ALBERTO VÁZQUEZ HABLA CLARO: “EL SISTEMA MUSICAL ESTÁ PODRIDO”

Hoy tenemos un invitado de lujo en el canal. Una persona muy especial, con una voz auténtica, sedosa y espectacular. Tenemos, nada más y nada menos, que al Señor Alberto Vázquez.

Alberto: Muy buenas tardes.
Ceci Dover: Muchísimas gracias por aceptar venir al canal. Muchas gracias por poderme, este… platicar contigo. Gracias porque siempre, como te lo estaba diciendo, hablas muy bonito de mí. Muchas gracias.

Alberto: Y pues para eso estoy, para platicarle a la gente. ¡Qué alegría, Alberto! Se te extraña muchísimo en los escenarios.
Alberto: Sí, muchísimo. Sabes qué… que he andado un poquito malo de mi pulmón.
Ceci Dover: Sí, sí, sí.
Alberto: Y a veces algo con tanque de oxígeno.
Ceci Dover: Sí, yo te he visto como con una manguerita.
Alberto: Aquí sí. Entonces hay partes donde tengo que usarlo. Por ejemplo, la Ciudad de México es muy alta, es cierto, y tengo que usarlo porque ya mi pulmón me abastece.
Ceci Dover: Mm-mm-mm.
Alberto: Pero este no me gusta salir así.
Ceci Dover: Ves, entiendo. Entonces pienso retirarme. Estoy armando una despedida bonita.
Ceci Dover: A ver qué hago…
Alberto: Ay Dios mío, madre mía… eso va a ser alucinante.

Ceci Dover: ¡Estaremos todos pendientes! Porque se extraña realmente. ¿Eh? Se extraña muchísimo tu voz. Yo extraño mucho el escenario. Lo extraño cantidad. Me encanta la pasión, es la pasión Alberto, eso no se puede olvidar.

Y cómo llenamos ese vacío, ahora… ¿Bueno?
Alberto: Pues tengo muchas cosas. Tengo ahora mi hijo está creciendo. Me estoy más con él, estoy más con la familia, no… no me salgo tanto fuera. Lo gozo de otra manera. Me gusta también dibujar. Me gusta hacer letras de canciones, en fin: tengo cantidad de cosas que hacer. Eso es muy bueno mantenerse activo.

O sea que en realidad solo dejaste los escenarios, pero la música continúa.
Alberto: Ah sí, sí, sí. La música… esa no la puedo dejar jamás.

Y que cuente… cuéntame un poquito. Vas a sacar algunas canciones en inglés.
Alberto: Yo escuché por ahí: campanas.

Ceci Dover: Bueno tengo cosas que hacer, puede que s que grabaciones haga.
Alberto: Ay, ahorita he dejado de grabar un poquito porque tuve una gripa muy fuerte. Vaya, y me complica las cosas. Pero sí, desde luego, grabar voy a seguir grabando y presentándome… quizás no, pero grabando sí.

Y también conmigo estar un poco más pendiente porque le gusta también el medio estético. Está haciendo cosas muy bonitas. Le gusta mucho bailar, tipo Michael Jackson.
Ceci Dover: No, yo como mi padre: haz lo que quieras y no me meto simplemente.
Alberto: Hazlo bien, exactamente. Apoyarlo lo máximo que se pueda.

Creo haber visto a tu hijo tocando el piano, ¿puede ser? Toca muy bonito el piano.
Alberto: Sí, ahí está. Y la voz que heredó algo del padre, encanta. Pero ahora está metido con lo de Michael Jackson y en la escuela bailó. Hicieron un festival de Halloween acá. Se usa eso. Y Juan… Alberto hizo una cosa de Michael Jackson y ganó primer lugar. Vaya… lo hace realmente bien: de 30 gentes entonces pues se quedó picado. Y ahora le está dando duro duro alach.
Ceci Dover: Entonces lo dejas.
Alberto: Qué bien que escoja lo que quiera. Su pasión. Que eso no se hace… completamente feliz.

Claro, claro que sí. Qué bueno Alberto. Necesito que me cuentes la historia. Porque detrás de cada persona que ha triunfado en lo que ama, hay una historia, y yo quiero saber cuál es esa historia.

Alberto: Bueno pues es que yo desde muchacho me gustó cantar. Tengo muchas anécdotas. Era un chavo que me salía muy… 15, 14 años por todas las calles en la noche, cantando a todo volumen para que me oyeran. Y muchas ventanas se abrían. Muchos me gritaban cosas feas, otros me aplaudían. Era mi gusto cantar… cantar a capela por toda la calle. Ya después tomaba un taxi me regresaba a mi casa.

Entonces cuando yo empecé a cantar en un lugar que se llamaba el “Aforo”, me mandaron llamar. A ver… un… mesa de un matrimonio, y me dice: “Yo usted lo conozco desde antes de que fuera cantante”. Y dije: “Así de dónde usted cantaba por la calle”. No sé qué. Y pasaba todas las noches.
Ceci Dover: ¿Y le dijiste?
Alberto: Sí, fíjese que sí. “Si te gané”, le decía la mujer. “Te dije que era él”.

Ay Dios, son cosas que pasan. Pero esta gente era alguien importante del mundo de la música… No, no eran clientes, pero ahí te das cuenta que desde ahí ya dejas un poquito de huella.

Claro que fuerte la primera oportunidad fuerte, digamos en el Cine Alameda… Con mi padre. Mi padre era gerente de un cine. Entonces iba a haber un festival de una revista, y iban a ensayar ahí al cine porque era teatro-cine. Y mi padre le dijo al hombre que hacía el evento que si me cantar… que si me cantar a mi hijo… canta muy bien. Y el señor dijo: “Bueno, pues sí, ¿por qué no? Si quiere don Alberto que cante su hijo”.

Entonces me consiguió ese trabajo. Y tenía el día que yo cumplía 14 años: el 20 de abril de 1954. Fíjate… lo más padre de todo es que éramos unos tontos mi papá y yo, no sabemos nada de este… vaya. Empezamos con que “Y ahora, cómo le hacemos”.
Ceci Dover: ¿Y qué dijeron?
Alberto: No sé… porque estaba acostumbrado a que yo llegaba al cine: mi papá me subía a los micrófonos y cantaba a capela, pero no con músicos, claro. Entonces este hombre le digo que sí, entró la bronca de que cómo íbamos a hacerlo porque no sabemos ni cómo. Y en ese tiempo tenía un maestro de canto que se llamaba Carlos Moreli. Y me dijo: “No pues mira, tienen que tomarte el tono, tienen que hacerte arreglos, tienes que tener músicos”.

Haz de cuenta que me hablaban de no sé qué cosa… no claro. Yo no sabía nada. Y mi padre menos.

Ahí nos tienes buscando músicos, buscando… arlita… tomándome el tono. Mi papá pague y pague ensayos y yo no me salía acostumbrado a cantar a capela. Me costaba mucho trabajo. Cuadrar… nada que ver, un lío total. Lo logré muy bien. Y me presento ese día, el día de mi cumpleaños, y fue un éxito. Y desde ahí ya me quedé picado para toda la vida.

¿Y lo de “16 toneladas” nace allí, o es más adelante?
Alberto: Ahí, sí, sí. Ahí desde ahí… que me aprendí esa. Fue una primera. Había un restaur-heladería donde por primera vez escuché con… llegaba y le ponía: era 20… y oía la canción, y me la quería aprender. Pero en ese tiempo no había… entonces me llevaba un cuadernito y cambiaba pesos por 20 y los escuchaba, iba escribiendo fonéticamente hasta que el dueño me dijo: “Mira, tome el disco porque ya se la aprendió todo el mundo menos tú”. ¿Qué fue…? Y ahí empecé con esa canción.

Esa canción ha recorrido el mundo, esa canción sí.
Ceci Dover: Madre mía. Yo yo creo que te he conocido con esa canción.
Alberto: Sí, bueno… la gente también. Aquí en mi… me metí a bar y les decía: “Si me dejan cantar Sitting Tones a los músicos”. Y muchos la conocían y me la acompañaban. Y ya me iba a pedir en mi casa.

Qué barbaridad. ¿Y salías me acuerdo de un video? Salías como en blanco y negro, con un cigarrillo en la mano.
Alberto: Ah sí, pero… ya era Alberto más adelante… Ya eras Alberto Vázquez y… usabas algún otro nombre, otro apodo.
Ceci Dover: En ese momento…
Alberto: No, no, no, no. Inclusive me lo quisieron cambiar. Me querían poner “Din…” no. Miles de nombres. Dije: “No, no, no, mi nombre”. Y la verdad… qué bueno que lo hice así porque es un lío con los que tienen nombre para pasaportes y para todo, todo exactamente.

Qué historia. Alberto, y a partir de ahí… ¿Cómo fue que ya surgió el gran Alberto Vázquez? ¿Cómo se cocinó todo esto?

Alberto: ¿Por una grabación? El pecador. El pecador. Grabé muchos discos que fueron éxitos después, olvídalo significa todo para mí… Pero no pasaba nada. No vendía. Y me quería correr de la compañía. Y el director artístico, que era Memo Acosta, dijo: “No espérese, este muchacho puede hacer algo”.

Y en ese momento grabé “El pecador” y pagas… se las pegó fuertísimo. Y la gente empezó a pedir: “¿Qué más hay de este que canta? El pecador”. Y sacaron las anteriores: “Olvídalo significa todo para mí”. Y las cumplieron. El éxito así, así es este negocio.

O sea que con “El pecador” se empezaron a abrir ya todas las puertas… todas las puertas.
Ceci Dover: Barito…
Alberto: Barito no bajo es que tienes una profundidad en esos graves tremenda. Sí… y alcanzo notas altas también. Hay una canción… Por ejemplo las rancheras, una que se llama “Paloma querida”. Un día escúchala… “Paloma querida”. Ranchera en YouTube. Y hay notas: la tesitura también alta. Vale. O sea que has desarrollado tu rango vocal.

Sí, tengo bastante amplio mi… mi… rango vocal. He cantado con gente que no puede llegar tan bajo y he tenido que subirme yo. Inclusive ahí en España grabé un disco se llamaba… “Alberto”, donde canto: “Si pudiera tener el tiempo”, “aquella mujer de ayer”. Y cuando llegué ya habían hecho los arreglos. Vaya. Y este le dije: “Pero están altísimos. No canto ese tono”.
Ceci Dover: ¿Y qué pasó?
Alberto: “Pues si nos dijeron”. Su músico de México nos dijo que no, le digo pues se equivocó. Pues ya… ya habían hecho los arreglos, ahí… y los tuve que cantar.

Ahí te das cuenta que la voz es un instrumento. La afinas, el y lo fui afinando arriba, arriba, arriba… y canté altísimo. No soy yo, pero… canté.

En toda esta… en todo este tiempo, alguna anécdota que quieras contar. ¿Alguien que te haya impresionado… algún cantante con el que hayas compartido y te hayas quedado impactado?

Alberto: Muchos que tenía muchos compañeros bonitos. Cosas bonitas. Había un paisano tuyo que cantaba muy bonito que se llamaba Daniel Riolobos. Con él cantaba yo en el teatro del pecador. Tiene una voz tremenda. Creo yo que era el único que decía: “¡Caray!” Y era… que la gente se paraba. En los asientos muy bonito, muy… muy sentido. Igual, con el cantado con Vicente, o con con todos, con Juan Gabriel, con Dulce, inclusive…

Ay Dulce, por favor que nos ha dejado Dulce. Y ayer… Paquita la del barrio.
Ceci Dover: Madre mía… siempre también.
Alberto: Tungolele, tamb… una guapísima. Madre mía. Y ha, poco… dulce Silvia. Ah, mejor me acuerdo es cierto y el cine.

Empecé a hacer cine. Como tenía fama, los productores se fijaron en mí. Y yo tenía pánico porque jamás pensé actuar. Lo que me gustaba era cantar. Ya nunca pensé en que iba a tener que actuar. Entonces cuando me tocó tenía unos nervios horribles. Claro. Pero no se me hizo fácil. Realmente, al final sí es que… antes pues era… eres de la época donde el artista era completo: lo hacía todo o tenías gente que te ayudaba.

Por ejemplo yo tuve muchos maestros: los Soler, Andrés Soler, Fernando Soler. Que por ejemplo hacía una escena y terminaba y me llamaban y me decía: “Eso no se dice así”. “Estás haciendo lo mal”. “Estás triste”. Tienes que tener la cara triste. Tienes que entender lo que estás diciendo. No recitarlo: a ti… tienes que pensarlo. Luego lo veía yo en los… roches. En los pedacitos que hace… no deca. Tienen razón. Claro. Y empiezas a pulir, empiezas a hacer las cosas mejor.

Comencé… bronco y terminé haciendo lo mejor. Claro que sí. Es que eres de esta época… que la gente se preparaba. La gente estudiaba, estudiaba canto. Qué… prepararte toda la vida. Ahí está.

Luego hice otra película que se llamó “Mi niño Tizoc”.
Ceci Dover: Ah, claro, súper famoso: hablar como como un indígena.
Alberto: Uy, sí. Es tan difícil. Dificilísimo porque hay unos cómicos que hablaban así como indios, pero eran cómicos. Entonces el director Ismael Rodríguez me decía: “Tienes que fijarte muy bien cómo hablas, porque si no se van a reír, van a creer que eres un cómico”.

“De eso”, “Tienes que hablar natural, como indio. Va”. Pero dos veces antes… super difícil. Me la pasé hablando como indio. Y después… en tu vida real hablaba como indígena. Así se te pegaba. Claro.

Ay Dios mío, Alberto. Qué barbaridad. Y si tuvieras que decirle algo a ese Alberto del cigarrillo en la mano, ¿qué le dirías o qué le cambiarías?

Alberto: Bueno, le cambiaría. El cigarrito. Te arrepientes de eso. Sí, porque me… me ha quitado un pedazo de mi vida. Ya, por ejemplo ahorita con esta gripa ahorita traigo una tos. Aparte que ha hecho mucho frío, ha hecho mucho frío y andado mal. Pero creo que es lo único malo que he hecho en mi vida: fumar. Que no lo aconsejo. Ahí está.

No hagan eso, gente. No hagan eso.
Ceci Dover: Claro que sí.

Alberto: Pero bueno, demás, soy feliz. Pero fue un vicio. Está mal lo del cigarrillo. Pero que fue algo que te ha diferenciado del resto… Era un vicio. Ya es que hasta bañándome fumaba. No paraba… Era uno tras de otro. Y cuando fue el momento que dijiste: “Hasta aquí se acabó”. Te lo quitaron de golpe de un día para otro.

Ahora soy… hago promoción. Fíjate que había un amigo que me decía: “Te voy a llevar con un doctor que ya no vas a fumar. Estás loco”. Porque yo muchas veces dije: “Ya no voy a fumar”. Y decía: “Hoy el día… de esta… ya vas a fumar cinco cigarros o seis cigarros cada dos horas”. Y vas a fumar uno. Empecé a hacerlo. Pero me di cuenta al final de que parecía tonto, porque estaba viendo la hora todo el tiempo a ver si ya llegaba el momento de agarrar el cigarro. Claro.

Y ha llegado el momento y mi cigarro. Eso no es dejar el vicio. No. Entonces me dije: “Este tipo te va a dejar de fumar”. No lo creía yo. Me llevó. Eran a las 8 de la mañana. Entré a las 3, salimos. Eran 18, y no volví a fumar. Yo creo que me hipnotizó. No sé qué pasó, pero salí y no volví a fumar nunca. Cosa que me costó un trabajo tremendo. Nadie lo creía.

¿En qué año fue?
Alberto: Esto hace como 15 años. 15 años. ¿Cuántos? 18… 18 años ya ni un cigarrillo más se acabó… Ni uno. Pero ya la salud estaba comprometida para ese entonces. Ya… precisamente dejando el cigarro me empezaron los problemas.

El médico me dijo que empezó porque ya estaba yo mal. Ya. Y al dejarlo, la nicotina que tienes en el pulmón se seca. Claro, eso es tremendo, y te… acartonaba las partes. Que donde estuvo… claro. Y cuando lo fumaba, pues lo volvía a mojar y volvía a trabajar un poquito. Pero avanzaba más. Claro. O sea, que llega un momento en que avanza todo el pulmón y ya te mueres. Gracias a Dios lo dejé.

O sea que una parte me amoló el pulmón y las cuerdas vocales… porque también esto se impregna aquí.
Ceci Dover: ¿Para nada las cuerdas?
Alberto: Tengo voz intacta. ¿Has tenido ronco? Pero la puedo cantar perfectamente. Pero graves tiene por… bueno, esa termina arriba. Esa agudo. Esa es tremenda, con falsete. Cono… Yo conozco una.

[Música]

Ay, muy bonita canción, bárbaro. Un pedacito de “Puedo morir tranquila”.
Ceci Dover: Ahí está, te la canto completita.
Alberto: Ahí está. Tú me dices: “Estoy bien hoy”.
Ceci Dover: Ah, qué vamos.
Alberto: Claro, claro.

Qué bueno, Alberto. Qué barbaridad. La gente va a alucinar porque la verdad es que no… no… no se te suele ver en entrevistas. No casi. Te agradezco mucho que hayas querido venir. Me cae muy bien.
Alberto: Me cae muy bien también.
Ceci Dover: Y cuando Jackie me dijo que una vez habías hablado…
Alberto: Sí, es cierto. Le dije: “Mira, pues dile que sí”. Porque siempre ha hablado muy bonito de mí y sería muy ingrato que no, que no le contestara, o no platicara con ella.

Pues yo te agradezco muchísimo, muchísimo, muchísimo.
Ceci Dover: Qué alegría. En lo que haces, eres muy buena.
Alberto: Muchísimas gracias.

Bueno, se intenta… son muchos años… de voces.
Ceci Dover: Sabes que hay malo…
Alberto: Bueno, he notado. Bueno sobre lo malo. Justamente…

¿Qué te parece la música actual?
Ceci Dover: ¿Horrible? No. La música no. La música no… la letra. Ahí está. El sistema está podrido. Tú ves TikTok. Y ves cada cosa que dices: “Bueno las mujeres ya no les da pena nada…”. Con tener likes hacen todo lo que quieren. Casi salen como los trajo el mundo. Y eso no dig… Qué onda: dicen groserías. A mí me llama la atención muchas cosas.

Alberto: Yo a veces hago una cosa bonita y me la quitan por derechos de autor. Porque no… y las cosas horrorosas por no… las quitan porque vende. Es un veneno para la juventud. Ahí por lo menos es quitarle una parte de juventud a los muchachos: despertarlos antes de tiempo.

Ceci Dover: Ahí está… que es lo más bonito que tenemos los humanos es la inocencia. Es ese tramo de la vida en donde no pensamos en nada feo, todo es bonito. Empieza a pensar en cosas que no adelantadas, que no van con tu tiempo.
Alberto: Correcto. Y yo creo que es todo en general. Y las letras de las canciones es una barbaridad. No se pueden comparar con las de antes. Hombre. Ni la música. Nada nada. Música no. Exacto: es que antes era música. Ya no.

Y muchos cantantes que son puro puro cosas técnicas de aparatos, iTunes y cosas de esas… Sí, sí, sí. Dos botones. No cantan y lo siguen. Es lo peor de todo. Es que estamos en una generación que sigue a los malos. No sé por qué no entiendo yo… Yo soy de la idea de pensar y creo que me van a tumbar el canal cuando diga esto, no es que… es la verdad.

Ceci Dover: Sí, sí.
Alberto: Creo que enfrentando a una sociedad mediocre… y con cada vez menos valores… una generación mediocre. Entonces todo va en concordancia con la generación mediocre.

Qué buscan: que les hagan pensar. No hay quien alege que siempre decimos que nosotros siempre tenemos la razón, pero lo que no entienden ellos… que yo tengo un punto de referencia que ellos no tienen. Porque yo viví una época que ellos no vivieron. Tengo un punto de preferencia: para saber que es más bonito que no. También puede ser mi gusto, pero es muy notable. Para mí no es gusto: para mí es educación, para mí es cultura. Es tener algo en la cabeza.

Ceci Dover: Exacto. No sé hasta dónde vamos a llegar.
Alberto: O sea, si ya, ya hemos llegado hasta aquí: hasta dónde vamos a llegar. Por ejemplo: mira, no es por nada. Millones de discos. Millones de Bat Bunny… por ejemplo, dime cómo puedes comparar con alguien act… con Luis Miguel. No. No. Pero es que los comparan. Dicen que Bad Bunny es el nuevo rey del pop. Lo comparan con Michael Jackson. Eso está peor. Ni que me lo digan.

Ah, ni que le digan a mi hijo porque lo mata.
Ceci Dover: No, no, no, no. Nada que ver.
Alberto: Sí, no sé. No sé. Yo… no lo voy a entender.

Todos me dicen que porque soy vieja: “Pues eres vieja”. Pero aparte de no entender, no vas a entender tampoco. Logras entender lo que dicen… La adicción de ellos es fatal. Nula. No hay. Tienen que ponerle la letrita para saber qué estás diciendo. Y hasta mejor: ni ponerla ni saber. Sí.

Entonces en la misma línea, Alberto.
Ceci Dover: Sí, no más nosotros… Mucha gente. Porque yo lo oigo. Ya están hartos de muchas cosas. Ya quieren algo bonito.
Alberto: Claro que sí. Sí. Lo extrañan. Por eso te extrañamos Alberto. Por eso.

Claro que sí, es que extrañamos. Extrañamos música. Extrañamos la gente que nos gusta la música. Pues extrañamos esto. Extrañamos un Queen, un Freddy Mercury. Extrañamos. Por ejemplo, no… y muchos como él. Sí.

No sé… me siento como que huérfana de música…
Alberto: ¿Un video? ¿No creo quién me lo mandó dónde está Elton John? Eh, Stevie Wonder que toca la armónica: padrísimo. Cantan una canción… padrísima. Y dos mujeres no me acuerdo… Aretha Franklin. No me acuerdo quién es, pero precioso.

Ceci Dover: ¿Nakin Col?
Alberto: El amo. Wah, madre mía. Es que eso es toda la música que yo amo. Yo amo la música en blanco y negro. Yo sigo la música… Para mí era mi ídolo. Una barbaridad. Fíjate que yo fui enterrro. No me digas. Si estaba yo cantando en Los Ángeles y me entero por la televisión que se murió… Yo no puede ser. Y iba en Santa Mónica con todos. Al entierro a pie por Santa Mónica boulevard. En Los Ángeles. Y yo estaba como a 10 calles que me salgo, y que me subo a mi coche, me voy, y me bajo. Y me voy con todos. Se me quedaban viendo porque: “Este quién es”. Y todos negritos, yo blanco.
Ceci Dover: Ay Dios.
Alberto: Y este… hasta el panteón. Y donde lo enterraron… lloré y lloré. Qué triste fue. Impresionante. Qué fue un año. Fue en 65. Me acuerdo perfectamente: enero febrero por ahí. Pues así así es como nos vamos quedando… Huérfanos de música.

Ceci Dover: Alberto, sí. La verdad que sí. Si tuvieras que… recordar un escenario: ¿cuál fue ese escenario que el mejor escenario que has pisado?

Alberto: Pues sería… sería injusto. Creo que todo lo que esté en escenario es hermoso. Sí. Donde quiera que te presentes, es padre: la gente es linda. Entonces cuando tú haces las cosas con ganas y sientes eso que le platicaba yo a mi mujer, es una cosa muy especial. Cuando estás cantando y estás metido en lo que estás haciendo: lo estás sintiendo. Y todo callado. Cuando terminas, el aplauso a veces me volaron los pelos. Es como un despertar, pero precioso: aquí están todos. Estabas como en un trance, como en tu propio mundo. Y ahí es cuando te das cuenta de que ahí no hay quien le gane.

Es que es lugar… nada. Sea. Y cuando te despiertan los aplausos, tampoco hay nada que le gane. Lo más hermoso que tenemos nosotros aparte de la paga: porque pues muchos ganan mucha lana, ganamos mucha lana. Pero yo gano mucho con los aplausos. Claro que sí. Me llena más que el dinero. Claro que sí. Desgraciadamente si necesit el dinero, porque hay que vivir.

Ceci Dover: El aplauso no lo suple nada, ¿exactamente?
Alberto: Exactamente.

Alberto… muchos eh. La palabra fama está en los sueños de muchísimas personas, pero la fama trae también cosas malas. ¿Cuáles son esas cosas malas que te trajo a ti?

Alberto: Cosas malas… a mí a mí cosas malas no. Realmente no. Quizá gente molesta conmigo porque la novia decía: “Me gusta…”. Gente que me platicaba. Que es más… estando yo cantando vi a gente pegarle cachetadas a las muchachas. Y yo soy de los que no… no me puedo callar. Y eso me causaba problemas porque me metía yo con el tipo. Eso no se hace, no, aunque estuviera en el público. Ya y me aconsejaban que no me metiera: “Eso no es cosa mía”. Es que no puedo ver que le pegan una mujer… no. Claro. Y más por una tontería de esas. No claro, por celos sí… por tontos no. Sí, sí, pero creo yo que no nunca he tenido problemas.

Y con actualmente tenemos… una epidemia enorme de hate. Ahora se habla de hate en las redes. ¿Estás sufriendo el hate tú también?
Alberto: No, yo no les hago caso. Mira: yo los bloqueo directamente. Directamente. No me gusta leer estupideces. Porque además son tan corrientes que ni si quiera su cara ponen. Ah, claro. Ponen un monito. Nunca dan la cara. Exacto. Además son envidiosos.

Por ejemplo, yo estoy casado con una mujer 43 años menor que yo, guapísima. Por cierto, además, tú no sabes: todo, todas las críticas que me ponen… que si es mi nieta, que si dinero, bueno. La verdad la sé yo, y lo sabe ella. Correcto. Y con eso me conformo.

Si yo voy poder hacer caso a los babosos que quisieron… quizás hacerlo y no pudieron. Eso es bronca de ellos. Ya.

No puede uno estar pensando en lo que va a pensar el otro porque si no uno no vive.
Ceci Dover: Exacto. Pero además corrientes. Digo, sin chiste, ni siquiera pusieran algo realmente te diera la torre. A mí me hubiera dado en la torre que me señalara exactamente cualquier error: cantando o hablando en una película, o en una actuación, que me dijeran: “Miren esto”. Te señalaron exactamente dónde lo hiciste mal.
Alberto: Sí me llegaría.

Pero hablan a lo tonto, hablan sin sin… por odio. Por vías. Sí, sí, sí, sí: sin sentido, sin razón.

Ceci Dover: Me alegra que te lo tomes así. No hay que hacerles caso.
Alberto: Porque en lo que yo hago también recibo a diario a la basura directamente a donde pertenecen a la basura directamente. A ver que me queda por preguntarte.

Porque la gente no sabe que va a venir al canal. Es van a alucinar. Ni lo digas porque entonces te… no. Te no te prenden. Van a alucinar en colores.

¿Algo que te haya quedado por hacer, algún sueño por cumplir… que no se haya podido… no? Que yo sepa, no. Nada, nada… Ha sido plenamente feliz. Bueno, plenamente no… pero sí he sido feliz. Momentos. Digo, he tenido tristezas: como las muertes de mi gente, de mi familia. Mi madre, mi padre, mi hermano, mi exmujer, mis amigos, todo. Pero también la otra parte bonita pues la he vivido también.

Está dividida. Mita imita de todo un poco.
Ceci Dover: Alberto, me ha encantado hablar contigo. Te agradezco muchísimo tu tiempo. Gracias.
Alberto: Por favor aquí me tienes para lo que necesites. Y el día que saques tu disco, lo promocionas aquí y hablamos de tu disco y de lo que tú precises.

Ok. Ok. Y espero verte en el escenario aunque sea un ratito. Un poquito más. Ver que ya ver que. Claro que sí, much… Un abrazo paraas y… abraz para a tu familia y a tu hijo que siga por ahí.

Ok. Velo…
Ceci Dover: Ahí está en YouTube también lo voy a buscar. Lo voy a buscar, lo voy a buscar. Un besito muy grande Alberto. Saludo a tus amigos.
Alberto: Gracias. Muchísimas gracias. Hasta pronto.
Ceci Dover: Hasta pronto.