Una Niña Vendía Su Muñeca En Reforma Para Comprar Comida Y Medicinas A Su Mamá Desamparada Sola. Un Millonario La Ignoró Por Llegar Tarde A Una Junta, Hasta Que Su Voz Le Rompió La Soberbia. La Muñeca Vieja Guardaba Un Secreto Que Ningún Edificio Ni Fortuna Podía Mantener Oculto Por Siempre Jamás. La Pequeña Solo Pedía Ciento Veinte Pesos, Pero Mauricio Del Valle Compró Algo Mucho Más Grande Esa Noche. Cuando El Juguete Sonó Sobre La Mesa De Mármol, El Emperador De Reforma Sintió Vergüenza Por Primera Vez. Y Al Abrir Aquella Costura, Descubrió Que La Niña Desconocida Tal Vez Llevaba Su Misma Sangre Perdida.
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