Me casé con el heredero más admirado de la alta sociedad capitalina, pero la primera vez que me llevó a “conocer” a su hermana enferma encontré a una mujer encadenada como animal; lo que parecía una tragedia familiar terminó abriendo la puerta a un crimen enterrado, una herencia robada y una verdad tan monstruosa que, al mirarme fijo, aquella prisionera me dejó una pregunta imposible: ¿sería yo la siguiente?
cuongvan