El Millonario Entró A Su Propia Relojería Vestido Como Un Hombre Sin Dinero Y Todos Lo Miraron Con Asco. Fernanda Lo Humilló Frente A Clientes En Polanco, Creyendo Que Sus Tenis Viejos Decían Toda La Verdad. Pero Lucía, La Empleada Que Venía De Abajo, Lo Trató Con Más Dignidad Que Sus Ejecutivos De Lujo. Cuando Él Fingió Haber Perdido La Cartera, Ella Salió A Buscarla Sin Esperar Nada A Cambio. Esa Noche Mateo Leyó Su Expediente Y Entendió Que Había Probado A La Persona Equivocada. Al Día Siguiente, Fernanda Preparó Una Trampa Sin Saber Que El Dueño Ya Había Visto Todo.
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