenida sin acceso a su dinero o su teléfono? El detective se recargó en su silla. Es una posibilidad, pero también necesito hacerles algunas preguntas difíciles. Durante la siguiente hora, el detective Guzmán interrogó a Damián sobre los detalles más íntimos de su relación con Iris. ¿Alguna vez hubo violencia en su relación? Nunca jamás”, respondió Damián categóricamente. Discutían frecuentemente sobre dinero, familia, futuro, no más que cualquier pareja normal. Teníamos diferencias pequeñas, pero las resolvíamos hablando.
Iris tenía enemigos, alguien que le guardara rencor, no que yo sepa. Iris era querida por todos, era amable, trabajadora, nunca se metía en problemas. El detective hizo una pausa antes de la siguiente pregunta. ¿Es posible que Iris tuviera una relación paralela con alguien más? ¿Algún exnovio o pretendiente que pudiera estar involucrado en su desaparición? Damián sintió como si lo hubieran golpeado en el estómago. No, absolutamente no. Iris me amaba. Acabábamos de casarnos. Éramos felices. El detective lo observó durante varios segundos, como si estuviera evaluando la sinceridad de su respuesta.
Señor Fuentes, entiendo que esto es doloroso, pero tengo que considerar todas las posibilidades. En casos de desaparición, especialmente de mujeres jóvenes, frecuentemente hay elementos de la vida de la víctima. que la familia desconoce. Teodoro se levantó de su silla bruscamente. Mi hija no estaba teniendo ninguna aventura. Era una mujer decente, fiel, honesta. Lo que necesitan hacer es encontrarla en lugar de estar insinuando cosas horribles sobre su carácter. El detective levantó las manos en un gesto apaciguador. No estoy insinuando nada, señor Montalvo.
Solo hago mi trabajo. Cuanta más información tengamos, mejores serán nuestras probabilidades de encontrar a Iris. La tensión en la oficina era palpable. Damián puso una mano en el hombro de Teodoro, pidiéndole silenciosamente que se calmara. El detective sacó otro documento de su carpeta. Hemos estado revisando las cámaras de seguridad de negocios y edificios en el área. Además de la grabación del supermercado que ustedes ya vieron, encontramos otra cámara en una gasolinera ubicada dos cuadras al sur. En esa grabación aparece un taxi amarillo con verde modelo Suru, deteniéndose cerca de la parada del autobús en Chapultepec a las 6:47 pm.
Una mujer con características similares a Iris se acerca al taxi y habla brevemente con el conductor a través de la ventanilla. Luego se sube al asiento trasero. El taxi parte hacia el este. Damián se inclinó hacia adelante. ¿Pudieron ver las placas del taxi? Parcialmente, la calidad de la imagen no es excelente, pero nuestros técnicos están trabajando en mejorarla. Lo que sí pudimos determinar es que no es un taxi registrado oficialmente ante la Secretaría de Movilidad. Es un taxi pirata.
Esta información hizo que el corazón de Damián se hundiera. Los taxis piratas operaban sin regulación, sin rastreo, sin ningún tipo de supervisión. Miles de ellos circulaban por Guadalajara diariamente. Estamos revisando todas las bases de taxis registrados en la ciudad para ver si alguien recuerda haber recogido a una pasajera con esas características en ese lugar y ora, continuó el detective. También estamos rastreando vehículos tipo suru amarillos con verde en esa zona. Es un proceso lento, pero es lo que tenemos por ahora.
Damián sintió como las lágrimas comenzaban a brotar en sus ojos. ¿Creen que el taxista tiene algo que ver con su desaparición? El detective suspiró. Es una línea de investigación que estamos siguiendo. Ha habido casos en Jalisco donde taxistas piratas han estado involucrados en secuestros, robos y agresiones. No quiero alarmarlo innecesariamente, pero necesitamos encontrar ese taxi. Cuando Damián y Teodoro salieron de la oficina del detective, la lluvia había cesado, pero el cielo seguía gris y amenazante. En el estacionamiento, Teodoro se derrumbó contra el auto llorando abiertamente.
“Mi niña, mi pequeña niña, ¿qué le hicieron?”, repetía entre soyosos. Damián, tratando de mantener la compostura por ambos, lo abrazó. “La vamos a encontrar, don Teodoro. No vamos a descansar hasta encontrarla.” Pero en su interior, Damián sentía como el miedo se transformaba lentamente en terror. Durante los siguientes días, la búsqueda de Iris se intensificó. Los volantes con su foto aparecieron por toda la zona metropolitana de Guadalajara. La historia fue cubierta por los medios locales. Noticieros de televisión mostraban la foto de Iris junto con la descripción del último lugar donde fue vista.
Radioestaciones mencionaban su caso cada hora pidiendo a la ciudadanía que reportara cualquier información. La página de Facebook superó las 50,000 seguidores con cientos de personas compartiendo teorías, supuestos avistamientos y mensajes de apoyo. Brenda y un grupo de amigos organizaron búsquedas físicas en áreas donde especulaban que Iris podría estar. Recorrieron terrenos valdíos, revisaron edificios abandonados, caminaron por las orillas del río Santiago. Cada exploración resultaba infructuosa, pero ninguno se daba por vencido. La comunidad de Amatitán organizó una vigilia con velas, donde más de 300 personas se reunieron en la plaza principal del pueblo para orar por el regreso seguro de Iris.
El martes 3 de diciembre, cinco días después de la desaparición, Damián recibió una llamada que le heló la sangre. Era el detective Guzmán. Señor Fuentes, necesito que venga a identificar un objeto que encontramos. La voz del detective sonaba más seria que de costumbre. ¿Qué clase de objeto?, preguntó Damián. Su voz apenas un susurro. Prefiero que venga en persona. ¿Puede estar aquí en una hora? Damián aceptó y colgó, sus manos temblando violentamente. Una hora después, Damián estaba nuevamente en la oficina del detective Guzmán.
Esta vez estaba solo. Había decidido no llevar a los padres de Iris hasta saber exactamente qué habían encontrado. El detective colocó una bolsa de evidencia transparente sobre su escritorio. Dentro había un teléfono celular claramente dañado, con la pantalla completamente rota. Un grupo de trabajadores municipales que limpiaban un canal de desagüe cerca de la calzada independencia encontraron esto mañana, explicó el detective. Reconoce este teléfono Damián tomó la bolsa con manos temblorosas y examinó el dispositivo. Era un iPhone 8 con funda rosa con diseño floral, idéntico al que Iris usaba.
En la parte posterior de la funda se podía ver una calcomanía desgastada de una flor de loto que Iris había pegado meses atrás. Es suyo, confirmó Damián, su voz quebrándose. Este es el teléfono de Iris. El detective asintió gravemente. Nuestros técnicos están tratando de recuperar información del dispositivo, aunque el daño por agua es considerable. ¿Dónde exactamente lo encontraron? Preguntó Damián. El detective desplegó un mapa de Guadalajara sobre su escritorio y señaló un punto. Aquí, en un canal de desagüe paralelo a la calzada independencia, aproximadamente a 4 km al este del último lugar donde vimos a Iris en las cámaras de seguridad, Damián estudió el mapa tratando de entender la geografía.
Eso está en la dirección opuesta a nuestro departamento. Correcto. Confirmó el detective. Si Iris iba camino a casa, no hay razón lógica para que su teléfono terminara en esa zona. Durante los días siguientes, los técnicos forenses trabajaron en el teléfono de Iris. A pesar del daño, lograron recuperar algunos datos. El último mensaje enviado desde el dispositivo fue exactamente el que Damián había recibido a las 5:15 de la tarde del miércoles, el mensaje sobre la pasta. No había llamadas salientes después de esa hora.
Sin embargo, había varias llamadas entrantes registradas entre las 6:40 y las 10:30 pm, todas provenientes del número de Damián. El registro de ubicación confirmaba lo que ya sabían. El teléfono estuvo activo en el área de Chapultepec hasta las 6:53 pm, momento en el que dejó de transmitir señal. Lo más perturbador era cómo había terminado el teléfono en ese canal de desagüe. El detective Guzmán explicó que el análisis forense sugería que el dispositivo había sido arrojado deliberadamente al agua, no caído accidentalmente.
La fuerza necesaria para causar ese nivel de daño en la pantalla es consistente con que alguien lo haya golpeado contra una superficie dura antes de tirarlo”, explicó. Esta información transformaba lo que ya era un misterio desconcertante en algo claramente siniestro. El miércoles 4 de diciembre, exactamente una semana después de la desaparición, los medios de comunicación cubrieron una conferencia de prensa en las oficinas de la fiscalía. El fiscal estatal anunció que el caso de Iris Montalvo estaba siendo tratado como una posible desaparición forzada.
Tenemos evidencia de que la víctima pudo haber sido transportada en contra de su voluntad a una ubicación desconocida. Estamos trabajando en múltiples líneas de investigación y hacemos un llamado a la ciudadanía para que cualquier persona que tenga información sobre este caso se comunique con las autoridades. La recompensa por información que llevara al paradero de Iris aumentó a 100,000 pesos. dinero reunido entre familiares, amigos y donaciones de personas conmovidas por el caso. La historia comenzó a recibir atención nacional con medios de la Ciudad de México y Monterrey, enviando reporteros a Guadalajara para cubrir el caso.
El rostro de Iris aparecía en televisión nacional, en noticieros vespertinos que llegaban a millones de hogares. A medida que pasaban los días sin noticias, Damián sentía como la esperanza se desvanecía lentamente como humo entre sus dedos. Se volvió obsesivo, durmiendo apenas dos o tres horas cada noche, pasando el resto del tiempo buscando en internet, revisando foros sobre personas desaparecidas, llamando al detective Guzmán cada día para preguntar sobre avances. perdió casi 8 kg en dos semanas. Sus compañeros de trabajo le suplicaban que tomara tiempo para sí mismo, que comiera, que descansara, pero él se negaba.
No puedo descansar mientras Siris esté ahí afuera, sola, tal vez herida, esperando que la encontremos. Les decía. El 10 de diciembre, 12 días después de la desaparición, hubo un avistamiento reportado. Una mujer llamó a la línea de emergencia diciendo que había visto a alguien que se parecía a Iris en un mercado de Tonalá, un municipio al este de Guadalajara. El detective Guzmán y su equipo respondieron inmediatamente llevando a Damián con ellos. Cuando llegaron al mercado y localizaron a la mujer en cuestión, resultó ser alguien completamente diferente, solo con un vago parecido físico a Iris.
La decepción fue devastadora. Durante el viaje de regreso, Damián lloró en silencio en el asiento trasero del auto del detective. Hubo otros falsos avistamientos en las semanas siguientes. Alguien juraba haberla visto en un autobús hacia Puerto Vallarta. Otra persona reportó haberla visto trabajando en una tienda de ropa en Zapopan. Un hombre llamó diciendo que Iris estaba viviendo con amnesia en un albergue en Tlaquepque. Cada reporte resultaba ser un error, un malentendido o peor, una cruel broma de alguien buscando la recompensa sin información real.
Cada falsa alarma era como una puñalada para Damián y la familia de Iris. El 15 de diciembre, el detective Guzmán recibió información de un informante sobre un taxista pirata que operaba en la zona de Chapultepec y que había estado involucrado en actividades sospechosas. El hombre, identificado como Rubén Villalobos de 34 años, fue localizado y llevado para interrogatorio durante horas fue cuestionado sobre sus actividades el 27 de noviembre. Inicialmente negó cualquier participación, pero cuando le mostraron la grabación borrosa de la gasolinera, donde se veía su vehículo cerca del área donde Iris fue vista por última vez, su actitud cambió.
Rubén finalmente admitió haber recogido a una pasajera que coincidía con la descripción de Iris cerca de la parada del autobús en Chapultepec alrededor de las 6:45 pm del 27 de noviembre. Sí, recogí a una chica joven. Me pidió que la llevara a la colonia Providencia”, declaró con voz nerviosa. Damián, quien observaba el interrogatorio a través de un espejo unidireccional, sintió como su corazón latía con tanta fuerza que pensó que se le saldría del pecho. “¿Y la llevó a su destino?”, preguntó el detective Guzmán.
Rubén vaciló. Eso es lo raro. A mitad del camino, ella recibió una llamada, habló por unos segundos y luego me pidió que cambiara de dirección. Me dio una nueva dirección cerca de la calzada independencia. Esta revelación fue como un rayo. Recuerda la dirección exacta. Presionó el detective. Rubén negó con la cabeza. No fue hace semanas. Solo recuerdo que era una calle cerca de unas bodegas industriales. La dejé ahí y se fue caminando hacia un edificio. Eso fue todo.
Cobré la carrera y me fui. El detective mostró a Rubén varias fotos de Iris. Es ella la pasajera que recogió. Rubén estudió las fotos y asintió con incertidumbre. Se parece sí, aunque la verdad no le presté mucha atención. estaba revisando su teléfono todo el tiempo. El detective preguntó, “¿Notó si alguien la esperaba en ese lugar?” Rubén se encogió de hombros. No me quedé a ver. Cobré y me fui a buscar otro pasajero. Durante los días siguientes, los investigadores peinaron el área industrial cerca de la calzada independencia que Rubén había descrito.
Interrogaron a trabajadores de las bodegas, revisaron cámaras de seguridad y tocaron puertas. Nadie recordaba haber visto a Iris ese día. El detective Guzmán mostró frustración creciente ante la falta de pistas concretas. El 20 de diciembre, tres semanas después de la desaparición, llegó el golpe más devastador. Un grupo de excursionistas que caminaba por una zona boscosa cerca de la primavera, un área natural protegida al oeste de Guadalajara, encontró restos humanos parcialmente enterrados bajo hojas y ramas. La policía acordonó el área inmediatamente y los forenses comenzaron su trabajo.
Dos días después, el detective Guzmán llamó a Damián. Su voz sonaba cansada, derrotada. “Necesito que venga a la morgue. Tenemos que hacer una identificación formal.” Damián supo inmediatamente lo que significaba. Con las piernas temblando, viajó al Instituto Jalisiense de Ciencias Forenses, acompañado por Brenda. y el padre de Iris. Los restos fueron identificados mediante registros dentales como pertenecientes a Iris Montalvo. Había muerto por estrangulamiento. Su cuerpo mostraba señales de haber sido arrojado al lugar varios días después de su muerte.
El forense estimó que falleció entre el 27 y 28 de noviembre, probablemente pocas horas después de su desaparición. La noticia de la muerte de Iris sacudió a Guadalajara. Los medios cubrieron el hallazgo extensamente. Miles de personas expresaron su dolor y rabia en redes sociales. La vigilia que se organizó frente a Palacio de Gobierno reunió a más de 5,000 personas exigiendo justicia. La investigación tomó un giro cuando análisis de ADN encontrados bajo las uñas de Iris coincidieron con muestras de un hombre en la base de datos criminal, Arturo Mendivil, de 41 años con antecedentes por robo y agresión.
Mendivil trabajaba ocasionalmente en las bodegas, cerca de donde Rubén había dejado a Iris. Bajo interrogatorio, Mendvil confesó. dijo que vio a Iris caminando sola cerca de las bodegas. Intentó robarle su bolso. Ella resistió y gritó en pánico. La atacó para silenciarla. La estranguló, tomó su dinero, teléfono y pertenencias y ocultó el cuerpo en su camioneta. Días después lo trasladó al bosque. Pero surgió una pregunta que nadie podía responder. ¿Por qué Iris cambió su destino? ¿Quién la llamó para que fuera a esa zona industrial?
El análisis del teléfono recuperado no mostró llamadas entrantes después de las 5:15 pm. El detective Guzmán teorizó que tal vez Iris tenía un segundo teléfono que nunca encontraron o que Mendivil mentía sobre algunos detalles para ocultar cómplices. Rubén, el taxista fue acusado de omisión de auxilio por no reportar haber transportado a una persona desaparecida, cuya foto estaba en todos los medios. Mendívil fue acusado de feminicidio y enfrentaba cadena perpetua. El funeral de Iris se realizó en Amatitán el 28 de diciembre.
Cientos de personas asistieron. Damián leyó una carta junto a su ataúd, su voz quebrándose con cada palabra. Solo tuvimos cuatro noches juntos como esposos, pero en ese tiempo me diste una vida entera de amor. Prometí construir un hogar contigo, pero ahora solo tengo recuerdos de lo que pudo ser. Los padres de Iris se convirtieron en activistas contra la violencia hacia las mujeres. Lucía fundó una organización para ayudar a familias de personas desaparecidas en Jalisco. Teodoro dejó su trabajo en los campos de Agabe para dedicarse completamente a la causa.
Damián nunca volvió al departamento de la providencia, no pudo. Cada rincón le recordaba a Iris. La cocina donde prepararon su primer desayuno juntos, el sofá donde vieron películas abrazados, la cama donde compartieron sus cuatro noches como esposos, se mudó con sus padres y tardó meses en poder funcionar normalmente. El caso de Iris Montalvo se convirtió en símbolo de la violencia contra mujeres en México. Su foto apareció en marchas del Día Internacional de la Mujer. artistas le dedicaron murales en Guadalajara.
Su nombre se unió a los miles de otras mujeres desaparecidas y asesinadas en el país. En enero de 2021, Arturo Mendíbil fue sentenciado a 60 años de prisión sin posibilidad de libertad anticipada. Durante el juicio, Damián lo enfrentó durante su declaración de víctima. Me quitaste a mi esposa, mi compañera, mi futuro, pero no destruiste su memoria. Iris vivirá en todos los que la amamos y en cada persona que luche para que ninguna otra familia pase por esto.
El misterio de por qué Iris cambió su destino nunca fue completamente resuelto. El detective Guzmán, quien se jubiló en 2023, admitió en una entrevista que ese detalle lo atormentaría siempre. Hay casos que te persiguen toda la vida. Iris es uno de ellos. Atrapamos al asesino, pero nunca entendimos completamente cómo ella terminó en ese lugar esa noche. Damián eventualmente conoció a Paola en 2022, una psicóloga que trabajaba con víctimas de violencia. Se casaron en 2024, pero el 23 de noviembre de cada año, Damián visita la tumba de Iris en Amatitán con flores blancas.
Todavía la amo”, le confesó una vez a Paola. Ella fue mi primer amor, mi esposa y siempre tendrá un lugar en mi corazón. Paola entendió y respetó ese espacio sagrado. La historia de Iris Montalvo quedó grabada en la memoria colectiva de Guadalajara como recordatorio de lo frágil que es la vida y de la violencia que enfrentan las mujeres diariamente en México. Su caso ayudó a impulsar reformas en protocolos de búsqueda de personas desaparecidas en Jalisco y fortaleció movimientos feministas en la región.
En el lugar donde fue encontrado su cuerpo, la comunidad colocó una cruz blanca con su nombre y la leyenda Iris Montalvo. Su luz no se apaga. Cada año en el aniversario de su desaparición, decenas de personas caminan hasta ese lugar con velas para honrar su memoria y la de todas las mujeres víctimas de feminicidio en México. La boda feliz que prometía el inicio de una vida llena de amor y sueños se convirtió en tragedia después de solo cuatro noches.
Pero el legado de Iris trasciende su muerte. Inspiró cambios, despertó conciencias y se convirtió en símbolo de resistencia contra la violencia machista que cobra miles de vidas cada año en el país. Yes.















