Marina Se Sentía Avergonzada Por No Haber Tenido Hijos Y Su Suegra La Llamó Mujer Vacía. Después De Quedar Viuda, Todo San Jacinto La Miraba Como Si Su Dolor Fuera Culpa Suya. Pero Un Padre Soltero Llegó En Una Carreta Con Un Niño Que Hablaba Sin Miedo Ni Maldad. Mateo Entró A Su Huerta Y Dijo Una Frase Tan Inocente Que Le Movió El Piso. Mientras El Pueblo La Juzgaba Por No Ser Madre, Aquel Niño Vio En Ella Algo Que Nadie Quiso Ver. Y Esteban, Sin Saberlo, Traía La Familia Que Marina Había Dejado De Esperar.
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