La Triste Historia de Mike Laure el Rey del Tropico | Tuvo 58 hijos |

# **¡El “Rey del Trópico” tenía un secreto!**
## *La triste historia de Mike Laure y el mito de “los 58 hijos” que nadie pudo comprobar*
Dicen que algunos nacen con el micrófono en la mano… pero **Mike Laure nació con el hambre**. Un jalisciense que empezó tocando donde se podía, aprendió a sobrevivir a punta de talento y terquedad, y terminó haciendo que **México entero bailara** con un ritmo que sonaba “raro”, “sabroso” y diferente.
Y sí: también existe un rumor que lo persigue como eco de cantina—**el cuento de que tuvo 58 hijos**. Una cifra que suena más a leyenda que a registro… pero que se quedó pegada a su nombre como cumbia a la pista.
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## **De Miguel Laure Rubio… a la leyenda del escenario**
Antes de que el mundo lo llamara **“rey del trópico”**, su nombre era **Miguel Laure Rubio**. Nació en **El Salto, Jalisco**, el **19 de septiembre de 1937**.
A muchos les confundía el origen: que si colombiano, que si cubano, que si extranjero… pero la verdad era más simple y más poderosa: **era mexicano y de pura cepa jalisciense**.
Desde niño, su vida no fue alfombra roja. Fue fábrica, fue trabajo duro, fue casa con **muchos hermanos** y pocas certezas. La música no le cayó del cielo: se la armó con lo que encontró, con ingenio, con ruido y con ganas.
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## **El rock and roll primero… pero la puerta se cerró**
En su juventud tocaba en bares y lugares de Guadalajara, con energía de **rock and roll**.
Pero cuando intentó dar el salto al mundo comercial, llegó el portazo:
En su camino se cruzaron artistas muy fuertes, la radio ya tenía a los suyos y, cuando buscó oportunidad, le dijeron que por ese lado era demasiado difícil. No fue falta de talento: fue que el terreno ya estaba tomado.
Pero a Mike Laure no le iba la vida de “llorar en la banqueta”. Si una puerta no abría, **él buscaba por dónde entrar**.
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## **Cuando el rock se apagó… nació el tiburón (y la cosecha)**
Entonces cambió el rumbo: la cumbia se le metió al destino.
Canciones como **“Tiburón a la vista”** y **“La cosecha de mujeres”** no parecían camino seguro al principio. Eran propuestas raras para el momento… pero tenían algo que engancha: **veneno del bueno**.
Lo que hizo fue audaz: **tomó a sus propios músicos** (acordeón, saxofón, guitarra y más) y les dio forma para que el sonido fuera distinto, con sello propio. Sin manual. Sin fórmulas. Con instinto.
Y cuando por fin el público escuchó ese cambio… pasó lo inevitable:
**pidieron otra canción. Y otra. Y otra.**
Como si esas dos piezas fueran imán.
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## **La fama explotó… y con ella llegaron los rumores**
Aquí entra el tema que lo convirtió en personaje legendario:
Se hablaba de que **tuvo 58 hijos**.
Lo llamaban mito, lo criticaban, lo cuestionaban… y al mismo tiempo, el chisme crecía. ¿Por qué? Porque Mike Laure tenía fama de ser un hombre alegre, cercano, viajero, carismático, rodeado de historias.
En lo familiar, lo que sí se menciona es que estuvo casado con **Celia Ruiz Hernández**, con quien tuvo **dos hijos**.
Y también se nombra otra relación importante con **Alma Soto**, madre de varios hijos más.
Pero sobre **los 58**, nunca apareció una prueba firme. Aun así, el número quedó flotando—porque combinaba perfecto con la imagen del “rey” de la fiesta.
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## **El trópico también cobra deudas**
La vida de escenario no dura para siempre. Con los años, el cuerpo empezó a pasar factura.
Después de tragedias en Guadalajara, surgieron conflictos familiares relacionados con propiedades, y el golpe llegó fuerte: **Mike Laure sufrió una embolia** tras una caída. Desde entonces, su salud se fue apagando poco a poco, con complicaciones como **diabetes**.
No hubo despedida de reflectores, ni ceremonia cinematográfica. Solo la vida alejándolo del escenario… mientras su música seguía viva.
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## **Murió, pero la pista no se apagó**
Mike Laure falleció el **19 de noviembre del 2000**, a los **63 años**.
Pero su legado siguió sonando en:
– fiestas familiares
– bodas
– ferias
– y salones donde la cumbia no pide permiso
**“Tiburón a la vista”**, **“La cosecha de mujeres”**, **“Mazatlán, no llores”**, y muchas más canciones permanecen como si el tiempo no hiciera mella.
Porque hay gente que se va… pero deja la bocina prendida.