Mi padre no me visitó ni una vez cuando yo luchaba sola contra un < que casi me borra. Mi madre eligió flores de boda mientras yo temblaba en una sala fría, esperando una mano familiar. Mi hermano recibió un millón y medio en fiesta, mariachi y banquete, mientras a mí me mandaron a pedir crédito. Dos años después, el mismo padre que me llamó fuerte apareció enfermo, llorando y exigiendo mi regreso inmediato. Creyó que la hija olvidada iba a dejar su vida para cuidarlo como obligación de sangre. Pero esa noche, frente al mole frío, le recordé cada ausencia que guardé como prueba.
thuyanhbtv