Es el restaurante de doña Mari. Sí, así es. Y entonces viendo esa entrevista que le hacían a la hija de doña Mari, que aquí se encuentra y su nombre es Marixa Rivera Guarneros. Muy bien. Entonces fue que me enteré que que su señora madre ya ya falleció. Sí, falleció el 23 de abril de este año. De este año. Sí.
Yo no yo yo no me enteré. Y entonces este me llamó la atención el este esa noticia que pues que todos lamentamos. Entonces ya ve que las redes sociales, vamos a entrar que las redes sociales pues están al tanto de todo y me empezaron a escribir que por qué no les había yo comentado esa noticia. Yo les dije que pues que yo no yo no me había entelado de eso.
Fue por eso que vine vine ayer, sí, a a verla usted y eh me dio me confirmó esa sí, esa esa noticia. ¿Cómo sucedió? La la falleció con la muerte de mi mamá. Bueno, pues mi mamá este pues la verdad no mostraba que estuviera enferma, ¿verdad? Nada más un domingo empezó con un dolor y pues la trató la trató el doctor. Sí.
Este a la siguiente en a mediados de la semana volvimos a visitar el doctor, le dio medicamento, pero ya el jueves le dije yo a mi mamá que pues que no veíamos avance, ¿verdad? Que pues que fuéramos al hospital civil. Sí, sí. La internamos y ya ahí nos dijeron que mi mamá pues que estaba grave. Ella se sorprendió pues que le dijera que estaba grave.
Claro. Este de ahí pues ahí en el hospital pues no la pudieron operar porque no había cirujano, no había este anestesiólogo. Entonces yo les dije, “Bueno, si operan a mi mamá en otro lado y ustedes me la reciben, pues como ven, o sea, por los aparatos que tienen ahí ellos, ¿verdad? Claro. Los ventiladores más que nada.
Entonces dijo que sí me dijo la trabajadora social. Ajá. Porque la señora directora nunca me pudo atender. Ajá. Tenía otros compromisos. Entonces este pues ya como a las 6 de la tarde me avisa el doctor que le iba a operar que no podía, que porque era muy riesgoso. Este hablo con el doctor Efraín, él me lleva al San Juan.
Ajá. Con el doctor Jacobo. Joaquín. Jacobo. Joaquín. Este, con Joaquín me llevó y ya Joaquín me dijo que sí, que que no había problema, que no se iba a cobrar cierta cantidad, ¿verdad? Entonces le dije yo que sí, que no había problema, que sí contábamos con ese dinero. Trasladamos a mi mamá al San Juan, la operaron y el internista nos dijo que pues que si teníamos dinero.
Nosotros le dijimos, “No, pues para mi mamá sí.” Ajá. Hay. Sí, hay. Entonces este me dijo que se iba a llevar de 10 a 11 días de recuperación. Ahí estaban mis hermanos. Nosotros somos face y este pues todos dijeron que sí, que que íbamos a esperar la recuperación de mi mamá o decía el doctor que si la queríamos trasladar al seguro, pero la vimos mal.
Entonces, en el seguro pues iba a estar sola y aquí en el San Juan pues sí íbamos a estar con ella acompañándola para que estaba cerca también para que no estuviera sola ella en ningún momento porque pues estaban sus nietos, sus sus bisnietos, porque pues mi mamá tiene muchos bisnietos. Sí, sí, sí. Y ya este estuvo mi mamá el salió de la operación el sábado a las 6 de la tarde, el domingo estuvo un poquito inquieta, el lunes pues ya estuvo muy bien, pero pero pues ya el martes, el lunes en la tarde empezó a sentirse mal y ya el martes a las 6 de la mañana falleció mi mamá.
Este, su corazón estaba muy débil, me dio un infarto. Sí, sí, la verdad que sí. La gente la ella la ubica. mucho por el video que pues ahora sí que se hizo viral en las redes de cuando la vine a entrevistar sobre el tema de de Antonio Pedro y usted me cuenta que también lo conoció a él, a a Pedro.
Eh, sí, porque él llegaba aquí con mi mamá. Este, lo trajeron los señores alas a comer aquí y este se pasaba el día entero aquí con ella, este platicaba, platicaba muchísimo con mi mamá, este se sentaba, se estaba tomando un café, pero ahí pasaba las horas tomándose un café, platicando. Este, mi mamá lo que ella andaba guisando por acá, él andaba en el patio, este, platicando con mis hermanos, con mis hijos, porque entonces, pues, en ese entonces estaban aquí también mis hijos.
¿Usted se acuerda de la primera vez que lo vio aquí que vino? Este, ¿cuál fue su impresión? Pues no sabía quién era. No llegar, ¿no? Yo llegué, yo lo vi que estaba ahí comiendo y ya mi mamá me dijo, dice, “Mira”, dice, “¿a quién se parece este señor?” Y le digo, pues pues no sé, ma, le digo, dice, “Es Pedro Antonio, dice.
” Bueno, él dice que es Pedro Antonio. Dice, “Pero pero mira”, dice, “este Pedro Infante.” Di, “Ay, ma dice, sí”, dice, “ya me enseñó su cabecita que tiene aquí.” Tenía como platino, algo así, una cicatriz en la Ajá. Y tenía aquí un platino. Aquí tenía porque se quitaba el sombrero y bien que se le veía así.
Y ya este le dije, “Ay, no voy a Y ya este me lo presentó y ya me dijo el señor dice, es difícil de creer quién soy, ¿verdad?” Y le digo, “Ajá.” Y le digo, “Pues sí, sí.” Le digo, “Este dice, mi mamá dice, no ha cambiado su cara.” Le digo, “No, o sea, sus facciones no se han perdido.” Ajá. Porque pues así como lo veíamos en la tele, pues pues estaba lloviendo en persona, ¿no? Lo que pasa que en la tele también blanco y negro.
Pues sí, pero este vaya de ahí este empezó a venir más seguido. Él frecuentaba ya. Pero pero ese día cuando le dijo es difícil creer que soy yo y y después más que ya no platicó con él o qué. No, yo no, porque pues de eso tiene como cuando él vino tiene como este ¿qué? Ocho, tiene 30 tiene como 28 años, 27 años.
fue en los 90s por ahí que él este anduvo por aquí y ya este él nos platicó que este que andaba todo lo que es este la sierra de Altotonga, que andaba allá por por Tierranueva, por Juchique, que él andaba toda la sierra. Sí, él siempre andaba toda la sierra. Él no iba casi a las ciudades porque dice que pues que él no podía no podía este pues hace anotar mucho, ¿verdad? M y que una vez un señor en independencia que este que le invitó de comer y que le daba dinero y que él dijo que no, que no, que no quería dinero, que mejor te voy a cantar una canción. Y
que le cantó una canción al señor y el señor le dijo, ¿se fue dónde? En Independencia. Pero en el parque de Independencia, por ahí andaba. Sí, sí. Porque este señor lo había visto abajo del puente de Martínez. Ah, entonces el señor lo volvió a encontrar ya en el parque. Vendían antojitos y había como ya ve que ponen la feria.
Sí, sí, sí. Entonces, este ahí lo volvió a ver el señor y pues yo creo que le llamó la atención también, ¿verdad? Ajá. Y este y ya él le cantó una una canción y el señor dice que le dijo, “Oye, dice, pero si tú cantas igualito que Pedro Infante y que él se empezó a reír.” Ajá. Dice, él dijo, “Yo me empecé a reír.
” O sea, él contó eso así. Ajá. Sí. Ay, y este y ya entonces que él se dio la vuelta y que le dijo él que si no tenía frío y le dijo, pues sí, un poquito de frío. Y le regaló una cobija que llevaba una como una chalinita así, una cobijita que se la regaló, pero él tampoco contó cómo venía vestido. No, no, no, no. Nada más dio así. Ajá.
Y que pues fue la última vez que lo vio, que lo vio la última vez. Y pues ya ve que por ahí por el triángulo pues están los carros que van para Tierranueva, para Sí, sí, sí. este lo que es la sierra, el avión estaba también ahí, el cofre, todo eso. Él conocía perfectamente toda la sierra de de aquel lado. Sí, yo recuerdo que cuando fue a casa, mi mamá pas descanse también este eso ya no lo grabé, pero sí me dijo también me dijo lo mismo, que que yo te conozco todo, Axalan, Altotonga, Plan de Arroyos y que anduvo trabajando
o escondido, no sé, algo así. Sí, porque él pues él decía este pues yo estoy ahora sí me salvé gracias a Dios, porque pues a mí me mandaron a matar gente importante y este dice, “Por eso me he escondido muchos años. Yo no he tenido comunicación con mi familia. Venía con una señora que era su esposa, o sea, con con la que vivía actualmente.
Sí, sí, sí. Y este venía con ella y se estaban, le digo, se estaban dos, tres, pero cuando cuando ella cuando él contó eso, la pareja que tenía, que es la que está en las fotos, que luego las vamos a ver, no, no, ella no decía nada, no comentaba nada, ¿no? Pues ella ella era muy callada. Ajá. Ella era muy callada.
le, ¿cómo decir? Le tenía mucha, pues se veía que lo quería mucho porque ella lo apapachaba, lo abrazaba, este, recargaba su cabeza sobre de su hombro cuando estaban platicando, este, porque pues él contaba, ¿verdad?, que pues que no sabía nada de su familia, que le hubiera gustado, pero que se había pasado muchísimas cosas.
después de que anduvo acá escondido, ¿no le dijo para dónde se volvió a ir o m No, este, él vino una vez, dejó de venir un tiempo, entonces regresó y le dijo a mi mamá que se iba a ir este a México, que porque este tenía unos pendientes por allá y que se iba a regresar a México. Entonces fue cuando pues lo dejamos de ver y ya ve que empezaron a subir que las noticias que que el parecido que tenía este señor con Pedro Infante y que y mi mamá lo veía y decía yo, decía mi mamá, mira, dice, “¿Ya ves que sí era, ya viste que sí era?” Dice, “porque
mira”, dice, “ya salió las noticias, salió en TV Azteca, en mi visión, algo así.” Ajá. En TV Azteca. Y ya este decía mi mamá, ya ves. Y y mira, dice, aquí lo tuvimos, aquí estuvo con nosotros. Le digo, pues sí, sí, le digo, o sea, su sus facciones, su sus caras, su forma de cantar, sus ademanes, pues todo era.
El señor Manuel Salas fue el que lo trajo aquí. Sí, pero no no dormía aquí o sí, o más venía a comer, estaba venía a comer y estaba todo el día y venían por él, este, y él venía por él y al otro día lo traía en la mañana. Sí. Fíjese que ayer hablando por teléfono con un amigo de Chiapas estábamos comentando el tema porque también me comentó de de su mamá y le digo, “Sí, la fui a ver y dice, fíjate que cuando salió en se llamaba en mi visión antes de Tavia Azteca que estaba Rosa María de Castro y Pablo Latí que lo
entrevistaron, que salió en en la televisión.” Sí, sí. Dice, pues después dice, yo lo vi en un programa con Rebeca de Alba y César Costa, un nuevo día o no recuerdo cómo se llamaba ese programa que salía en en el canal 2 por las mañanas. En las mañanas. Ajá. dice, “Entonces, yo lo yo me bien que me acuerdo que después de que lo vimos en mi visión, entrevistan a Pepe Infante en fue invitado por Rebeca de Alba y este César Acosta entre la plática y plática dice, escuché que le dijo, oiga, y Pedro y que Pepe le dijo, no ya no lo he
vuelto a ver. Ya hace un buen tiempo que no lo vuelvo a ver.” Y él iba en silla de ruedas, pero ya no lo he vuelto a ver. y no sé qué más, pero ya no volvieron a hablar. Pero así se expresó Pepe Infante, que era su hermano menor, porque estaba Ángel, este, Pedro y y Pepe, eran tres hermanos que trabajaban a veces de extras en las películas.
Después vino el señor Salas y le dijo a mi mamá que él estaba enfermo, que ya estaba enfermo, que ya estaba muy malito. Y y le dijo mi mamá, “Ay, qué pena”, dice, “No, dice, pues me avisaron,” dice, “que estaba muy enfermo, pero ya no estaba con esta señora. Ya se habían separado.” Sí, sí, sí. Ajá.
Y ahí fue lo último que mi mamá supo, que él ya estaba muy enferma. Sí. Sí, lo que yo le quería preguntar, bueno, es que cuando contaba que anduvo en la sierra, después ya no dije a qué otros lugares se fue cuando mandaba escondido, solo hizo mención de esos lugares. No, sí, nada más él conocía toda esa sierra. Dice que él pues conocía mucha gente, pero él nos hablaba nada más de aquí de lo que es de la parte de Altotonga, de Axalan.
Axalan. Ajá. Y este mi santla porque me me comentó mi santla también. Juchique, plan de las por ahí él andaba. Sí, él siempre andaba nada más lo que era la parte de de la Pero nunca le dijo de qué vivían. Nada más dijo que no, porque él decía a veces que ya no que ya estaba cansado, que ya estaba cansado porque pues yo me imagino que ha de haber sufrido mucho, ¿verdad? Entonces, ya no le gustaba recordar tanto el pasado.
Exactamente, del pasado, porque él pues era alegre, era muy alegre el Señor, era muy alegre aquí con mi mamá y a veces este pues le preguntaba otras cosas a mi mamá de de gente que venía a comer, este, de dónde había ido mi mamá. Este, una tarde estuvo platicando con mi abuelito. Ah, el papá de mi mamá y este y platicaban de pues de la revolución de de cuando era joven mi abuelo y él le preguntaba de la finca de la soledad.
E incluso el mi abuelito trabajó en la finca de la soledad. Sí, sí, sí. y le platicaba a él porque él le preguntaba, ¿verdad?, que cómo había sido la vida de mi abuelito, pues de cuántos años. Y este cuando mi abuelito le platicó de la finca a la soledad, este, el señor le dijo que él conocía la finca que está aquí en la palmilla pasando el puente, el cortijo.
Ajá. Aquí en la donde está el puente colgante de la palmilla de aquel lado. Ya ve que hay como una hacienda. Ah, sí, sí, sí, sí. Que decían que era de don Manuel Ávila Camacho. Él conocía esa hacienda también, por eso congenaba mucho con mi abuelito, porque platicaban toda esa parte, porque mi abuelo trabajó en la finca de la soledad y aquí en este en la UNAN, ya ve que para atrás está la isleta.
Sí, todo eso. Mi abuelito, el clarín para allá. Ajá. Todo eso, mi abuelito, cuidame. Incluso él, mi abuelo, vivía aquí en Arroy Piedra. Todavía existe la casa. Es la única casa que ha estado ahí por años. Ahí nació mi hermano. Mi hermano tiene 62 años y la casita esa está es la única casita que ha permanecido tantos años.
Entonces, con mi abuelo platicaba y se entendían perfectamente bien porque todas esas partes pues las conocía. Es que se necesita tener todo el tiempo del mundo para estar en todos esos lugares que uno a veces si uno va por trabajo o por lo que sea, tiene que ir pasar y me sorprenden de todo lo que lo que él hizo, lo que él vivió y solo, solito, siempre andaba solito, siempre porque las primeras veces sol como dos, tres veces vino solo y ya después empezó a venir con la señora.
Mm. Pero este se pasaban las horas aquí, pasaban muchas horas, pero nunca lo vio triste, ¿no? Él era muy alegre. Él era muy alegre, muy ocurrente. Este, platicaba mucho con mi hijo Alejandro. Ajá. Él estaba chiquito, se se estaba tomando su café y se acerca a mi hijo y no decía, no podía decirle este señor Pedro Infante.
Dice, “Señor elefante, señor elefante”. y se empieza a reír. Dice, “Can hijo chiquillo, soy infante.” Así de cierto. Sí, soy infante. Dice, “No, este, señor elefante, soy infante.” Y este, o sea, y se empezaba a reír él porque pu pocas veces él él decía eso. Era muy muy hermético, ¿no? No le gustaba ni que ni que le preguntaran si era él.
No, no, pero pues yo creo que aquí se sentía como que en confianza porque mis hermanos estaban chicos, tres de mis hermanos estaban chicos y estaban este mis hijos dos y este y luego con las empleadas de mi mamá también platicaba y se sonreía, o sea, era era alegre. Híjole, no reflejaba su tristeza. Y a veces le digo, lo que platicaba una vez ya hasta ahí ya no era de las personas que te lo volví a platicar, que lo volví a recalcar o eso.
No, no, él no lo comentaban más una vez. Sí, sí, pero yo también estaba pensando de que el hecho de estar solo, no solo cuando ya cantaba, sino cuando andaba escondido, ha de haber sido muy, no sé, tuvo muchos años para reflexionar de lo que hizo. Sí. ¿Por qué se escondió? ¿Por qué se ocultó? ¿Quién fue el culpable? ¿Qué cosas hizo a lo mejor el mal? Porque también, como él decía, yo no soy una blanca paloma.
Sí, yo también tuve mis cosas y y pagó caro. Afortunadamente pues no lo mataron, siguió vivo, ¿no? Porque decía que él le dijo a mi mamá que que el que lo salvó fue el el piloto de de la avionetaam. Eso es lo que lo que le dijo a mi mamá. Sí, me acuerdo que su mamá había contado algo que generó controversias porque todo el mundo comenta de una esclava, de la esclava.
Solo que parece ser que a su mamá se lo dijo de otra manera o lo entendió mal, no sé. Y habló de un anillo. Ajá. Este, eso cómo fue el Pues este, bueno, es que mi mamá dice que la esclava y el anillo se la había puesto al piloto, otra persona. Ajá. Para que este para que bueno, para que dijeran que él se había muerto. Ajá.
Sí, para eso. Sí, sí, sí, sí. Pero este pues ahora sí con la que platicaba más más era con mi mamá y ya mi mamá pues había partes que nos decía, ¿verdad? Y otras partes que pues no no nos comentaba mi mamá porque incluso esa vez cuando usted vino a entrevistarla Sí. Sí. Mi mamá dice, “Ay, dice, a ver si no me metí en un problema si no hablé de más y que no sé qué le digo, mamá.
” Pero pues tú platicabas lo que él te decía. Sí, claro, claro. Platicabas pues cosas de más, pero qué problema se puede meter si está contando algo que platicó. Pues es que como ya ve que pues cuántos años lo anduvieron persiguiendo porque él decía que que se andaba escondiendo de gente que que lo quería matar. Sí. Gente poderosa. Sí que gente muy poderosa.
Por eso decía mi mamá, “Ay, Jesús bendito. Y si vienen y se dan cuenta que está aquí, ay, eso no decía él. No, dice eso ya tiene tiempo dice mire doña Mari dice, “Sí, eso ya tiene tiempo”, dice. Ahorita ya estoy bien viejo, doña Mari dice, “¿Ya qué me pueden hacer?” Ya no me pueden hacer nada, dice, porque ya estoy muy viejo yo.
Ya, ya este, pues yo creo, dice, que me salen debiendo. Ya, ya pagué, dice, tantos, pues tantos años de soledad y de andar para acá y para allá, dice, y no echar raíces en ningún lugar. Ajá. Y este y yo creo que por eso pues no le gustaba así como que mucho hablar de de lo que había vivido, o sea, partecitas, yo creo, sentía la necesidad de decirles. Otras veces pues no.
Sí, yo me acuerdo que así platicando con él así le hacía plática de de cómo era en sus películas y y la relación con con su familia y todo eso y me decía, “No, no, no. Vamos a hablar de lo de hoy. Lo de atrás ya quedó atrás. Sí. Y dice, “¿Y cómo? O sea, me hacía otra, me cambiaba la cambiaba la plática.
” Le digo que que nada más le platicaba una vez las cosas a mi mamá y a mi mamá era la que nos contaba o le contaba a mi abuelito, pero él nunca, o sea, así que dijera, “Fíjate que en película en esta película o esta artista, eso no.” Él él no decía que él no quería revivir aquellas cosas con Sami.
Sí, a veces dice que sí porque Sami lo tuvo mucho tiempo, él llegaba por meses, ahí estaba y le ponía el chóer y lo traía para donde quiera o se iba con los trabajadores, ahí andaba ahí bien divertido y se distraía y a veces sí dice que sí le contaba cosas y siempre traía su sombrero de lado. Siempre se ponía su sombrero de lado. Sí, sí, sí.
¿Ustedes también cuándo se enteraron que él había fallecido? Pues yo me enteré por mi mamá, porque mi mamá dijo que que el señor Salas, porque como con el señor Salas con el que tenía comunicación mi mamá. Ajá. Con él y este usted le fue a ver alguna presentación. No, yo no, no, yo no.
Este, iba mi mamá, invitaba a mi mamá, incluso hasta les daba los boletos. Ajá. Y ya mi mamá fue como a tres presentaciones de él. Y a usted no le dio curiosidad por verlo a ver porque una cosa es verlo no porque él cantaba aquí. Ajá. No, pero allá ya vestido. Fíjese que no. Yo lo pues yo lo veía aquí porque luego cantaba cantaba a veces completa las canciones a veces pedacitos.
Y este, ¿cuál cantaba? Pues ay, pues ahorita ni ni recuerdo porque vaya, era pues verlo cantar como que me daba mucha emociónm porque era igual igual igual que Sí, sí, sí que la que verlo en sus películas, en la televisión y este y pues a mí me gustan mucho sus películas y y verlo y tenerlo ahí cerquita y que le cantaba uno decía, “A ver, te voy a cantar una canción.
Este, esa la de los gavilanes. Ah. Y me gustaba mucho la canción de esa, la de 100 años. Mm. Cantaba pedacitos. Él me cantaba pedacitos. Entonces, pues no, ya ve que ir a la presentación, pues la gente se le amontonaba, se le amontonaba y este le decía, “Mari, te voy a dar unos boletos para que me vayas a ver.
” Y pues iba mi mamá con sus compadres, este, con mi abuelito, este, con mis hermanos, mis cuñadas. Sí se iban ellos. Sí. Fíjese que el hecho de saber que no se había muerto, pero sin tener pues ahora que ya sabemos parte de lo que pasó, pues era como que sorprendente como de creer y no creer, ¿no? De que él era, porque desconoció uno de los motivos por los que se había desterrado él.
Pero ahora que ya más o menos estamos investigando, pues entendemos por qué él era muy hermético, muy callado y no quería hablar de eso. Sí, porque él no él al principio pues como que no quería darse a conocer, a que lo vieran mucha gente o que se enteraran que él venía para acá o que estaba aquí. ¿Por qué le gustaría mucho a Martínez de la Torre? Yo siempre me pues pues yo pienso más que nada porque pues cual más persona le daba la mano y pues acá pues los señores Salas, este señor Sami, pues le dieron, yo creo, la confianza, se sintió como en familia, yo
creo que que después de tantos años pues pues se sintió querido, ¿no? Aceptado. Ya, pero también cuando andaba huyendo y que estuvo en Independencia, no conocía los alas, nadie, no había nada de eso, ¿no? Pero esa vez creo que él nada más vino por curiosidad bajó por curiosidad él bajó a independencia porque este señor que que que le invitó de comer dice que él lo vio que andaba acá en Martínez, o sea, él se lo encontró en Martínez que andaba él en las calles, pues yo creo más que nada conociendo.
Y ya luego lo vio abajo del puente y ya se lo encontró en Independencia, pero ya de frente ya fue cuando lo invitó. Hay otro señor también de México, el señor este Manuel Andrade, también lo conocí a él señor ya de edad que él creo que es de Altotonga, vive en México, es mecánico. Lo fui a ver a México, lo entrevisté y me dijo que él en los años 60, no sé por dónde, que él trabajaba con los mi mend Mendiola, algo así mecánico, donde estaba la Gascón vieja, una cuadra antes de llegar a la terminal por la calle Matamoros, por ahí estaba un
taller, dice, “Yo trabajaba en el taller y un día del taller a independencia, que él vive en Independencia, que es cruzando el puente entre Martínez y Independencia, divide el del puente se encontró a un señor con esas características que me dice, que andaba ahí por docero y que le vio el parecido a Pedro y le invitó a unos tacos y un refresco.
Ah. Ah, de ser coincide, mire, coincide. Coincide con lo que él dijo. Coincide. Y y usted no sabía esa historia. No, yo yo no la sabía hasta ahorita. Ajá. Mire, yo ahorita que me la contó, me acordé del señor que yo lo lo vi que estaba sentado ahí, tiene la barba larga y tenía una como una una cobijita, algo así, una chalinita, algo así, dice que le que le habían regalado.
Ajá. Y tenía un dice que él tenía como un saco, pero ya viejo, ya maltratado. Entonces, mire, sí coincide todo eso. Sí coincide con lo que se dice. Ajá. Y que le dijo, “¿De dónde es usted? Soy de acá de Altotonga. Ah, un lugar muy frío y no sé qué. Le empezó a contar. Dice, “Yo estuve por ahí, me quedaba dormir en los portales también de Altotonga.
” Sí. O sea, que no es imposible que tantas historias coincidan en un solo personaje. Así es, ¿verdad? Como también hace como un mes entrevisté a a un señor aquí en el centro, una independencia igual, que es el que pinta los cuadros ahí en Cabildos, de los que son o han sido presidentes de Martínez. Acabando la la entrevista, me saca el tema de Pedro y me cuenta que él tenía un compadre que le gustaba el decir el trago. Sí, sí, sí, sí.
Dice, él era un un coronel retirado y que un día lo fue a ver y que se puso a llorar, se ponía mal cuando tomaba. Ajá. Y dice, “No, es que a mí me pesa algo en mi conciencia porque yo sé quién mató a Pedro Infante. Yo sé quién lo mató.” Y si no, ¿cómo estás loco si mueres? No, no, no. dice, “Mira, tú me conoces, yo fui militar y conocí a uno, tengo por ahí el nombre, se se me olvidó, de Guanajuato.
” Ah, y él me contó, él era pagador, él era creo que de Guanajuato. Ajá. Pero también estaba en Chetumal, ahí se conocieron y él hacía lo mismo, se ponía así y empezaba a a contar que él le habían encomendado sabotear el avión para que se matara Pedro. Dice, “Yo lo maté. Prácticamente yo fui el culpable.” Dice, “Eso me lo voy a llevar todo el tiempo porque Y lo contaba, pero la gente no la creía, no la creía, no la creía.
” Y eso que él cuenta casualmente a un amigo allá que también fue a otra entrevista en en Cuernavaca, le cuentan lo mismo, que una persona cuando se ponía a borracha decía que fíjese y coincide con lo que el señor aquí de Martínez me comenta. Por eso digo que hay cosas que no es posible que coincidan. Un rompecabezas, ¿verdad? Que se va armando y sí y va uno sabiendo las cosas.
Hasta me dijo el nombre del general este coronel retirado ya ya murió también. Él era de Guanajuato, que según le habían encargado eso, sabotear el avión. Y casualmente hay una un periódico donde Pepe Infante, el hermano de Pedro, hizo una declaración de que dice que sí, que en realidad el avión fue saboteado porque ciertos cables gruesos fueron fuerjá fueron cortados o algo así para que cayera el avión o explotara o algo, pasara.
Y está la teoría también de que querían que el avión cayera en el mar para que no los encontraran fuera difícil el rescate o algo pasar ahí, pero cayó antes y pasó lo todo eso. Digo que es una historia única en el mundo de de una persona que que fue muy conocida y muy querida y se dio a a a querer. Sí. Se dio a conocer, tenía todo y después de tener todo, no tener nada.
Sí, sí. Porque pues tuvo muchísima fama. dinero, muchísimo, amigos entre comillas que me robaron. Y después, pero después vi este un reportaje, un nieto de Pedro Infante, no sé si lo vio, que no es nieto, lo conozco, no es nieto, supuestamente es hijo de Curus Infante. Él se hace llamar, no sé si sea César, pues dice él que barbón gordito, barbón, gordito. Ajá. Sí, sí.
Que dice que este que una vez en una entrevista el papá de él dijo, “Pedro Infante vive.” Y que cortaron Sí, sí. La entrevista y que mataron a su papá y a su mamá y que él quedó huérfano de acá por creo que creo que iba a ir a Córdoba. Ah. y se murió con la esposa y el chóer. Ándele.
Y que él quedó huérfano, que él quedó huérfano de 6 años, pero que que su abuelo sí vivía, o sea, es es una entrevista a la que la pasaron, pero muy corta, o sea, muy pequeña. Yo yo la vi vi la entrevista completa, pero él dijo muchas mentiras porque él jamás jamás conoció a Antonio Pedro y él dice, “Yo lo iba a ver, yo lo conocía, yo lo llevaba para allá, para acá.
Estuvimos en en Mérida con eh con el maestro Armando Manzanero, esto, o sea, puras. Y luego narra que también dentro de la cabina del avión que forcejearon con las élites y que se oyeron disparos y, o sea, como si él hubiera estado dentro, o sea, y todo el mundo lo tacha de que es mentira. Fue mentira todo lo que él dijo, porque lo que él quiere hasta la fecha sabemos que es fama.
Es fama, fama, pero pues se le vinieron abajo las mentiras y nunca es que también pasa esto cuando en un podcast o en una o en una diario o algún programa de televisión entrevistan supuestos nietos, nunca se identifican, mira, yo soy nieto de Pedro porque llevo el apellido. Ajá. Él no lo llevaba. El hijo de de Pedro Infante, que supuestamente se dice que también pudo haber sido hijo de Pepe, de su hermano Cruz. Él se apellida Casañas.
A Pedro nunca Pedro nunca le dio el apellido a sus hijos más que a a Junior y a Sonia, ¿no? A Lupita, ¿no? Sonia es su hija de Ángel, son primos. Eh, nunca lo registró. A los únicos que registró fue a a los hijos de Lupita y de Irma, que tuvo una hija con Irma Dorantes, la última. Ajá. Sí. Bueno, entonces los demás que se dicen ser nietos tenían que llevar el apellido y no lo llevan legalmente no son nietos.
Aunque a lo mejor por ahí sí pudieran haber tenido parentesco, pero legalmente no llevan el apellido. Ajá. Como los Cruz, Crucito, no sé quién son nietos que han venido a cantar aquí, les cuestionan esto y se molestan. Pero pues si tú dices que eres eh bisnieto o nieto lo que sea, tiene que haber un papelito o algo.
Sí. un documento, pero bueno, porque ni entre ellos se llevan, ni entre primos se llevan. Hay pelea entre los infantes, pero bueno. Bueno, eh estoy viendo que tiene usted aquí unas bonitas fotos. Ah, sí. Mire, a ver. Ay, vamos a empezar con con esta. A ver, mire, aquí está esta señora. Se llama Agustina. Sí, sí.
Le decíamos Yaya. Ellas trabajaban aquí con mi mamá. Sí, la conozco de vista. ¿Viven en San Pedro? Sí. Ah, mire. Sí, para que vea. Aquí está otra. Aquí está mi cuñada Elvira. Ella es de México. Ajá. Y este Brígido es un mecánico de allá de Independencia. Aquí están con los dos. Sí, sí, sí. Luego esta, este, a ella le gustaban mucho las palomitas que tenía mi mamá ahí en en jaulas.
Mire, aquí están los dos. Ese es Maric Carmen. Maric Carmen. Y y Pedro. Pedro. Aquí está otra vez con ellas. Miren. No, si le encantaba tomarse fotos. Ya ve. Sí, sí. Y aquí con la palomita porque quería que volara la paloma. Ah, por eso la estaban así separando. Aquí está con dos de mis hermanos, con Francisco Rico y Santa Sunama. Ajá.
Sí. Ya. De ahí aquí él estaba firmando un autógrafo a mi mamá en la libreta. Mire, sí, le tomaron una foto. Aquí está en el patio aquí de de la casa de mi mamá. Y aquí está con con Maric Carmen. [Aplausos] Ah, sí, sí. Aquí están con mi mamá. Mire, aquí está mi mamá. Mari Carmen. Están en la pileta.
Se está mojando las manos porque le gustaba. Parecía que esa pileta parecía un pozo. Yo pensé que era un pozo. No, por muy grande. Por eso están en la cocina. Esta es la cocina de de la grasa donde mi mamá sazonaba. Ajá. Sí. Y aquí lo fue a ver mi mamá un concierto que tuvo ahí que yo le digo que debe ser ahí en el guerronda del salón social de en el salón. Ándele en el salón seguro.
De seguro. Ah, ahí fue donde yo lo vi también. Ajá. Mire, aquí está. Y aquí está mi mamá con una de sus comadres. Están ahí del brazo. Ahí bonitos recuerdos. Muy bonitos. Una vez vino un joven desde Toluca. Ah, sí. Me dijo. Y llegó y preguntó, “¿Está doña Mari?” Y le dije yo, “¿Quieres hablar con doña Mari?” Dice, “Sí.
” Le digo, “¿Y para qué o de qué o de qué vas a hablar con mi mamá?” dice, “Mire, yo la vi en el YouTube en una entrevista.” Ajá. Dice, “Y este yo soy fan de este de este señor de Pedro, de Pedro. Pedro, Pedro Infante. Y este y yo me quedé, ajá.” Y dije yo, “¿Y ahora dice?” Sí, está en YouTube, dice y yo quiero verla, yo quiero platicar con ella.
Le digo, “Espérame que me meto.” Digo, “Mamá, te busca un muchacho.” Dice, “Ay, ¿qué quiere?” Le digo, “Pues dice que que te viene a conocer.” Ay, Jesús, bendito. Yo no quiero ver, yo no quiero ver. ¿Qué tal si me vienen a buscar? Dice, “Algo dije yo en el YouTube. Y que no esté bien visto, dice. Ay, no, yo no quiero.
” Digo, “Ma, es un muchacho. Viene desde Toluca.” Le dijo, “Sal, pobrecito, mira, desde dónde viene.” Y que no te conozca. Bueno, si me matan, tú tienes la culpa. Le digo, “No, pero no lo entrevistó, solo tomó fotos.” No, sí salió mi mamá y y el muchacho le dijo, “¿Usted es mi dice sí?” Ah.
Y ya la abrazó a mi mamá, la besó y le preguntó que si ella lo conocía, que cuándo, cuántos días estaba aquí en su casa y que él avió YouTube y que no sé qué. Pues el muchacho ya se despidió y se tomó fotos con mi mamá. M no sé si si las haya subido porque ya no supimos muchacho y ya dice dice mi mamá ahora dice mira dice qué vergüenza, qué vergüenza dice que ando yo ahí no y ya este nos quedamos en el YouTube quién sabe así nos quedamos no sino que ya después mi hermano, el mayor es mecánico y ya un señor le dice, “Mira”, dice, “Aquí está tu mamá”, dice, “¿A dónde?”
Dice, “Aquí en el YouTube, ya que le enseñan el celular, dice, “Ah, de veras es mi mamá.” Y ya que nos manda a todos. Ajá. Porque pues no sabíamos. Ah, nosotros ya mi mamá nos empezó a enseñar, dice mi mamá, “Ay, qué vergüenza,” dice. A ver, dice, “a mí”, dice, “me andan entrevistando,” dice, “yo hasta con el miedo que me fueran a matar, dice.
Y estos me andan señalando, andan.” No, no, no, no. Pero pues mi mamá, ¿verdad? Pues vaya usted a saber qué tanto platicaba con él, que yo creo que también mi mamá pues como que en cierto momento pues sí le dio miedo, ¿verdad? Por lo que él le platicaba, lo que él le decía, porque pues muchas cosas yo siento que mi mamá pues no no quiso decir, no las compartía con uno.
Sí, a mí me ha pasado que una vez entrevisté un señor y me dijo, “Hasta ahí te puedo contar lo demás. Él me lo confió y voy a respetarlo. Sí, así. Igual que el señor Joaquín Salas también no quiere salir. E hay otro Chelo Aguirre. Sí, le suena a él. Chelo Aguirre. Sí, sí me suena. De la empacadora, ¿no? De la empacadorao. Sí, sí, lo conozco.
Hablé con él, me contó muchas cosas, pero pues yo no tenía a la mano eso y le dije, “Oiga, ¿por qué no?” Dice, “No, no, no, no.” Dice, “Me queda la satisfacción que yo lo conocí, conviví con él, sí, lo llevé a los ranchos, anduvimos para acá y es lo que me llevo. Lo demás no, no me importa”. Yo con que yo lo conocí, si no me quieren creer, no me importa, pero yo lo conocí.
Yo supe que sí él era. Sí, sí. Mi mamá pues ella se ponía muy contenta cada vez que sabía de él. Mhm. Porque pues sí compartieron muchas muchas pláticas, muchas tardes. Sí, es que también que me contara ella en media hora o 15 o 20 minutos todo lo que es como ahorita que usted me contara de las veces que vino, pues también es imposible que se es imposible, sí, se acuerde.
Sí, sí, pero pero qué bueno que que volvió a a recordarla. Su mamá ya me había mostrado algunas fotos, pero me dice que tenía otras. O son todas. Este, son todas. Yo nada más ya es que pues luego la visitaban sobrinos así, personas y pues ella les regalaba fotos. Ah, también. Sí, decían, “Regáleme esta foto.
” Pues llévatela. Es como ahorita que me va a regalar estas fotos. Llévatela. Decía, decía mi mamá, “Pues voy a morir, ahí se van a quedar.” Y este y qué día este con mi hermano Paco sacamos las fotos, las estábamos mirando y recordando porque pues mi hermano pues estaba chamaco, ¿verdad? No le tomaban pues todavía así como que el aprecio, ¿verdad? Como uno que lo vio de años en la televisión.
Sí, se les hacía fácil. Incluso una sobrina de mi mamá le trajo una foto m de esos cuadros que venden y le dijo, “Mira este, tía, ya te traje la foto de tu novio para que la tengas ahí.” Y este dice, “Mamá, bueno, dice, no, dice, yo tengo las mejores.” Ajá. Ya estas. Claro, pero sí, este, pues le digo, fue obsequiando fotos a clientes que vienen o que venían antes porque pues ya ve que mi mamá tenía clientes de diferentes lugares.
Sí, sí, sí. Este, como la foto que le enseñé de los cubanos, los cubanos de España, no sé dónde más. de España, de Estados Unidos, de aquí de Misantla, de porque este lugar es muy yo creo que por algo Manuel Salas lo trajo aquí y ese algo me imagino que es el sabor, el sazón que tiene este lugar y y lo vemos aquí, mire, porque pues ella yo creo que tenía un un aprecio por la comida, porque miren, para tener una una cocina así bonita, tradicional, mexicana, regional, pues no cualquiera lo tiene.
y sobre todo No, claro que no, que le dio mucho gusto a a los paradares que venían y mi mamá pues siempre cocinó en cazuelas. Ella Peltre casi no lo ocupaba para guisar. Se ven nuevas, nunca usadas. Ella siempre este el pelro, perdón, el barro, el barro para todo. ¿Me puede mostrar donde o o se puede? Es que está lloviendo, pero igual.
Sí, no, no, no. Sí, sí, sí puede, puede. Adelante, pase. A ver, nada más aquí. Aquí estamos. Aquí estamos. Ajá. Mire, de la de la cocina. Mire qué bonita está. Sí. Y todas tienen un uso. Todas. Su estufa. Aquí está su metate de mi mamá porque todo todo está adaptado. Su metate donde mi mamá hacía sus sus salsas. Sí, sí, sí.
Porque ella no le gustaba casi la licuadora. Era más de metate de este poner suistamal, esas las estufas de grasa y siempre así sus sus cazuelas. Esta era la fuente donde venía el señor infante a lavarse las manos. Es esta. Es esa. A ver. Sí. Ajá. Exactamente. Es esta. Mira, aquí está el lugar que decía que era un pozo.
Parecía pozo. Y esta otra foto es acá en la entrada. Sí. Pues sí, está muy muy bonita la la cocina y le gustaban mucho sus plantas. Él era de como que le gustaba mucho la naturaleza porque se sentaba ahí. Él se sentaba y se pasaba de aquel lado al patio porque antes había aquí una barda para dividir porque mi mamá tenía muchas gallinas.
Entonces, palomas, pájaros. Ah, la paloma como la que Ajá. Él tenía una jaula, mi mamá tenía una jaula grande de palomas y muchos pájaros. Entonces, a él le gustaba pasarse de aquel lado y este y ahí andaba mirando las plantas, este, preguntando esa planta cómo se llama y esta otra y ajá y pues, pues aquí pasó, ¿verdad? Unos días con ella.
Qué bueno. Pues es bonito estar en los lugares que estuvo él. y platicar con gente que lo vio, que lo conoció, que le contó cosas que muy pocos sabemos, pero que hoy gracias a las redes sociales pues las estamos volviendo a conocer. Y nuevamente pues le doy las gracias por por todo, ¿no? Al contrario, muchísimas gracias y este que pues que se acuerden de mi mamá, ¿verdad? Sí, le digo que me comentaron y dije, “No, pues voy a voy a a hacerme porque yo casi no me meto a las redes.
News
El día que cumplí 18 años, dos fantasmas que creía muertos en un incendio derribaron la puerta de mi realidad con una carpeta letal: ‘Tu abuela no te salvó, Valeria, ella te secuestró’. Mientras el motor de su auto anunciaba su regreso al patio, la jaula de silencios donde fui criada se transformó en un tribunal de sangre listo para incinerar su dinastía de mentiras y recuperar mi verdadera identidad.
PARTE 2: LOS MUERTOS TRAÍAN PAPELES —No abras todavía —dijo mi madre, llevándose una mano a la boca. Pero yo ya había caminado hacia la ventana. Mi abuela salió del coche cargando dos bolsas del mercado y una caja de medicamento. Llevaba su vestido café de flores pequeñas, el mismo que usaba para ir a […]
Frente al ataque de reseñas falsas que mi padre desató para hundir mi lavandería, resistí en silencio rastreando las direcciones IP para preparar mi contraataque legal. Su arrogancia lo llevó a meter a mi hermanastra en su propia distribuidora, pero el hábito de robar de ella activó una auditoría sorpresa que desenterró un desfalco millonario de ambos, sepultando su dinastía de mentiras bajo el peso de la ley.
Parte 2: La ropa sucia se lava en público En tres días aparecieron nueve reseñas de una estrella. Nueve. Una decía que mis máquinas rompían prendas delicadas. Otra aseguraba que Joel había entregado ropa ajena en una casa equivocada. Una más acusaba a Maribel de contestarle mal a una anciana. La peor afirmaba que de […]
Al bajar a su sótano por las pertenencias de mi perro, desenterré el fraude criminal con el que mi prima falsificó el testamento de su propia madre, destruyendo su falso imperio y enviándola directo a prisión antes de que pudiera ejecutar su última venganza contra el apellido.
PARTE 2 — La mordida que lo cambió todo Golpeé la puerta principal de Brenda con el puño. —¡Abre! ¡Sé que tienes a Astor! No respondió. Toqué el timbre cinco veces seguidas. Después la llamé. Escuché el teléfono sonar dentro de la casa, pero nadie contestó. El llanto de Astor volvió a escucharse, débil, atrás. […]
Con el 0% de ADN en la mano que destruyó mi identidad, corrí con las pruebas del fraude de mi madre hacia la casa de la abuela, donde abrí un viejo ropero y desenterré el secreto más macabro de mi abuelo difunto, incinerando su dinastía de mentiras antes del amanecer.
PARTE 2 — La sangre no supo guardar silencio El correo llegó a las ocho con doce minutos de la mañana. Yo estaba en la oficina, frente a una computadora llena de facturas que no estaba leyendo, cuando vi el asunto: Resultados disponibles. Sentí que las manos se me congelaban. Mi padre me había dicho […]
Mi hermano dorado quemó la herencia de nuestros padres y llegó a mi oficina exigiendo las llaves de mi casa, esperando que yo cediera como en nuestra infancia de abusos. Pero cuando cruzó la línea de mi paciencia, su arrogancia de hijo consentido se desmoronó por completo, terminando de rodillas y suplicando piedad ante las esposas de la policía.
ESTA ES LA CONTINUACIÓN DE LA PARTE 2 La abogada habló de disposiciones, trámites y firmas. Yo asentí, recogí la caja y salí sin discutir. No tenía caso pelear por una herencia que habría requerido demostrar algo que llevaba toda la vida sabiendo: mis padres jamás me habían visto como uno de sus hijos en […]
Juan Gabriel: Por ESTO Escondió a Su Único Hijo Biológico Durante 26 Años. Nevada Guardó el Secreto…
28 de agosto de 2016, 11:17 de la mañana, hora del Pacífico. En un departamento frente a la playa de Santa Mónica, California, Alberto Aguilera Baladés, el hombre al que millones de personas en este continente conocían como Juan Gabriel, acaba de morir solo en el baño de su casa de un infarto agudo del […]
End of content
No more pages to load






