Salió de prisión después de 30 años, volvió sola a Puebla y encontró su casa marcada para subasta; sus hijos la habían abandonado, su esposo había muerto y todos creían que era una asesina, pero cuando una anciana mexicana se levantó en medio de la subasta y señaló al empresario más poderoso de la ciudad como el verdadero monstruo detrás de su tragedia, nadie imaginó que en pocas horas comenzaría a caer una conspiración capaz de sacudir familias, tribunales, fortunas y conciencias…
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